FANTASMAS, de Raina Telgemeier

 

 

Título original:
Ghosts TPB

Sello: Scholastic
Artista: Raina Telgemeier
Colorista: Braden Lamb
Publicación USA: Septiembre 2016
Publicación España: Octubre 2019 (Maeva Young)
Valoración: Raina Telgemeier lo ha vuelto a hacer

 

 

El desembarco en nuestro país de Raina Telgemeier se produjo de mano de MAEVA YOUNG en 2016 con Sonríe. A este destacado debut (venía con un Eisner a la mejor publicación para adolescentes bajo el brazo, concedido en 2011) le siguieron Hermanas, Drama y los tres títulos que hasta ahora se han publicado en nuestro país de la adaptación al tebeo de la serie de Ann M. Martin El club de las canguro. En este 2019 ha aparecido en castellano un trabajo que se publicó en EEUU en el sello Scholastic en 2016 y que, como sus otros tebeos, ha obtenido diversas nominaciones a premios y ha sido incluido en diferentes selecciones literarias para el público infantil-juvenil. De hecho, este tebeo ganó en 2017 el Premio Eisner a la mejor publicación para niños. No obstante, el mejor reconocimiento le viene a Raina Telgemeier de los lectores: son legiones y sus tebeos alcanzan el estatus de bestsellers, convirtiéndola en toda una institución y con cierta presencia mediática. Ella, consciente del calado de sus trabajos y de la potencialidad del tebeo como herramienta pedagógica, recorre EEUU dando charlas, realizando presensentaciones y ofrece material complementario a sus cómics para que desde las aulas o en otras circunstancias, puedan trabajarse los contenidos subyacentes.

Para conocerla un poquito mejor, os propongo desmenuzar lo último que nos ha llegado de ella. Os hablo de…

FANTASMAS
de Raina Telgemeier

Los que ya conocéis a la autora estadounidense sabréis que, pese a ese título, las historias de terror no van con ella. Lo suyo es la descripción realista y la representación de eventos y situaciones de la vida diaria centrándose en las vivencias, preocupaciones y tribulaciones de niñ@s y adolescentes. Lo que viene a ser el llamado slice of life. No obstante, es cierto que en este trabajo se vale de un ligero toquecito de componente sobrenatural que completa el significado último de la narración. Cuestiones tan diversas como un cambio de ciudad en plena adolescencia que te aparta de la seguridad de un entorno ya construido, los síntomas y limitaciones al padecer una enfermedad como la fibrosis quística, las vistosas y coloridas celebraciones del Día de los Muertos o los estrechos vínculos que se tejen con nuestros familiares (aunque a veces nos resulte complejo verlos o seguirles la pista) concurren en la trama que Raina Tegelmeier nos presenta bajo el título de Fantasmas.

En sus viñetas asistimos a la mudanza de la familia de Catrina a Bahía de la Luna, una zona con una climatología muy diferente al sur de California donde han residido hasta la fecha. La razón para ello es que esas condiciones climatológicas pueden resultar benignas para el estado de salud de Maya, su hermana pequeña, enferma de fibrosis quística. La vitalidad de Maya contrasta poderosamente con la precaución vital de Catrina. Y ya no digamos lo radicalmente opuestas que son las concepciones de las hermanas en torno a las figuras de los fantasmas, los espíritus de sus antepasados. Pero, ¿por qué pensar en fantasmas? Porque las tradiciones mexicanas en torno a los difuntos están más que presentes en su nueva ciudad, Bahía de la Luna.

Partiendo de una ruptura con la rutina y el hecho tener que adaptarse a una realidad con ciertas limitaciones, Catrina tendrá que afrontar unos miedos que la sobrepasan y aprender a normalizar ciertas situaciones. Para ello, el contacto con la familia, la asimilación de los símbolos de los ritos culturales y la comprensión del significado de los vínculos familiares será fundamental. Y ello desde la visibilización de una enfermedad como la fibrosis quística mostrando los síntomas de quienes la padecen, integrando una realidad que, pese a ser dolorosa, no puede obviarse.

Fantasmas ofrece lo que me parece un guiño al patrimonio cultural y al entendimiento entre naciones, haciendo partícipes a su público del rico acervo de México. Homenajea, por decirlo de alguna manera, la cultura mexicana del Día de los Muertos y del valor de los lazos familiares dando a conocer esta festividad, sus connotaciones, significado y aspectos identificativos a los lectores. En la versión en inglés, términos y expresiones en castellano se intercalan para reforzarlo. Por cierto, la intencionalidad de la celebración y vistosidad de la representación del Día de los Muertos nos pueden hacer pensar inmediatamente en la película de Pixar, Coco, pues ambas imágenes muestran puntos comunes. Sin embargo hay que tener en cuenta que el trabajo de Raina Telgemeier vio la luz un año antes de que se estrenara la película.

Recuérdame…

Lejos de cultivar distopías tan trilladas últimamente para el público juvenil, la autora estadounidense se expresa desde la cotidianidad sobre aquello que preocupa y afecta a los chavales: la amistad, las relaciones familiares, la autoestima, la aceptación… Sus tebeos los protagonizan personajes de la misma edad que sus lectores: principalmente adolescentes y niños a punto de alcanzar esa edad tan compleja. Reproducen muy acertadamente ese sentir de los chavales de carne y hueso, por lo que es inevitable empatizar inmediatamente. No enmascara las cuestiones sobre las que quiere hablar bajo una pátina de fantasía, sino que las afronta desde el día a día y siempre desde el optimismo de quien quiere vencer las adversidades y para ello ha de saber qué tiene ante sí. Lo hace, además, de una forma amable, sin traspasar la delgada línea existente entre el sentimentalismo y el dramatismo más lacrimógeno, ni edulcorar ni jugar a los extremos. Y se enfrenta a inquietudes y quebraderos de cabeza procurando no abandonar el buen humor y de forma muy entretenida.

El componente autobiográfico en sus tebeos es muy potente y confiere a sus tramas la credibilidad del que construye sabiéndose conocedor de la experiencia, siendo un argumento de peso que sustenta la narración. De allí, por otra parte, la preponderancia de protagonistas femeninos. Desde su experiencia llevando aparato, a la relación con su hermana pequeña o sus pinitos en el grupo de teatro de su instituto, la autora ha incorporado sistemáticamente detalles personales en sus historias que han servido de inspiración o han completado el todo. En este caso, la vitalidad de su prima fallecida de cáncer cuando tenía 13 años, que no dejaba que la enfermedad impusiera su ritmo, y el infinito amor que unía a su familia, así como los recuerdos de esa neblinosa costa del norte de California donde Telgemeier creció, son las conexiones con la realidad de las que se sirve para dar forma a Fantasmas.

Hermandad.

Sus trazos, muy plásticos y de líneas simples, inscritos al estilo cartoon, la composición narrativa, la fuerza del uso de las onomatopeyas, el tamaño y tipografía de los textos, los símbolos cinéticos y otros recursos tanto visuales como literarios, así como la viveza en las representaciones de las celebraciones del Día de los Muertos, las llamativas catrinas y la riqueza de los colores son factores que imprimen un extra de atractivo formal al argumento del tebeo, que discurre con un ritmo ágil para el lector, cercano al de esas tiras e historietas de los diarios que leía y copiaba cuando era tan solo una cría.

Una sencillez, que no simpleza, a la hora de desarrollar los argumentos que Raina Telgemeier practica incluso en el momento de elección del título, decantándose siempre por un término que completa el círculo y sentido último del tebeo. Salvo la adaptación de las novelas de Ann M. Martin, El club de las canguro, cuyo título en cierto modo le viene impuesto, basta ver la relación de sus obras hasta la fecha para comprobarlo: Sonríe, Hermanas, Drama, Fantasmas y Guts (inédito aún en castellano, publicado en EEUU en septiembre de este 2019).

Onomatopeyas que se sienten.

Otro factor común a sus obras es la inclusión de un mensaje subyacente con el que la autora muestra cierto compromiso social. Sus personajes orbitan en la adolescencia, en espacios y espectros que se pueden antojar incomprensibles para quien está despertando a la realidad. En todos y cada uno de sus trabajos se cuela la idea de la importancia de transitar ese camino en compañía, de contar con el apoyo familiar y de un entorno basado en la verdadera amistad, la franqueza, la solidaridad y la comunicación, que no aisle a los más jóvenes (y más vulnerables) frente a cuestiones que puedan parecer, a priori, insalvables. Sólo mediante el diálogo y la confianza en quienes nos rodean se pueden evitar situaciones que lleguen a derivar en soledad, intolerancia o acoso.

Es curioso ver como el orden de publicación en nuestro país no ha sido el mismo que el de EEUU: Sonríe (2010), Drama (2012), Hermanas (2014), El Club de las Canguro (¡Buena idea, Kristy! [2015], El secreto de Stacy [2015], ¡Bravo, Mary Ann! [2015] y Claudia and mean Janine [2016], todavía inédita en nuestro país), Fantasmas (2016) y un par de trabajos más (Share your Smile y Guts) que aún no figuran en el catálogo de Maeva Young. Es de suponer que esos títulos irán traduciéndose al castellano próximamente.

Que os aproveche el cómic.

A mí ya hace mucho tiempo que me tiene ganada. Raina Telgemeier parece tener la clave para desarrollar y plasmar en viñetas historias interesantes, entretenidas y con trasfondo, que cuentan con personajes bien construidos, lo que supone una verdadera delicia para quienes se sumergen en ellas. Qué más me da que su producción sea carne de LIJ. Qué me importa no ser su público objetivo. Si disfruto con sus tebeos, por qué no seguir leyéndola. Y vosotros deberíais empezar a hacerlo, si es que aún no conocéis sus obras.

¡Nos vemos en la Zona!

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