ESPUMA, de Ingrid Chabbert y Carole Maurel

 

 

Título original:
Écumes TPB
Sello: Steinkis
Guionista: Ingrid Chabbert
Artista: Carole Maurel
Publicación Francia: Febrero 2017
Publicación España: Marzo 2020 (Planeta Cómic)
Valoración: Toma mi mano

 

 

Si en algo ha ayudado el movimiento de la novela gráfica en el noveno arte es a concienciar al público no habitual lector de tebeos a que puede hallar un amplio abanico de temas bajo el paraguas de dicha etiqueta. La eterna pugna del “cómic no es para niños”, abanderada por autores que se sirven del lenguaje y las herramientas del medio para crear y difundir una serie de inquietudes que trascienden los superficiales clichés de determinados géneros, toma cuerpo desde hace varias décadas aunque parece haberse consolidado en el siglo XXI. Desde el alzheimer a la muerte, pasando por la violencia de género, la gastronomía, el reportaje periodístico, la crónica de guerra, cuestiones medioambientales, memoria histórica, la vejez, el culto al cuerpo o la biografía íntima, todo tiene cabida y desarrollo en las viñetas de la novela gráfica. Al igual que el tema que encontramos al leer el argumento que figura en la contraportada de…

ESPUMA
de Ingrid Chabbert y Carole Maurel

Se ha hablado mil veces del poder terapéutico de la escritura y del dibujo. Ese bálsamo que supone vomitar tus inquietudes ante un teclado o mediante un lápiz. Así, ese dolor etéreo que se hace bola en tu interior toma forma física y se hace más manejable. Sacarlo ayuda a poner algo de orden racional y emocionalmente, comprender, asimilar y contribuir a pasar página. Las huellas del dolor son profundas y no desaparecen; hemos de convivir con ellas. Nos toca seguir adelante con mochilas cada vez más pesadas. Y aunque las circunstancias sean variadas, en muchos casos esas cargas se parecen. Tanto, que nos acercan. Personas sin nada en común, salvo haber pasado por el mismo trance, crean un vínculo realmente potente. Lectores que ven reflejados en testimonios textuales o gráficos sus mismas vivencias, experiencias y sentimientos. Sus traumas. Sus miedos. Su dolor. Eso viene a significar identificarse y sentirse acompañado en lo más profundo de tu ser. El hecho de que alguien se abra compartiendo su pesar, que grosso modo es el mismo que el tuyo, viene a ser un asidero, un punto de apoyo al que aferrarse. Es la cercanía de sentirte comprendido a la que se referían en una entrevista en el Festival of Books de Los Angeles en abril de 2018 Laurie Halse Anderson y Emily Carroll, las responsables de Cuéntalo (La Cúpula), un cómic basado en unos dolorosos hechos reales que la guionista solo dio a conocer cuando se lanzó el cómic. O la remisión a la universalidad de los sentimientos por parte de Sergio del Molino cuando se refiere a La hora Violeta (Literatura Random House), en torno a la enfermedad y muerte de su hijo.

Es por eso que la imagen escogida para la cubierta de Espuma, de Ingrid Chabbert y Carole Maurel me parece tan adecuada para representar cómo la palabra nos salva. El cómic enlaza con ese relato de Sergio del Molino en tanto que aborda una cuestión inconmensurable en todas sus dimensiones como es para un ser humano la pérdida de un hijo como, además, que se basa en una experiencia real y personal.

Tenía tanto que darte…

Ingrid Chabbert escribe literatura infantil y guiones de cómics. Seguramente le han sucedido muchas más cosas a lo largo de su vida, pero decidió relatar la historia de un íntimo sufrimiento. Nadie es capaz de imaginar lo que supone perder a un hijo, el proceso de asimilar dicha pérdida y afrontar un nuevo día sin su existencia. El sólo pensar ponerte en la piel de alguien que ha visto morir a su hij@ y ha de continuar su rutina pese a ese hueco, produce escalofríos y una honda tristeza. Son muchos los que equiparan el hecho de que no haya una palabra en nuestro idioma que identifique a aquellos padres que pierden un hijo (como sí la hay, por ejemplo, para quien pierde a su pareja [viud@] o a alguno de sus progenitores [huérfan@]) con que un término sería incapaz de contener la inmensa aflicción que supone. Se puede decir que ese vacío lingüístico lleva inherente la inexistencia, la invisibilidad y la soledad de la propia situación. Hace unos años, la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer propuso el término “huérfilo” para denominarla y procurar darle, así, una dimensión tangente, promocionando su utilización en la sociedad y visibilizando un dolor que permanece oculto a diversos niveles, que debería contar con acompañamiento empático social y un apoyo psicológico específico.

De esta forma, Ingrid Chabbert comparte en un emocionante guión las dificultades que experimentó durante su embarazo y que derivaron en un aborto cuando ya se encontraba en un avanzado estado de gestación. La escritora francesa habla de sí misma y de su entorno. De cómo se sentía y de la importancia del apoyo y comprensión de quienes la rodeaban. El mero hecho de expresarse y de que alguien te escuche marca la diferencia. Pero sobre todo se trata de hacer real ese dolor, otorgarle una existencia que permita facilitar su asimilación a quienes lo padecen y comprender por lo que otros están pasando al resto de la sociedad.

Dolor de entrañas.

Este relato poco tiene que ver con Lydie, de Zidrou y Jordi Lafebre (Norma), un precioso tebeo que, como ya he repetido mil veces, es uno de mis favoritos. Aunque el argumento de partida sea, en ambos casos, la muerte del bebé y el profundo dolor de pérdida de la madre que lo ha gestado y esperado, los planteamientos son radicalmente opuestos: la magia del relato de Zidrou frente a la realidad sin paliativos.

Espuma es un cómic de sensaciones, que golpea una y otra vez y que te hace partícipe de una situación en la que nadie desearía verse. Que te haya tocado precisamente a ti. Cargar sobre tus hombros una situación de la que no eres responsable aunque así te sientas. Esa sensación de culpa al volver a esbozar una sonrisa. Reincorporarte al día a día como si nada hubiese sucedido. Ese agujero en lo más profundo del corazón que sigue estando allí por mucho tiempo que pase. El preguntarte constantemente por detalles de es@ hij@ al que no verás crecer. En ese sentido, la metáfora de intentar mantenerse a flote en el inmenso mar del dolor es una constante a lo largo de la obra. Un tira y afloja continuo que pone de manifiesto la importancia del entorno a la hora de gestionar y acompañar en el dolor. Pero también del inmenso poder de la palabra en cuanto a ofrecer atajos en el tránsito por el inmenso laberinto de dolor, tanto para quienes empuñan el lápiz para expresarse, como para quien siente en su lectura cómo le tienden una mano en su soledad. 
Es un tebeo concebido sin grandes artificios, con una composición sencilla y efectiva en la que abundan símiles gráficos, silencios y pequeños gestos. En sus viñetas cobran importancia el mínimo trazo, la expresividad y el detalle con la significancia de un mundo asimilada. Un proceso de duelo y unos estados emocionales que se reflejan en el uso del color. La responsable de plasmar ese tratar de no hundirse mientras el oleaje mece nuestra vida ha sido la ilustradora e historietista francesa Carole Maurel.

Más gráfico imposible.

Espuma es una lectura dura que acerca a los lectores una incómoda y dolorosa realidad. Obras como esta son necesarias, pues invitan a no dar la espalda a un desconsuelo desgarrador, a tomar conciencia de circunstancias de las que somos ajenos y a empatizar con quienes las padecen. Sin instrumentalizar la lectura, además, se puede afirmar que este tebeo es un ejemplo del medio en su concepción de espejo, que muestra una foto fija de lo que sucede a nuestro alrededor, conformando una acertada imagen del aquí y ahora a la que hay que otorgarle la visibilidad que merece.

¡Nos vemos en la Zona!

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