#EspeZZialHaHaHalloween: EL BRUTO, de Eric Powell

¡Brutales saludos, zhéroes!

La fiesta más terrorífica del año ya está aquí. Durante unos días las redes se colapsan de calabazas, esqueletos, brujas, zombis, vampiros… ¡sangre! Todo aquello que desata nuestras más terribles pesadillas. Pero, ¿qué pasa con todas aquellas obras que, dentro del género de terror, nos hacen reír?

En la Zona queremos rendirle homenaje a la comedia de terror y durante esta semana os estamos ofreciendo reseñas de cómics y películas para morirse de risa. 

No corráis porque no hay escapatoria.

¡Esto es nuestro EspeZZial HaHaHalloween!

 


Título original:

The Goon, Vol. 0-13 TPB
Sello: Dark Horse Comics
Guionista: Eric Powell
Artista: Eric Powell y Kyle Hotz
Colorista: Eric Powell, Robin Powell, et al.
Contenido: The Goon #1-44 (Jun. 2003 – Nov. 2013)
Publicación USA: Feb. 2004 – Oct. 2014
Publicación España: Jun. 2005 – Sep. 2015 (Norma)
Valoración: Más vale fuerza que maña /10

 


Existen obras que marcan un antes y un después; son un punto y aparte en una manera de narrar o en el que la mezcla exacta de distintas temáticas lo convierten en algo único y atrayente para el gran público. Ejemplos de esta índole podemos encontrarlas en cualquier rama artística y el noveno arte no es una excepción. Si ya había existido cómics de terror y humor, nunca se había llegado a tal punto de simbiosis entre ambos temas de forma tan sublime. Y es que hoy toca hablar de un clásico moderno. Señoras y señores, den la bienvenida a…

EL BRUTO
de Eric Powell

Existe una ciudad alejada del resto de la humanidad la cual parece estar maldita, y es que en ella moran seres que se salen de lo racional y lógico, conviviendo con la pobre y desválida gente de la zona. Un lugar en el que uno de los grandes males se ha asentado, el Pope Zombie, y usa a su ejército de no-muertos para intentar salir de la Calle Solitaria y hacerse con el control de la ciudad. Pero gracias a los dioses, existe un salvador que lo mantiene a raya llamado El Bruto, que trabajan para el capo más poderoso y temido del lugar, el señor Labrazzio. Pero nuestro gran héroe no se encuentra sólo, ya que siempre cuenta con la inestimable ayuda de su camarada Franky y un numeroso grupo de variopintos personajes que siempre visitan el bar de Norton. La acción, las risas y la agresividad marca la vida de estos pobres ciudadanos que, pese a vivir bajo el yugo de un explotador como Labrazzio, ven en el Bruto la única manera de sobrevivir a un mundo lleno de corrupción, muerte y zombis. Muchos zombis. Demasiados para el gusto de cualquier persona cuerda o que no pertenezca a Jethro & Earl Zombie Wrangelin’ Inc. o la fundación Adopt-A Zombie. Recuérdalo, siempre puedes adoptar a estas maravillosas criaturas y no temer a que se te mueran, ¡porque ya lo están! ¿¡No es genial!? Bah, vosotros qué sabréis…

Lo que originalmente empezó siendo una sátira a las novelas de gángsters con sobredosis de un humor negro casi ofensivo en muchas ocasiones, terminó por convertirse en una crítica a todo lo que le chirriaba de la sociedad humana a Eric Powell. No obstante, mientras iba transcurriendo esta metamorfosis, el autor dejó destellos de calidad al crear una genial intrahistoria sobre venganza, en la que los roles predestinados de sus personajes y sus obsesiones se convertían en el ancla que los mantenía encerrados siempre en la ciudad, pese a la cantidad de oportunidades que tenían para dejarlo todo y empezar de cero. Podría uno pensar que este enraizamiento afecta sobre todo a su protagonista, El Bruto, pero la realidad es que todos están malditos a seguir cayendo en los mismos errores, en buscar vendettas imposibles o seguir torturándose por el pasado. Si la trama va ganando enteros no es simplemente por la acción desmedida o los chascarrillos que siempre te sacan una sonrisa, sino porque todo empieza a evolucionar de tal manera que hasta personajes como el doctor Aleación, Carroña o el Pope ganan tanta profundidad que comienzan a difuminarse las líneas que marcan al héroe y a los antagonistas o secundarios. La serie va dejando poco a poco el tono más amigable para adentrarse finalmente en algo mucho más serio y maduro.

Los hay que mandan cabezas de caballo. Él se sienta en tu cama.

Lo realmente genial de una serie larga con un autor completo es que la evolución de éste con el transcurso de los años se hace palpable cada pocos números. Si bien antes he remarcado el bagaje que ha logrado Powell con la serie de El Bruto, podríamos decir tres cuartos de lo mismo de su apartado artístico. Recientemente hablé de su última obra, Hillbilly, en la página hermana de Cabezas Cortadas (por si queréis más datos de su actual estilo artístico). Hay que ser justos, su forma de dibujar siempre ha sido sobresaliente, incluso durante sus primeros números que hacía en blanco y negro. La transformación de sus personajes es palpable durante el paso de los números, pero siempre mejorando lo anterior y eso que siempre ha sido un estilo algo peculiar y único. Es de esos autores que tiene seña de identidad y se puede distinguir su trabajo rápidamente. Una gozada visual que acompaña con una manera de narrar natural, casi inherente, capaz de mostrarnos personajes caricaturescos o rozando el esperpento y, pese a ello, darles ese toque de credibilidad que muchos cómics carecen.

Una maravilla que podemos disfrutar en nuestro país de la mano de Norma Editorial y que sabe juntar el mejor humor socarrón y crítico con un universo que podría sacarse de nuestras peores pesadillas. Porque no olvidemos que los vampiros, licántropos, zombies, robots, payasos asesinos, kaijus y demás seres aviesos se convierten en personajes secundarios que refuerzan todavía más el nivel de sarcasmo del autor en todo momento. El autor lo mismo le da cera a Oprah, que hace al Bruto destrozar a los “vampiros” de Crepúsculo o crea un personaje al que terminas cogiendo cariño cuando en realidad es una araña gigante con sombrero. Toda fobia humana es la excusa perfecta para que el grandote y Franky se pasen todos los números liándose a tortas y destrozando zombidiotas. Y es que nadie puede negar que Powell se lo ha pasado bastante bien con su obra magna.

¡Anda, mira! ¡Un vampiro que brilla!

Poco más se puede decir de esta gran obra que no se haya dicho ya. El Bruto es un cómic necesario en tu vida. Porque sí. Porque te lo vas a pasar teta y además te vas a encontrar con unas subtramas a la altura de los mejores culebrones. Y encima te lo vas a creer. Porque es Eric Powell y ya tiene poder sobre tu mente. ¿Notas como empiezan a entrarte ganas de leerte esta locura de serie? Es la primera señal para saber que ya has caído en su trampa. Pero no hay escapatoria, queridos amigos. No hay escapatoria…

Si quieres saber más sobre nuestro #EspeZZialHaHaHalloween pincha sobre el hashtag y…

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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