#EspeZZialDameVenenom: PIRA FUNERARIA, de Carl Potts y Tom Lyle


Título original
:

Venom: The Enemy Within TPB

Sello: Marvel Comics
Guionista: Carl Potts
Artista: Tom Lyle
Colorista: Ed Lazellari
EntintadoresAl Milgrom, Joe Rubinstein y Scott Hanna
Contenido: Venom: Funeral Pyre #1-3 (Ago. – Oct. 1993)
Publicación USA: Julio 2013
Publicación España: Jun. – Ago. 1994 (Forum)
Valoración: ¡S.O.S. Simbionte! /10

 

No. No me ha gustado nunca Venom, o al menos no me ha llamado la atención lo suficiente como para pararme a leer algo del personaje. Creo que tengo un problema con los lanza redes porque precisamente con Spider-Man tengo algo parecido. Quizá sea yo, quizá sean ellos. Y tengo que admitir que me llamó la atención esta historia porque se cruzaba con Punisher, uno de mis personajes favoritos de Marvel, y porque mirándolos a ambos veía bastantes similitudes violentas para dar lugar a un enfrentamiento más que decente rollo Los Inmortales para disfrutar de un lapidario “sólo puede quedar uno”.

Tras pasar página y pactar una tregua con Spider-Man, Eddie Brock, o lo que es lo mismo, Venom, vuelve a su ciudad natal, San Francisco, para erigirse como protector de los inocentes mientras convive con su dominante e incómodo huésped. Un día recibe un mensaje de un periodista infiltrado en una banda callejera de Oakland, los Jadoo, que campan a sus anchas por las calles de la ciudad imponiendo su propia ley y donde su situación se ha visto comprometida siendo cuestión de vida o muerte. Lo que Brock no sabe es que se cruzará sin quererlo con un hueso duro de roer como Frank Castle, ¿quién saldrá peor parado? Hagan sus apuestas en…

VENOM: PIRA FUNERARIA
de Carl Potts y Tom Lyle

De prejuicios está llena la vida, para bien o para mal, y a mí, en este cómic, me ha jugado una mala pasada precisamente eso. Daba por sentado que Venom, como buen simbionte extraterrestre, viscoso, intimidante y con más dientes que el tiburón de Spielberg, sería el villano, el que persigue y no el perseguido, el que desmiembra por placer y pone en jaque a los implicados de una u otra forma y que el papel de Punisher, como héroe poco ortodoxo y armado hasta los dientes, sería el adalid con las manos llenas de sangre. El bueno de la película por así decirlo. Error. Grave error.

Carl Potts cruza a ambos personajes en una maraña callejera de guerra de bandas cual Warriors sin maquillaje donde, motivados por intereses totalmente distintos, acaban siendo dos fuerzas imparables que no necesitan de ese fuerza inamovible para crear un impacto contundente. Las peleas durante todo el cómic son disfrutables, impactantes visualmente y bastante verosímiles dadas las características de ambos. Incluso el hecho de compartir protagonismo con el periodista, hasta llegar a solaparlos incluso, le viene bien ya que aquí la historia consigue un trasfondo moral aceptable más allá de disparos, puñetazos y daños colaterales.

Onomatopéyico Venom.

Y me cuesta admitir que pese a todos esos puntos a favor, siento que me falta algo. La idea es buena, los personajes hacen su trabajo cumpliendo con lo esperado en relación a la acción y la violencia, incluso el ritmo va acorde y en tan sólo tres números todo está bien narrado y aún así me parece, no insuficiente, pero sí justo, aprobado por los pelos. Ideas preconcebidas y prejuicios, que decía antes, que pesan y que ahora taladran mi corazoncito comiquero con un “¿ya? ¿Eso es todo?” dejándome en un molesto coitus interruptus personal y sintiéndome culpable por ello, ¿me pasa algo, doctor? ¿Es grave?.

Y, como dije unas líneas más arriba, el periodista Gray Russell es donde Potts ubica el peso del argumento planteando un dilema trascendental, que por momentos parece que va por su propio camino si no fuera porque es eso lo que hace avanzar y cambiar de rumbo, según necesite el guión, a los otros dos implicados. Incluso el propio Eddie Brock tendrá sus momentos con el simbionte manteniendo una dudosa dualidad entre lo que son juntos y lo que es él como humano. Punisher sigue siendo Punisher y su mera presencia destructiva en las calles de la ciudad es digna de disfrutarse sin necesidad de nada más. Pero oye, ni con esas, ¿de verdad, doctor, que estoy sano?.

Onomatopéyico Punisher.

El apartado gráfico, con Tom Lyle a la cabeza, es de lo mejorcito con una acertada representación de una ciudad decadente, llena de escombros y basura en cada rincón y callejones donde morir apuñalado sin que nadie oiga tus gritos, que me han recordado al enorme Batman del recientemente desaparecido Norm Breyfogle, pero con luminosos rascacielos donde poder balancearse. Lyle sabe de la importancia de los protagonistas y consigue perspectivas dinámicas cuando Castle o Brock, o incluso ambos a la vez, son los que mueven la historia.

Primeros planos resolutivos que no desmerecen ninguno de los enfrentamientos a lo largo del cómic y, como me pasara con la etapa de Luke Cage en Hire for Hire, una sensación de solvencia que no se queda en el dibujo sino que tanto entintadores como el colorista Ed Lazellari van a la zaga consiguiendo, una vez más, esa cohesión que tanto cuesta ver actualmente. Cualquier tiempo pasado fue mejor, se suele decir, y en este caso es así.

¡Esa boca, Frank!

Pira Funeraria es corta, intensa y con dos personajes imponentes y con ganas de bronca que encima juegan dentro de una trama muy de la época y que tiene tiempo para plantear cierto dilema moral a tener en cuenta, pero que en conjunto cumple de forma muy ajustada. Quizá sea yo que desconozco al personaje o sus límites, o que esperaba un título más de la línea MAX que uno de Marvel al uso, pero la sensación agridulce es fuerte en mí. Aún así, yo no soy vosotros y eso juega a vuestro favor.

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¡Nos vemos en la Zona!

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