EXTREMADAMENTE CRUEL, MALVADO Y PERVERSO. Así era Ted Bundy

Título original:
Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile
Año: 2019
Director: Joe Berlinger
Guión: Michael Werwie (Libro: Elizabeth Kendall)
Fotografía: Brandon Trost

Reparto: Zac Efron, Lily Collins, John Malkovich, Angela Sarafyan, Kaya Scodelario, Jeffrey Donovan, James Hetfield, Grace Victoria Cox, Kevin McClatchy, Carly Tamborski, William Cross, Jim Parsons, Haley Joel Osment, Terry Kinney, Dylan Baker, Sydney Vollmer, Macie Carmosino, Morgan Pyle, Ken Strunk, Ryan Wesley Gilreath, Joe Berlinger, Brandon Trost, Tim Young, Chris Petty, Brian Geraghty, Michael Simkin, Caroline Hurwitz, James Harper, Grace Balbo

Valoración: Lo de la misoginia

Sinopsis: La historia de los numerosos y terribles crímenes de Ted Bundy, contada a través de los ojos de su novia Elizabeth Kloepfer, quien se convirtió en una de sus más fieles defensoras, negándose a creer la verdad sobre él durante años. 

Extremely Wicked, shockingly evil and vile. Estas fueron las palabras exactas con las que uno de los policías involucrados en uno de los más de 36 casos de asesinato perpetrados por Ted Bundy entre 1974 y 1977 a lo largo de siete estados, describía a uno de los serial killer más terribles que ha dejado la humanidad.

Yo le condenaría sólo por las pintas.

Desde principios de año, Netflix nos ha estado preparando para el estreno de esta película. Y es que no fue casualidad que el 24 de enero, día en que se cumplían 30 años de la ejecución de Bundy mediante la silla eléctrica, esta plataforma estrenase el documental Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy. Un soberbio precedente para poder comprender por completo el desarrollo de esta nueva película. En él somos testigos de primera mano de todas las atrocidades que pudo llegar a cometer Ted Bundy durante esos tres años, no sólo por los testimonios de los implicados y las imágenes del primer juicio de este tipo que fue televisado, sino por las horas de grabaciones que se consiguieron de él durante las entrevistas que concedió cuando ya estaba en el corredor de la muerte.

Conocer su propia versión de los hechos, escuchar de su boca y ver su actitud ante las cámaras nos permite ahondar en su psique, y comprobar de primera mano lo aberrante y retorcido que era y lo capacitado que estaba para mentir, manipular y enredar a cualquiera.

¿Seguro que ese Ted Bundy con tu DNI no eres tú?

Con estos antecedentes nos encontramos ante la misma historia, pero contada desde otro punto de vista, el de su novia Elizabeth Kloepfer. No en vano, el guión está basado en el libro que publicó ella misma en 1981 (The Phantom Prince) sobre su relación y los engaños y autoengaños que tuvo que sufrir hasta que condenaron a Bundy. Todo un reto para Joe Berlinger, director tanto de la peli como del documental, el llegar a transmitir al espectador ese sentimiento de ser manipulado, ser consciente de ello y, a pesar de todo, que algo te obligue a pensar ¿y si tiene razón y está todo amañado para ir a por él? Que también seguimos Making a Murderer y sabemos que todo es posible…

Siendo franca, si has visto el documental, esa magia se pierde, es imposible que se te olvide que ese guapo y elegante adulador que derrocha personalidad sea el ladrón, secuestrador, violador y asesino en serie de mujeres más macabro, y hasta necrófilo, que te puedas echar a la cara. Aunque, haberlo visto hace valorar más aún el trabajo de que se ha hecho tras las cámaras para ponerse en la piel de Ted Bundy y encarnar a este lobo con piel de cordero. El caso es que una producción te va a llevar irremediablemente a la otra.

Ted y TED.

La primera parte la recién estrenada película, nos muestra la cara más amable del psicokiller, que tampoco la tiene, pero al no enseñarnos las tremendas atrocidades que iba realizando por ahí, no nos queda más remedio que creernos la sarta de mentiras que le cuenta a su pobre novia para justificar sus desapariciones, al principio, y sus detenciones relacionadas con triples asesinatos en ciudades anodinas, al final. De este modo, el personaje de Bundy, interpretado por un bestial Zac Efron, parece cada vez más grande, controlando en cada momento todo y a todos llegando a fugarse dos veces estando preso, mientras que vemos cómo el personaje de Liz Koepler, encarnado por Lily Collins y ayudada por la propia Koepler para prepararlo, se hace cada vez más pequeño, autoconsumiéndose intentando sostener una realidad que le grita que su novio es culpable.

La segunda parte recrea el juicio por los crímenes que Ted Bundy cometió en la fraternidad Chi Omega de la Universidad de Miami, que fue televisado a escala nacional y que supuso un revuelo mediático y social nunca visto. El hecho de que Bundy despidiera a su abogado en pleno juicio para proceder a defenderse a sí mismo y tener “su propio show” no hizo más que atraer a hordas de fans a las diferentes sesiones. En esta parte del film podréis extrañaros al ver a Jim Parsons a.k.a Sheldon Cooper ejerciendo de implacable fiscal, y deleitaros con el siempre grande John Malkovich, como el impasible juez.

¿Tú pillas el sarcasmo o tampoco?

La historia de Bundy es la de la misoginia hecha barbarie, ya que a pesar de que se le acusó de treinta y seis crímenes brutales contra mujeres, de los que confesó treinta, se cree que fueron casi cien, y aún así fue capaz de manipular y repercutir en la psicología de toda la sociedad del momento.

El retrato del personaje, la recreación de un juicio tan mediático que provocó una oleada de locas que asistían al mismo atraídas por el tremendo carisma de su protagonista, hasta que es condenado a la silla eléctrica, a pesar de sus dos fugas. Y sobre todo, el poder de manipulación de un ser tan extremadamente cruel, malvado y perverso, que fue capaz de destrozar las vidas de tanta gente sin ningún tipo de remordimiento.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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