#EspeZZialDameVenenom: VENOM, una película venenosa

Título original:
Venom
Año: 2018
Director: Ruben Fleischer
Guión Scott Rosenberg, Jeff Pinkner, Kelly Marcel, Will Beall (Cómic: Todd McFarlane, David Michelinie)
Fotografía: Matthew Libatique

Reparto: Tom Hardy, Riz Ahmed, Michelle Williams, Jenny Slate, Woody Harrelson,Reid Scott, Michelle Lee, Scott Haze, Jared Bankens, Al-Jaleel Knox, Jock McKissic,Tom Holland, Mac Brandt, Sope Aluko, Jane McNeill, Wayne Pére, Selena Anduze,Donald K. Overstreet, Christian Convery, Laura Distin, Sam Medina, Gail Gamble

ValoraciónMe(h)me /10

Sinopsis: Spin-off  sobre el villano de Spider-Man 3, Venom, que vive dentro de Eddie Brock, un antiguo y respetado periodista que, tras perderlo todo a nivel profesional y personal, e incitado por su odio hacia ‘Spider-Man’ decide dejar que el simbionte se introduzca en él.

El mundo tiene demasiados superhéroes… pero Sony ya no tiene ninguno, porque Spider-Man está de vuelta en la casa Marvel Studios. Bueno, es cierto que aun comparten la custodia del arácnido, y eso es algo que el departamento de Sony Pictures Animation no ha dudado en aprovechar con el primer largo animado del arácnido, ‘Spider-Man: Un nuevo universo’, que llegará a las salas estas navidades. Pero el productor Avi Arad se aferra, cual simbionte alienígena, a los derechos de los personajes que no entraban en el trato con su antiguo empleado, Kevin Feige, y de ahí surge ‘Venom’, película del archienemigo de Spider-Man en el que una sola mención a la existencia de Spider-Man podría acabar en demanda millonaria. Hollywood puede ser tan raro…

¿Qué me pasa, doctor?

Si todos esos nombres te suenen a chino, querido lector, tranquilo, no necesitas saber nada de eso para disfrutar con ‘Venom’. De hecho, es la primera película de superhéroes en… ¿lustros? que no es secuela ni spin-off de nada anterior. ¡Carne fresca! Aquí la principal baza es su protagonista de primera división, Tom Hardy, el prestigio de la etiqueta ‘MARVEL (in association with)’ y la esperanza de que el nombre de ‘Venom’ suene de algo al público. ¡Taquillazo asegurado! Y es que esta no es tu típica película de supers, ¡para nada! Venom es un antihéroe, es un monstruo que se come las cabezas de sus enemigos. Bueno, en realidad eso apenas ocurre en la película, pero no para de repetirlo. ¡Es un macarra!

Puedo ver cómo ‘Venom’ podría acabar encontrando cierto éxito entre el público, sobre todo entre los más jóvenes con las hormonas desatadas y bastante indiferencia con la continuidad entre sagas, por muchos que los “true fans” se lleven las manos a la cabeza al contemplar semejante despropósito de proyecto. No necesitas haber visto cinco pelis antes para entender las referencias, es autoconclusiva pero con pistas tan obvias apuntando a las secuelas que, aunque no entiendas mucho por dónde irán los tiros, sales del cine con sensación de seguridad, de que esto va a seguir. Es apta para todos los públicos, su historia es súper básica y fácil de seguir y tiene dosis generosas de acción y humor. Hablemos claro: es como una película de superhéroes de hace quince años, cuando los estudios reaccionaban por primera vez ante el insospechado potencial comercial que tenían los personajes de cómic en el cine y se pegaban por ser los primeros en traer su franquicia a las pantallas. Todos tenemos en mente ejemplos de esas películas estrenadas entre el 2000-2005 (¿podemos permitirnos ya sentir nostalgia?) que, cada una con sus matices y fortunas, tenían en común una estructura y elementos casi calcados, y que, sin saber muy bien qué hacer para llegar al público (porque la mayoría pasaban sin pena ni gloria) recurrían al truco más antiguo del manual: el star-system.

Saluda a mi amigo.

Aquí tenemos a Tom Hardy erigiéndose como principal estandarte para atraer al público a las salas. Así son las cosas, ‘Venom’ no sería nada si no tuviera a un Tom Hardy en el título. Que podría haber sido un DiCaprio o un Fassbender en su lugar, nos da igual, el caso es que, en pleno 2018, una película de superhéroes necesita apoyarse en el nombre de una superestrella para justificar su existencia. Esto no es que sea tenga nada de malo en sí mismo… pero tampoco da confianza, y para quien haya seguido la (fascinante) evolución del subgénero de cine de cómics la última década, algo así se nos presenta como un gigantesco paso atrás. No deja de ser paradójico cómo, mientras la división de animación de Sony festeja sin ningún complejo la mitología de los cómics de Spider-Man y de paso reinventa la jodida animación, sus compañeros de estudio “de carne y hueso” tienen que aferrarse a los salvavidas más desgastados para mantenerse a flote.

Por eso, que ‘Venom’ cometa los mismos errores que sus predecesoras menos afortunadas no sorprende a nadie. Si de verdad pretenden que esto sea el punto de partida para una nueva saga van a tener que ponerse las pilas, porque lo que acaba de llegar a las pantallas es un producto muy, muy deficiente. Se salvan por la campana: su estandarte, su estrella, esta vez les ha funcionado. Tom Hardy es lo único que hace de ‘Venom’ una película entretenida, divertida incluso, que pueda suavizar el rancio sabor de todos los demás elementos. Sus contorsiones y chapurreos cuando Eddie Brock interactúa con Venom, el viscoso alienígena metido dentro de su cuerpo y mente, son dignos del mejor slapstick y hace de sus escenas juntos un auténtico festín de situaciones hilarantes por ridículas. Muy probablemente no eran risas intencionadas pero, ¿qué esperaban? Ante lo blando, aburrido o directamente sin sentido de todas sus tramas, con Michelle Williams (la chica) y Riz Ahmed (el malo) en papeles tan banales y planos que ni merece la pena que me detenga, sólo la relación entre Hardy y el simbionte consigue llamar la atención. Y dado que Venom es apenas un pegote negro con un CGI regular, es Hardy quien carga sobre sus hombros la responsabilidad de sostener la película.

Te como la cara.

Este papel no le valdrá ninguna nominación a los premios (quizás a los Razzies, porque ya sabemos cómo son, todo lo que sea sobreactuar es carne de frambuesa dorada, como si eso no tuviera mérito alguno). Y en el (muy factible) caso de que aquí empiece y acabe la carrera de este ‘Venom’, probablemente será recordada como una mancha en su carrera. No creo que deba ser así. Hablar consigo mismo, reaccionar e interactuar con voces y elementos que no están ahí, revolcarse por el suelo como un energúmeno… Hardy se deja la piel para resultar creíble, y consigue hacernos reír, hasta el punto de rescatar la película de la mediocridad imperante y elevarla a la mucho más respetable categoría de “tan mala que es buena”. ¡Ya quisieran los Cuatro Fantásticos de Josh Trank o el Escuadrón Suicida de David Ayer!

Es cierto que no es el Venom que muchos hubieran querido. Está tan domesticado que resulta más entrañable que amenazador, y si Hardy nos saca más carcajadas que otra cosa es porque los tiros van por hacer de la simbiosis una extraña relación de colegueo. Esto chirriará a los fans del villano más sangriento de Marvel, aunque probablemente contentará a la mayoría del público, que saldrá con el agradable sabor de boca que dejan las buddy movies y con la imagen del personaje arquetipo de Hardy de rebelde-pero-en-el-fondo-buenazo intacta. Si esto quieren que sea el origen de un supervillano, y de verdad pretenden enfrentarlo con Spider-Man algún día, van a tener que recular bastante con el tratamiento del personaje. Por otro lado, la violencia nunca roza los límites del PG-13, de hecho apenas hay muertes, mucho menos explícitas. Es una película que, como ‘Escuadrón Suicida’, va de macarra y atrevida, con temazo de Eminem y todo, pero (previsiblemente) se queda en algo edulcorado y formulaico de pies a cabeza. Se nota también la tijera en el montaje final, que probablemente nos haya privado de mucho más Hardy Unchained para hacer hueco a un tercer acto convencional, apresurado, mal explicado y aburrido.

¿Nervioso yo? ¡Repítemelo!

Desde su misma concepción, ‘Venom’ apenas podía lavarse su imagen de intentona desesperada de Sony por mantenerse relevante en una carrera en la que sus rivales le habían adelantado varias veces por la izquierda. El resultado final está acorde a las expectativas: escrita, dirigida e interpretada con tanta desgana que, si bien no llega a los niveles abisales de calidad de otras, tampoco ofrece nada interesante que contar. La mitad de las escenas de acción están bien, si acaso. Pero, ay, Tom Hardy. Sabe que se ha metido en un callejón sin salida y hace todo lo posible por dejar algo memorable. Y vaya si lo consigue. Desconecta el inhibidor de vergüenza y se desgañita delante de la cámara, con mucho que ofrecer y sin nada que perder. Él solito nos regala un nuevo clásico del cine de salón y copazos. Con un pronóstico tan negro, yo diría que hemos salido ganando.

¡Nos vemos en la Zona!

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