FATALE, de Ed Brubaker y Sean Phillips


Título original
:

Fatale Deluxe Edition, Vol.1-2  HC
Sello: Image Comics
Guionista: Ed Brubaker
Dibujante: Sean Phillips
Coloristas: Dave Stewart, Elisabeth Breitweiser
Contenido:
Fatale, Vol.1 #1-12; Fatale, Vol.2 #13-24 (Ene. 2012 – Jul. 2014)
Publicación USA: Mar. 2014; Nov. 2015
Publicación España: May. 2018; Sep. 2018 (Panini)
Valoración: Nazis, sectas cthulhuescas y una mujer despampanante

 

En el panorama de la divulgación del cómic, con frecuencia se nos llena la boca hablando de los Moore, Gaiman, Morrison y compañía, pero si hay un autor, o mejor dicho, autores, que cuentan con la admiración unánime de la crítica y público comiquero, esos son Ed Brubaker y Sean Phillips. Pues, al menos yo, no he oído nunca a nadie dirigir malas palabras hacia ellos. Precedidos de esta reputación, del increíble trabajo que a mi parecer están haciendo en Kill or be Killed (serie que apenas puedo leer a trompicones ya que se publica casi con cuentagotas en nuestro país), decidí adentrarme en este…

FATALE
de Ed Brubaker y Sean Phillips

A través de Jo, la protagonista de esta historia, Brubaker y Phillips nos hacen un recorrido por toda la Costa Oeste Americana a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, llevándonos de la California de los años 50 al nacimiento del grunge en la Seattle más noventera. Y lo hacen sin renunciar al género que tanto caracteriza a ambos autores, a través de breves relatos noir de tres o cuatro números, en los que vemos como la vida de los protagonistas de estas pequeñas historias se pone patas arriba una vez irrumpe Jo en ellas.

Estamos ante otro thriller al más puro estilo Brubaker y Phillips, de esos que no dan un respiro a la acción, plagado de giros y en los que sientes el corazón en un puño en todo momento. Pero es que Fatale no es únicamente un thriller detectivesco que se extiende a través de las décadas en la costa californiana, sino que además incluye una historia de rituales paganos, seres extradimensionales y sectas cuyos orígenes se remontan a la Segunda Guerra Mundial, y para los que el Círculo de Lovecraft ha sido una clara inspiración.

Pues, como suele ser habitual en el trabajo de esta pareja artística, Fatale no es simplemente un cómic noir, es algo más. En este caso, Brubaker decide jugar con un concepto tan propio del género como es el de la femme fatale, pero llevándolo un paso más allá y relacionándolo con esa mitología lovecraftiana que comentaba. Pero Jo no es la típica mujer fatal de una película detectivesca de los años 40-50, ella es muy consciente de la influencia y el poder que tiene sobre los hombres. Un poder, más bien una maldición, de la que no deja de ser otra víctima.

Y este “algo más” que se le añade a esas pequeñas historias de atracos, mafias hollywoodienses y persecuciones a través de los años funciona tan bien gracias a la maestría que, una vez más, demuestra el guionista de Maryland a la hora de retratar personajes femeninos. Aunque, indudablemente, lo mejor de la obra han resultado ser los pequeños capítulos casi independientes que forman los distintos arcos argumentales, y no la historia que lo enmarca todo y que, como digo, no deja de ser la excusa para poder contar esos pequeños episodios que son los verdaderamente interesantes.

No es que toda la historia cthulhuesca que hay detrás sea mala o aburrida, pero se nota que Brubaker estaba menos cómodo en la fantasía que en los relatos callejeros. Algo que tampoco ayuda es cómo está estructurada y explicada esta historia marco, los momentos en los que se nos van dando pequeñas pistas del pasado y origen de Jo, o incluso la resolución de esta trama central, no parecen los más adecuados. La estructuración de todo este lore, de una forma tan desordenada y casi improvisada, hace que la obra en conjunto resulte algo caótica e inconstante. Al final es una pena, porque lo que más prometía era esa gran historia de por qué Jo es cómo es y quién hay detrás de este poder, pero, personalmente, he disfrutado mucho más de los pequeños arcos que pueden entenderse casi de manera independiente.

Por su parte, Sean Phillips es capaz de mostrarnos sus mejores virtudes en páginas de narración puramente visual, en los momentos críticos de la obra, e incluso regalarnos un espectacular número de sexo cósmico, al más puro estilo de la primera escena erótica entre Abigail Cable y La Cosa en La Cosa del Pantano, de Alan Moore. Pero, como ya es habitual en este dibujante, peca un poco de inconstante a lo largo del cómic.

En conclusión, Fatale es una obra que casi se disfruta más como una pequeña antología de relatos noir a través de la segunda mitad del siglo XX en la Costa Oeste Norteamericana, pero que sin duda hará las delicias de los aficionados al género negro, ofreciéndonos ese puntito más, esa mirada al vacío de R’lyeh que atraerá también a los amantes de la literatura de H.P. Lovecraft. Independientemente del motivo que te lleve hasta aquí, es un cómic que te acabará conquistando y atrapando, como si el embrujo de Jo pudiese atravesar las páginas y dejarte, una vez más, rendido a los pies de Ed Brubaker y Sean Phillips.

¡Nos vemos en la Zona!

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