EXPEDIENTE WARREN: Cronología del Warrenverso

Llega el verano, el calor, las vacaciones… y mientras los jóvenes estudiantes, como Spider-Man, salen corriendo Lejos de Casa a pegarse la fiesta padre durante el viaje de fin de curso, los mayores prefieren disfrutar del merecido descanso junto a la familia. Como Annabelle, que este viernes Vuelve a Casa, alzándose como la séptima película del Warrenverso. Y aunque vayamos a verla en último lugar, lo cierto es que ese no es el lugar que ocupa dentro de la franquicia…

Para nosotros todo comenzó en 2013 cuando James Wan, el maestro contemporáneo del terror clásico, presentó Expediente Warren: The Conjuring. Lo que anunciaban como LA película que haría resurgir el terror de sus profundidades, resultó ser aquello y más. Recién salidos de aquella vorágine de cine de terror asiático que acaparó el género durante el cambio de siglo e inmersos en plena locura de remakes, litros de sangre, kilos de vísceras y decibelios de más, Wan consiguió apretarnos el culo a todos haciendo uso del (y homenajeando al) cine de terror más clásico. Hizo que todos esos trucos parecieran nuevos y que volviésemos a temer a los sótanos, a los armarios, a las puertas que se cierran solas, a mirar debajo de la cama y a esos engendros del mal, seres terroríficos de ayer y hoy: las muñecas.

Porque las maldiciones y secretos del Universo Warren no arrancan con The Conjuring, sino con ella, Annabelle, una simple segundona que supo llamar lo suficientemente la atención como para convertirse en el eje central sobre el que gira todo este Warrenverso, por el que os invito a dar un paseo cronológico a través de sus historias y la conexión entre ellas.

ANNABELLE: CREATION
de David F. Sandberg (2017)

La precuela de la precuela de la muñeca maligna que posee a los niños se remonta a 1943. El mismo día que fue acabada, la hija del fabricante, Annabelle, muere atropellada. Doce años después, los solitarios padres deciden acoger a un grupo de niñas huérfanas que, a pesar de ser avisadas, abren la habitación de la niña asesinada que conduce a una puerta tras la que, desde aquel día fatídico, está escondida la muñeca con sus terribles poderes.

Bien es cierto que una precuela de la fallida Annabelle daba mucha pereza. Desde el muy poco acertado título, más cercano a una peli de Terminator que a una de esta saga, y teniendo en cuenta sus antecedentes, la mayoría nos mostramos bastante fríos ante su llegada. Pero, lejos del pestiño que se avecinaba, nos encontramos ante una historia bien construida que, evidentemente, no alcanza el nivel de las entregas firmadas por James Wan pero supera con creces a su antecesora. El guión, el reparto, la intención, el ritmo narrativo…  todo se encuentra por encima de la primera precuela de Anabelle y surte el efecto que se espera en una película de terror (y que no todas las de esta saga consiguen).

El final de Annabelle: Creation conecta directamente con Anabelle y contiene una escena postcréditos que da pie a todo lo que ocurre en La Monja.

LA MONJA
de Corin Hardy (2018)

En 1952 una monja se suicida en un convento de clausura de Rumanía. Para investigar si algún tipo de posesión demoníaca se encuentra detrás del suceso, desde el Vaticano envían a un cura y a una novicia, que descubren, tras una puerta al final de un tenebroso pasadizo, el oscuro secreto que esconde la orden y que les obligará a enfrentar a Valak, el mal encarnado en una monja demoníaca.

Otra segundona que consigue hacerse con un hueco propio en la saga, aunque no se lo merezca. La idea de que el maligno habite en la casa del señor puede resultar muy atractiva, pero no suele tener una resolución complaciente para el espectador asiduo al género. Y ésta en concreto flojea en todo lo que no debería una película de terror: personajes planos y sin desarrollo, interactuaciones sin sentido, espectros sin lógica alguna que se dedican a dar sustos fáciles como si esto fuera el pasaje del terror, un guión sin fondo, orden ni concierto que no suscita ningún interés y un final tan irrisorio que ni las localizaciones ni la exquisita atmósfera gótica consiguen levantar.

En final de La Monja conecta directamente con Expediente Warren: The Conjuring y con Annabelle: Creation, a través de la religiosa que cuida de las huérfanas, que proviene del convento rumano donde transcurre La Monja.

ANNABELLE
de John R. Leonetti (2014)

Todo transcurre en 1967. Los Form están esperando a su primer bebé y él decide regalarle a ella una extraña muñeca llamada Annabelle. Una noche, el matrimonio es atacado por una pareja perteneciente de una secta satánica que, tras apuñalarlos, uno es abatido por la policía y la otra se suicida abrazada a la recién adquirida Annabelle, haciendo crecer la carga maligna y de sangre que ya encerraba en su interior. Ahora, con el bebé recién nacido presente y listo para ser poseído, todo lo que rodea a la muñeca adquiere un cariz sobrenatural y toca deshacerse de ella… si se deja.

Bien podían haberla titulado Annabelle: El Despropósito. ¿En qué cabeza cabe contar con un elemento ajeno a la trama principal, que apenas con unos pocos planos resultaba totalmente perturbador y justificaba por sí misma una película centrada en su historia y presentar este caos? La tensión del arranque, más que correcto, se diluye entre aburridas reminiscencias a La Semilla del Diablo, El Muñeco Diabólico o Poltergeist, mezclándolas sin llegarle a la suela a ninguna de las tres y, junto a La Monja, ha conseguido llegar a ser la purria del Warrenverso. Y es que ser el director de fotografía de una película no suma puntos para dirigir su precuela.

El inicio de Annabelle viene directamente del final de Annabelle: Creation y comparte secuencia de inicio con The Conjuring.

EXPEDIENTE WARREN: THE CONJURING
de James Wan (2013)

En 1971, Ed y Lorraine Warren, los famosos parapsicólogos, recorren diferentes estados dando conferencias sobre posesiones, exorcismos y otras eventualidades sobrenaturales. Una de las asistentes les solicita ayuda, pues está segura de que en la granja donde vive con su familia hay una presencia maligna, y ellos accederán a ayudarlos en lo que se convertiría en uno de los casos de fenómenos paranormales documentados más famosos de la pareja, con permiso de Amityville.

Ya lo decía al principio, la clave de esta película, a pesar no contar con el factor sorpresa, algo que sufre todo lo basado en hechos reales, es que consigue dar miedo. Pero miedo de verdad. Mucho. Muchísimo. Y toda la culpa la tiene la dirección de James Wan en la que no se precisan artificios, historias con premisas novedosas o guiones con retorcidos giros argumentales. Wan demuestra una y otra vez que es un director que controla por completo el pulso cinematográfico y la sugestión, que es capaz de crear una tensión apenas soportable sin dejarse las uñas clavadas en la butaca, que sabe exactamente dónde colocar la cámara y cuándo enseñarnos lo que quiere que veamos, siempre atento a los pequeños detalles, a los susurros y a los ruidos.

The Conjuring es el nexo de toda la saga, ya sea por parte de los Warren o de Annabelle.

LA LLORONA
de Michael Chaves (2019)

Aunque la película toma el nombre y arranca con la leyenda mexicana de 1673, sobre una madre enajenada que ahoga a sus hijos, la historia se desarrolla en 1973, año en el que una trabajadora social es enviada a investigar la desaparición y posterior muerte de dos niños ahogados en un río. Y para ello se lleva a sus dos hijos…

Otro spin off fallido para la saga. Me parece un desaprovechamiento total contar con una premisa tan espeluznante como el espíritu de una madre que roba niños para intentar reemplazar a los suyos, a los que ahogó ella misma, y que la base de tu película sea jugar con el espectador al susto fácil, concatenando unos cuantos momentos tensos sin mucha consistencia. ¿Nadie ha entendido nada de las intenciones de Wan con su vuelta de tuerca al terror clásico? ¿No véis que precisamente la esencia de esta saga no reside en saltar de la butaca sino en pegarse a ella?  

La Llorona conecta con Annabelle a través del mismo cura que intenta ayudar a su protagonista y que relega este nuevo caso a un curandero. Hasta la conexión es por los pelos…

EXPEDIENTE WARREN: EL CASO ENFIELD
de James Wan (2016)

La secuela de The Conjuring ocurre en 1977. Nuestros demonólogos favoritos se trasladan a Londres, donde tendrán que ayudar a una madre y a sus cuatro hijos a luchar contra los espíritus que habitan en su casa en el caso de fenómenos paranormales con más documentación gráfica de la historia, El Poltergeist de Enfield.

Esta es la esencia Warren de la que hablaba. James Wan sabe lo que quiere transmitir y hasta dónde puede estirar y así lo hace. Con una primera hora casi perfecta, se mantiene firme en la exitosa fórmula que hizo grande a su predecesora, pero dando una vuelta de tuerca más a todo. El poder de la sugestión y el amago de taquicardia tras tanta tensión sostenida sólo se ven superadas por un metraje excesivo. 133 minutos conteniendo la respiración son muchos minutos, pero todo da igual cuando encara su tramo final porque cumple con creces lo que esperábamos de ella: volver a casa y tener que encender la luz del pasillo para poder cruzarlo.

El Caso Enfield conecta directamente con The Conjuring y con La Monja.

Este viernes 12 de Julio se estrena Annabelle Vuelve a Casa, de la mano de Gary Dauberman. Se supone secuela de Anabelle: Creation y la crítica ya avanza que no es la más terrorífica de la saga (creo que tras esta pequeña excursión por el Warrenverso ha quedado claro que lo que lo peta de esta saga es la dirección de James Wan) pero sí lo suficiente como para que la franquicia progrese adecuadamente y mantenga el interés de cara a los próximos estrenos: Expediente Warren 3 y La Monja 2.

¡Nos vemos en la Isla!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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