¡¡FELIZZES VACACIONES!! Fin de curso 2017-2018.

Hola a todos. Seguramente ninguno me conoceréis porque soy la persona encargada de hacer los cafés a los editores, limpiar las botas de estrellas redactoras y la que va a la tienda de frutos secos para meter los correspondientes cacahuetes en los sobres de cada uno de los miembros de la redacción. Sí, lo habéis adivinado, yo soy la becaria. Soy a la que Teresita  aún se refiere como “oye tú, cosa”, Ferran una vez me dio los buenos días y Joe… bueno, Joe ni siquiera sabe que “trabajo” aquí. Se pasa el día encerrado en su oficina durmiendo, aunque cuando abres la puerta se reincorpora y comienza a golpear muy fuerte el teclado mientras refunfuña. Pero no todos son así, también los hay majos. Jorge siempre está para contar chistes malos, aunque no se ha acercado a su puesto de trabajo en un año; Fernando y Esperanza son un auténtico amor y Carlos siempre saluda en el ascensor, aunque sospecho que lo hace a su reflejo de la pared de espejo. Ah, y los dos chicos de cine, Alberto y Javi, que tienen su propia ala en el edificio, con el suelo lleno siempre de palomitas.

Me compadezco de Xavi y Rafa que son los redactores novatos, aunque todavía siguen por encima de mí, pero al menos son más humanos que los demás. Empiezo a sospechar que esta oficina está maldita y termina corrompiendo el alma de la gente. El caso más claro es el de Javier Marquina, un chaval que tiene un cuadro de sí mismo en su despacho que juraría que cada vez está más viejo, que es la estrella del lugar y todo el mundo le trata de usía. Algo más perturbador me parece la estatua que hay en el descansillo de un tal Sergio, que cuentan tocó la fama con sus manos desnudas y se fundió con ésta. Luego tenemos a un tal David, que pese al tonito que utiliza, es más majo que las pesetas (será de la misma época que estas). Pero al menos no es como el intensito ese de los animes que viene siempre hablando en japonés, llamado Álvaro. Se le ve buen chico, pero creemos que Llorenç terminó renunciando a su curro por tenerlo de compañero de cabina. Escuchar diez horas al día nightcore puede fundir a cualquiera…

Pero me estoy yendo por las ramas. La cuestión es que esta mañana he llegado a la oficina y me he dado cuenta de que las vacaciones ya habían empezado por dos razones: era la única persona en toda la oficina y en mi despacho (el cuarto de la fregona) había un post-it pegado que decía: “Querido becario/a: te toca felicitar a ti el verano a nuestros zhéroes”. Y pegado abajo un caramelo de sabor a menta. Imagino que ese será mi sueldo de vacaciones. Así que como soy una persona profesional y todo eso, allé voy con la misión que se me ha encomendado: ¡Felices vacaciones y a disfrutar al máximo el verano!

Y RECORDAD:
¡volveremos en septiembre!

¡Nos vemos en la Zona!

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