FLASH: AÑO UNO, de Joshua Williamson y Howard Porter

 

Título Original:
The Flash: Year One 
HC
Sello:
DC Comics
Guionista:
Joshua Williamson
Artista:
Howard Porter
Colorista:
Hi-Fi
Contenido:
The Flash, vol.4 #70-75 (Jul. – Sep. 2019)
Publicación USA:
Noviembre 2019
Publicación España:
Nov. 2019 – Ene. 2020
(ECC)
Valoración: Y cuanto más acelero, más calentito me pongo

 


Uno de los tópicos más recurrentes en el cómic de superhéroes es el de volver a contar los orígenes del personaje, aunque a veces solo sea cambiando uno o dos detalles. Yo achaco esta técnica a dos motivos fundamentales. El primero es que el guionista quiere formar una historia completa, narrando tanto los inicios del camino del héroe como el desenlace de sus aventuras; como si fuera una obra completa y sin que haga falta conocer nada con anterioridad. Mi segunda teoría es simplemente que se ha quedado sin ideas, no sabe qué contar y durante unos cuantos meses vuelve a repetir cosas que todos sabemos o que no son necesarias ni para aquellos lectores que acaban de empezar en este mundillo. Es por eso que hoy reseñaremos el arco argumental…

FLASH: AÑO UNO
de Josh Williamson y Howard Porter

Este cómic exactamente no viene a mostrarnos unos nuevos orígenes, ya que se mantendrá la esencia de cómo Barry consiguió esa velocidad, sino que servirá más para contar sus primeras aventuras y cómo se prepara para controlar sus poderes, todo esto en un debate moral sobre si actuar como un superhéroe o vivir con ellos en secreto. Todo esta retrospectiva es debido a lo que vimos en los anteriores números de la serie regular del personaje. Allí veremos cómo Allen regresa al laboratorio forense tras enfrentarse a una nueva amenaza y una figura encapuchada libera una gran carga energética para permitirle recordar su pasado.

Aunque esta obra forma parte de una colección y todo lo acontecido anteriormente y en un futuro tiene gran relevancia, estoy convencida de que se puede leer individualmente. Nunca es lo más recomendable leerse un arco suelto de una colección larga, ya que forma parte de una construcción que el guionista lleva años fraguando. Pero de todos modos, pienso que para cualquiera que quiera empezar a leer algo de Flash y no sepa por donde hacerlo, puede ser una gran opción, sobre todo por el hecho de que son pocos números a un precio medianamente asequible para lo que se maneja hoy día en el mercado.

La madre era una visionaria con los chistes de Flash…

La vida de Barry Allen era la de un chico normal y corriente hasta que su madre fue asesinada y la policía culpó a su padre del crimen, acabando en la cárcel. A partir de ese momento, su vida se centrará en demostrar la inocencia de su progenitor mientras su mentalidad se torna más pesimista. Tras ser alcanzado por el rayo y obtener sus poderes, irá recuperando esa alegría y optimismo que tenía cuando era un niño, tal y como su madre le enseñaba cuando leía tebeos. En este aspecto me parece muy acertado el trasfondo con el que Joshua Williamson dota al personaje. A lo largo de los años, las personas vamos cambiando dependiendo de los acontecimientos que nos sucedan. A veces pueden ocurrir de manera progresiva y otras, frente a un duro golpe de la vida, se modifica de la noche a la mañana.

Tras ir probando sus poderes y experimentar un poco con qué tipo de calzado y vestuario puede usar su velocidad, tendrá que hacer frente a su primer enemigo: la Tortuga, quien busca la destrucción de Central City, mientras intenta superar la tragedia que es su vida. Tras varios fracasos junto con un Velocista Escarlata de una línea temporal distinta, tendrá que hacer frente a este villano con una traumática y dolorosa historia personal.

¡Tranquilo! El all-new all-madurito Flash ya está aquí para rescatarte.

Al final, no deja de ser una historia más de Flash con un villano clásico y algún que otro viaje temporal. Aquí veremos una dualidad entre un héroe novato y con dudas y uno experimentado pero lleno de pesimismo ante el futuro apocalíptico del que viene. Entre ambos, se situará la intrépida periodista Iris West, quien servirá para, sin ella ser consciente de ello, motivar y ayudar a Barry. Y este aspecto es otro de los que me gustaría destacar. En esta obra no vemos la típica figura femenina de damisela en apuros al que el héroe tiene que rescatar. Iris es mucho más atrevida y valiente que el propio héroe, jugándose su vida por conseguir la noticia para hacer un bien común a la sociedad: contar la verdad; algo que cada día es más difícil de ver en los medios de comunicación tan parciales y politizados que tenemos hoy en día. Ella, por encima de los recuerdos de su madre y su yo del futuro, será su principal motivación, la que le da el empujón que necesita para ser un héroe gracias no solo a sus palabras sino también a sus actos. También es muy importante contar con una pareja que te ayude a sobrellevar el dolor, superar los traumas de la vida y que con su sola presencia, te haga mejor persona, más valiente, más fuerte y con más corazón. Me parece un tratamiento precioso el que ejecuta aquí el guionista.

En cuanto al dibujo de Howard Porter, tengo que reconocer que no está nada mal. Porter es un artista cuya carrera alcanzó su punto álgido a finales de los años 90 y principios de los 2000, hasta que sufrió un accidente que le hizo alejarse de los lápices. Pero fue capaz de sobreponerse y aprender a dibujar con la otra mano. Por irónico que parezca, su arte es muchísimo mejor ahora. Anteriormente no me gustaba nada, sobre todo cuando tenía que realizar expresiones faciales y rostros. Sin embargo, tras trabajar con su “mano mala”, su nivel se ha incrementado y, aunque no se le puede llamar un gran dibujante, es muy cumplidor y no se le puede achacar ningún fallo gordo.

Dibuja tú este dialogo con tu mano mala y luego hablamos, Flash madurito.

En líneas generales, la historia peca de predecible y un poco mediocre. Nunca llegará a ser considerada una obra maestra, pero al fin y al cabo no deja de ser un cómic estándar. Cuando alguien lee un tebeo de superhéroes, lo más normal es que el 95% de lo que hay en la tienda sea normal o mediocre. No todos los años se publican Born Again, Watchmen o Batman: Año Uno. Es una obra simple y que cumple con su finalidad: entretener. No se busca aquí cambiar la concepción del género, ni marcar un punto cumbre en el personaje. Los cómics no dejan de ser entretenimiento, como las películas, las series y los videojuegos. Y no está mal que todo lo que consumimos no sea una obra maestra. Normalmente, con que sirva para evadirnos un poco de la realidad es suficiente. Y aquí se consigue.

¡Nos vemos en la Zona!

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