EWILAN, de Pierre Bottero

Bajo el calor de una manta, cobijada en una confortable butaca, arrullada por el ronroneo de un gato, viajar entre el polvo de las cubiertas y el papel.

Desde muy pequeña me han gustado las obras de ficción, sobre todo aquellas en las que el autor crea un mundo único e inigualable en el que poder evadirme sin necesidad de poco más que un buen sofá y un café caliente. Porque mi relación con la Literatura (sí, la gran señora con mayúsculas) empezó así, como medio de salida para los problemas cotidianos y el mundo que me rodeaba, y he de decir que, desde los cinco añitos, he tenido la oportunidad de viajar entre muchísimas páginas, evidentemente unas más agradables que otras (y en algunos casos algún que otro libro que tiene una capa de polvo más que considerable en mi biblioteca y que guardo escondido).

Leer es soñar.

¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque es importante para mí poneros en situación antes de hablaros de la obra protagonista de estas líneas, y es que yo no empecé como reseñista de bande dessinée o cómics, sino como lectora exhaustiva de novelas, cuentos, fábulas y poesías, vamos, todo lo que viene a ser siendo los libros de tapa dura que nos obligan a leer en el colegio desde que ponemos los pies por primera vez en un establecimiento educativo. Eso sí, mi afición por la letra impresa, las hojas amarillentas y desgastadas y el olor a polvo y a viejo de las mismas creo que casi lleva a mi madre a la bancarrota un par de veces, y a mí misma a embarcarme en estudios de filología (ahora que lo pienso, creo que me lo tengo que mirar).

Así pues, fue de este modo en el que conocí el trabajo de Pierre Bottero y de su obra Ewilan por puro azar cuando tenía unos doce años. Leí el primer tomo y me quedé maravillada por lo que era un mundo de pura fantasía, albergador de posibles inimaginables y que el personaje principal Camille Duciel, conocía al mismo tiempo que yo. Esto para unos padres es “el mejor cebo de la historia” para que un hijo preadolescente abra un libro y no lo cierre hasta que lo acabe (no me digáis que no es verdad que todos hemos pasado por la fase de “a mí no me gusta leer”).

¡Había 6 tomos!

Pero aquí fue donde empezó mi gran problema, y es que no conseguí encontrar el resto de tomos de la colección. No lo hice hasta casi quince años más tarde y tuve que emigrar a tierras francesas para descubrir que Bottero había escrito una saga de seis libros sobre mi heroína adolescente favorita, una trilogía aparte sobre otro personaje de la historia, Ellana, y que, además, está considerado como uno de los mejores autores de fantasía heroica nacional en el país del queso y el vino. ¿Qué fue lo que hice? Comprarme la primera trilogía para continuar con la historia y robarle la segunda a mi pareja (esta reseña es única y exclusivamente su culpa).

Y aquí es donde pensáis que soy una tía rara y que me leo libros para niños de quince años porque me faltan uno o dos inviernos en Narnia a mis ** primaveras –soy vieja, dejémoslo ahí-… Pues bien, hagamos un inciso para recordar que escribo sobre cómics, y deciros que esta saga y el universo en sí mismo no es para niños, por muy grandes que sean, porque la visión que el propio autor tiene de su obra y del público al que se dirige no es infantil. Los valores que subyacen a lo largo de la historia, la evolución de los personajes, tanto de los principales como de los secundarios, y las relaciones existentes entre ellos son mucho más complejos de lo que podría esperarse a simple vista.

Antes muerta que sencilla.

Nos encontramos ante la puesta en escena de una trama que se anuncia simple, pero muy compleja al mismo tiempo. A través de Camille Duciel, una huérfana superdotada acogida por una pareja en la que el amor brilla por su ausencia y es remplazado por la buena compostura y la educación estricta de un internado elitista, damos un salto a un mundo alternativo en el que se le abren una cantidad de posibles infinitos, empezando por una identidad desconocida y una familia perdida que deberá encontrar para seguir el destino heroico que se le presenta delante de sus ojos.

Pero esto no sería posible sin el resto de personajes aparentemente secundarios, que tomarán una importancia similar a la de la protagonista a lo largo de la esta gran aventura, pues van a constituir gran parte de su fuerza y a hacer el contrapunto perfecto en cada una de las situaciones; haciendo mención especial de Salim, que la acompañará lo largo de toda la travesía y que será capaz de cambiar su propia vida y destino por seguirla y ayudarla a cumplir su objetivo. Aunque lo más importante, bajo mi punto de vista, y que hace avanzar y cogerles cariño a cada uno de estos caracteres, es que los vemos evolucionar como individuos dentro del grupo que constituyen, contribuyendo a darle una cohesión especial a la historia de la propia Camille y a acabar de transportarnos a un nuevo mundo.

Ven, que te saco del pozo.

Lo que me veo obligada a destacar (y puede que con algún que otro término un poco técnico), es el aparato narrativo escogido por Bottero, pues está dotado de un realismo atroz, que se combina con la incursión de una fantasía extrema representada por un nuevo imaginario, es decir, un mundo aparte. Este nuevo imaginario sirve de puente en un principio entre las dos realidades, siempre mencionando el arte del Diseño, elemento importantísimo, pues nos hace tener consciencia del paso de una realidad a otra y sirve de punto de cohesión para la implantación de la fantasía dentro del realismo narrativo que caracteriza el resto de la trama. ¿De qué estilo narrativo se sirve nuestro autor? Pues del realismo puro y duro, pues, aunque nos presente una realidad completamente fantástica, no podemos hablar de un realismo mágico ya que dichos elementos o patrones en los que se apoya este mundo extraordinario no son presentados de forma enteramente natural, lo real no remplaza lo fantástico y viceversa, sino que las estructuras y seres innovadores o diferentes de la realidad consciente por el lector se presentan bajo la mirada de la protagonista como lo que son, nuevos y maravillosos para ella y nosotros.

La fascinación que causa esta historia en el lector es debida al tratamiento de los elementos más simples del artefacto narrativo, pues el autor expresa los artificios más complejos y las situaciones más inverosímiles de una manera llana y sencilla, con un lenguaje propio de lo cotidiano, poniendo de relieve el mismo realismo que utiliza para las descripciones, las cuales son de un detalle sublime pero sin caer en el pecado de lo artificioso, dándoles una musicalidad característica de la normalidad y la simplicidad, como cualquiera podría describir la más bella de las catedrales o un puente magnífico de ensueño.

Sencillamente maravillosa.

Pues bien, dejando de lado todo lo técnico, porque si fuera por mí no acabaría nunca, y habiendo dicho aquello que me parece esencial para daros a conocer tanto a la obra como al autor, creo que esta obra podría interesar a cualquiera, porque aun siendo de un género que no todo al mundo le gustará, es de esas narraciones atemporales y para todo tipo de lectores, adolescentes, adultos, etc., a los que les apetezca sentarse a leer una trama bonita, calmada, con una aventura agradable y sin demasiados artificios pero bien escrita. No es el típico best seller escrito para gustar a las masas, no tiene impuesta esa máxima de “vender un producto” ni de la literatura como producto de consumo, sino que esta es de esas sagas que se leen porque gustan, que se venden porque al público lector le apetece leerla, porque la historia es buena y el mundo que se nos abre es aún más genial; porque, a pesar de su aparente simplicidad podemos atisbar las conexiones complejas elegidas por el autor, el empleo de los artificios y cierta pluralidad lingüística.

Menuda chapa os he dado, ¿no?, si es que a veces hablo mucho y más sobre algo que me gusta. Pero os dejo tranquilos, prometido… ¡Hasta la próxima, claro!

¡Nos vemos en la Isla!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.