FAST & FURIOUS 9. Otra vuelta de tuerca, otra vuelta de campana

Título Original:
F9
Año: 2021
Director: Justin Lin
Guión: Daniel Casey, Gary Scott Thompson
Fotografía: Stephen F. Windon
Reparto: Vin Diesel, Michelle Rodriguez, Jordana Brewster, Tyrese Gibson, Ludacris, John Cena, Charlize Theron, Helen Mirren, Kurt Russell, Sung Kang, Lucas Black, Finn Cole, Vinnie Bennett, Nathalie Emmanuel, Alexander Wraith, Michael Rooker, Cardi B, Don Omar, Ozuna, JD Pardo, Thue Ersted Rasmussen, Anna Sawai, Bow Wow, Shea Whigham, Jim Parrack, Siena Agudong

Valoración: Salvados por la reserva del depósito

Sinopsis: Secuela de la secuela de la secuela de la secuela de la secuela de la saga F&F, en la que el equipo de Toretto se vuelve a reunir para impedir un complot a escala mundial, liderado por uno de los asesinos más peligrosos y el mejor conductor al que se han enfrentado jamás que, además, es el hermano desaparecido de Dom.

Poder ver Fast & Furious 9 en el cine, independientemente de cómo es la película en sí, es una sensación muy agradable. La décima película de la franquicia, contando Hobbs & Shaw, se estrena un año y un mes después de la era su fecha de estreno original, mayo de 2020. Universal fue de las primeras productoras en ver la que se avecinaba y retrasó su estreno un año entero, ante la estupefacción de los fans. Al final ni siquiera fue suficiente: tuvieron que pedir una “prórroga” de la primavera de 2021 al inicio de verano.

Como me retraséis un día más…

Ahora ya no hay quién pare a los Toretto: antes siquiera de su estreno en EE UU y España, la película ya ha recaudado más de 300 millones de dólares en otras regiones: es, oficialmente, el primer taquillazo del verano 2021. El cine palomitero recupera el pulso cuando muchos ya lo daban por perdido. Y es que el noveno capítulo de la dinastía de los Toretto es una de esas películas de las que se puede decir que “están hechas para verlas en el cine”: grandes secuencias de acción, muchas localizaciones y emociones a flor de piel, con un guión que da no pocos volantazos para seguir estirando el chicle y picar la curiosidad incluso de los que ya se han bajado del carro: Dominic Toretto tiene un hermano perdido.

John Cena como Jakob, el hermano de Dom, es el gran cebo de esta entrega, dirigida por el habitual de la saga, Justin Lin. Con cada peli vemos a los responsables de F&F cada vez más convencidos del potencial literario de esta franquicia, de que no están haciendo una simple sucesión de películas de persecuciones y atracos, sino de que están creando toda una mitología, un universo casi infinito, una SAGA en el sentido más épico de la palabra.

¡¿Ves lo que pasa por no dejarme el GTA?!

Fast & Furious 9 parece una de estas megapelículas de los Vengadores, porque en su trama se cruzan multitud de personajes de anteriores películas, aunque sea en papeles testimoniales (ni rastro de Hobbs y Shaw, eso sí). Mientras, se reescriben los sucesos que creíamos conocer y se expanden en nuevas direcciones, dando la impresión de que poco a poco estamos descubriendo las revelaciones detrás de un trama cada vez más convulsa que necesita de una docena de películas para desvelarse… e intentando que no parezca que nos está vendiendo la moto.

Incluso a los más acérrimos seguidores de la Dinastía Toretto les costará unir todas las nuevas piezas del puzle, mientras que la mayor parte del público pasará muchas escenas preguntándose “¿y ese quién era?”, ¿de dónde salen estos?”, “¿de quién demonios hacía Kurt Russel en las anteriores?”. El guion de Fast 9 es un caos, y las piruetas que da para justificarse marean más que otra cosa. Y sí, aquí me refiero al regreso de ese personaje, que más allá del fan service, es una trama pegote, fatal implementada en el resto de la historia y sinceramente, bastante insulsa.

Volando voy, volando vengo.

Es cierto, sin embargo, que las cucharadas de “lore” que te lanza la película a lo largo de sus más de dos horas (a estas alturas, sería preocupante que bajaran de los 140 minutos) son sólamente el contexto, necesario si quieres entender el porqué de todo, pero ni mucho menos imprescindible para disfrutar la película. Algo que han hecho muy bien en Fast 9, y que la coloca (ligeramente) por encima de la anterior es encontrar el peso emocional de la película y elevarlo de todo el ruido que lo rodea. La historia entre los dos hermanos Toretto es el corazón de la película, la reserva de gasolina que hace que la peli tire para adelante incluso en los peores momentos.

Su historia se cuenta a base de abundantes flashbacks y que, para mí personalmente son lo mejor de la película porque, intencionadamente o no, retrotraen al espíritu de las primeras películas de la saga: lejos de los espías, los supervillanos y las superarmas con las que dominar el mundo, y anclado en el drama de personajes, los ambientes callejeros y marginales, las carreras como forma de expresarse. Y con un enorme punto a favor: el uso de actores para interpretar a las versiones jóvenes de Diesel y Cena en lugar de rejuvenecerlos por CGI.

A mí no me interpreta nadie.

Aunque la trama de enemistad entre los dos Toretto es bastante predecible y básica, es el anclaje emocional y aporta unas muy necesarias dosis de humanidad a una película que, por momentos, parece escrita por ejecutivos buscando cualquier resquicio para extender artificialmente la vida de la franquicia, ya sea revisitando tramas y películas anteriores o lanzando nuevos spin-offs y secuelas.

Y de los personajes secundarios no hablo porque no hay absolutamente nada que destacar. De nuevo, siento decirlo, pero el regreso de ese personaje no podía estar más desubicado y peor integrado en la historia. De la subtrama cómica de Tyrese Gibson y Ludacris mejor no hablar. ¿Conocéis a alguien a quien le haga gracia estos personajes?

Personajes forever.

Fast & Furious 9 sigue siendo un espectáculo disfrutable, aunque la sensación de agotamiento se hace cada vez más acuciante, especialmente cuando ves que los inventos de los guionistas por seguir captando tu interés, peli tras peli, son cada vez más descabellados y desesperados. Ni siquiera la acción destaca en esta, con tres grandes set pieces que, sin ser ni mucho menos malas, no llegan al nivel de imaginación de la séptima y octava entrega. El juego con los imanes en dos de ellas, y una escena de lucha particularmente melodramática son los puntos álgidos de la película, aunque si has visto los tráilers, poco te queda por ver ya.

Las películas de Fast & Furious siempre tendrán un lugar especial en mi corazón, aunque cada vez cuesta más justificar que la banda se reúna de nuevo para “un último viaje”. El objetivo de Fast 9 era ensanchar el universo con nuevas tramas y personajes que den juego para dos o tres películas más… y, quién sabe, quizás de algún hilo salga un nuevo spin-off. Pero la sensación final es que Fast 9 salva los muebles casi de chiripa, gracias a que la trama entre Dom y Jakob está bien carburada (John Cena también lo hace muy bien), y eso atrapa tu interés desde el principio hasta el final, porque el resto es absolutamente olvidable.

Mira, un trozo de peli que merece la pena.

Para que la décima película remonte van a tener que pensar una excusa mejor… y superar los mismos tópicos en los que Fast and Furious 9 vuelve a caer: superarmas covertidas en macguffins, supervillanos de dibujo animado que quieren conquistar el mundo, villanos titiriteros en la sombra…  Que los flashbacks de los Toretto sean de lo mejor de la película demuestra que este coqueteo de la saga con el género de espías ya no da más de sí, y necesita librarse de mucha morralla si quiere volver a emocionarnos como antes.

¡Nos vemos en la Zona!

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