EYESHIELD 21, de Riichiro Inagaki y Yusuke Murata

 


Título original
:
Eyeshield 21 (アイシールド21)
Sello: Shueisha
Guionista: Riichiro Inagaki
Artista: Yusuke Murata
Publicación Japón: Jul. 2002 – Jun. 2009
Publicación España: –
Valoración: Gotta go fast /10

 

 

 

 

A excepción de la pequeña perla que es Teppuu, admito que a lo largo de mis reseñas en la Zona he pasado bastante por alto los spokon. Este subgénero del shonen centrado en disciplinas deportivas nos ha dejado obras memorables como Capitán Tsubasa (Campeones: Oliver y Benji para aquellos que siguiesen la serie en España) o Slam Dunk pero si ha habido alguna que verdaderamente me ha apasionado ha sido…

EYESHIELD 21
de Riichiro Inagaki y Yusuke Murata

Sena Kobayakawa es un nuevo alumno de la escuela secundaria de Deimon bastante introvertido y cobarde que desde bien pequeño era el blanco para los matones de clase que le obligaban a realizar todos sus recados lo más rápido posible. La cosa no parece ir a mejor cuando en su primer día es captado por Youichi Hiruma, el capitán del reducido equipo de fútbol americano del instituto, para aprovecharse de su talento como corredor. Bajo el pretexto de que el resto de clubs deportivos estarían ansiosos por tener en su equipo a alguien con la capacidad de hacer sprint de Sena, Hiruma crea un alter ego con el rostro ocultado por un protector ocular: este es el nacimiento de la leyenda de Eyeshield 21.

En ningún momento se inventa la rueda con este manga. No se cambia el paradigma de los spokon ni se deconstruye los tópicos de una manera inteligente ni nada. Lo que tenemos entre manos es un ejercicio sólido a la par que clásico de todo lo que significa ser un manga deportivo en la Shonen Jump. Es aquí cuando entra lo que hace brillar a esta y a cualquier otra serie que se convierte en un barco insignia de la revista: el carisma de los personajes. Bien es cierto que al principio el protagonista mola lo mismo que una piedra en una cuneta pero, gracias al incombustible Hiruma y a los personajes que van entrando en el equipo, se van estableciendo una serie de relaciones que te llevan a empatizar inevitablemente con todos ellos. Y por eso cuando ganan, te alegras. Y por eso cuando pierden, lloras.

You’re too slow

Por suerte los momentos de alta intensidad emocional están bien repartidos y no es una constante montaña rusa de sentimientos gracias al peso que tiene el humor durante todo el manga. Una muestra de esto es el uso sin reparo alguno de situaciones más típicas de un episodio del Correcaminos que las de una historia que pudiera estar ambientada en nuestro mundo. Pero dentro de los partidos la cosa cambia y Riichiro Inagaki, el guionista, lo sabe. Se preocupa de que, una vez empieza el juego, la tensión se note a cada página y la puesta en acción de todo lo entrenado hasta el momento se hace patente de forma espectacular, siempre dejando espacio para los giros imposibles y las técnicas secretas que nada tienen que envidiar a la Catapulta Infernal.

El principal culpable de los niveles de espectacularidad que hay en Eyeshield 21 es Yusuke Murata y su increíble trabajo a los lápices. El dibujante de la exitosa One Punch-Man se dio a conocer en este spokon y, aunque el estilo que tenía al empezar con él poco tiene que ver con el actual, la evolución a medida que transcurren los tomos es cada vez más patente hasta llegar al nivel de detalle que nos tiene acostumbrado en su serie pijamera. La manera soberbia de representar sobre el papel la manera en que se enzarzan los personajes en una persecución que en tiempo real únicamente duraría unos segundos o la intensidad de los jugadores que se encuentran en la línea solo son un par de muestras de porqué Murata es uno de los dibujantes más queridos del momento.

Pillada extrema

Este es un manga que arrastra una gran cuanta atrás desde el inicio del mismo: vencer en el torneo nacional antes de que se graduen los compañeros de equipo de los cursos superiores. Es por esto que duele tanto que se alargue la historia innecesariamente una vez se cumple el plazo. Arrastrado por la inamovible maquinaria editorial nipona, se observa claramente cuando Inagaki le hubiera gustado acabar la historia y en que términos, por lo que la recta final empaña ligeramente lo que es uno de los mejores mangas deportivos que se pueden disfrutar. 

Eyeshield 21 no es solo una obra redonda, es además una fantástica puerta al género que posiblemente me marcó en gran medida mis gustos en esto del manga. Solo por la trayectoria que han seguido los partícipes tras finalizarla debería llamar la atención a cualquiera interesado en los shonen, más aun si disfruta del noble deporte del fútbol americano y, si me preguntan mi modesta opinión, un imprescindible absoluto

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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