#EspeZZial8M: MUJERES VISIBLES III, la literatura

¡Buenos días zhéroes!, hoy es 8 de marzo, día internacional de la mujer y es por eso que cuando Teresa me dijo que quería hacer algo especial y sólo entre las mujeres del equipo me pareció una idea maravillosa. Porque qué mejor que en nuestro día seamos nosotras las protagonistas, no porque necesitemos una visibilidad especial, tenemos una suerte privilegiada de trabajar con un equipo adorable y envidiable, sino porque quién mejor para hablar de obras hechas y protagonizadas por mujeres que nosotras mismas.

Mujeres y ficción.

Es por eso que he decidido no hablar sobre una obra en especial, o sobre una autora. ¿Quién no ha leído o redactado una reseña sobre Una habitación propia de Virginia Woolf? No, creo más oportuno hablar sobre un tema que me parece muchos más importante que una reseña, y es el lugar de la mujer como productora de literatura y lo que ello implica en la sociedad actual.

Y es que, desgraciadamente y a pesar de que las cosas parecen cambiar poco a poco, el mundo de la producción literaria está prácticamente monopolizado por los hombres. Y esto es debido, en gran medida, a lo que conocemos como censura. Sé que alegar que en pleno siglo XXI todavía existe la censura es lapidar mi propio escrito, porque, como todos sabemos, este útil es principalmente utilizado por los gobiernos autoritarios, pero eso no quiere decir que las decisiones de lo que en nuestros días llamamos marketing tienen un papel fundamental en mi afirmación.

Desde hace siglos las escritoras luchan por hacer oír sus voces y poder publicar sus obras, algunas incluso han llegado a escribir bajo seudónimos para que su obra pueda ser publicada, y no es hasta su éxito que descubrimos que la autoría está hecha a manos de una mujer; uno de los casos más conocidos es el de J.K. Rowling, autora de la saga Harry Potter, quien decide esconder su identidad siguiendo los consejos de su editor. Este ejemplo es mundialmente conocido, pero como ella hay muchas otras mujeres a lo largo de la historia que han hecho lo mismo o que han debido pelearse con las editoriales o buscar multitud de alternativas, encabezadas por la autopublicación para poder ver sus obras publicadas.

Rowling rules.

Eso sí, si bien creemos que en los tiempos que corren este tipo de cosas ya no se estilan, estamos muy equivocados, pues en el artículo La generación: historia del último boom de la literatura española, publicado en el periódico El País el 6 de enero de 2019, Antonio J. Rodríguez presenta una realidad si bien poco alentadora, un gran símbolo de luchas por parte de estas artistas, y es que, cada vez más, las autoras están dispuestas a luchar para dar a conocer sus obras y hablar de los problemas editoriales y de la concepción del término Generación, utilizado en los medios académicos,

En este artículo nos damos cuenta de que las mujeres están intentando cambiar la perspectiva editorial, pues no están dispuestas a cambiar fragmentos de sus obras sólo para ser publicadas, sino que luchan por que sus obras salgan a la luz tal y como son, con sus reivindicaciones. Son mujeres que conciben sus creaciones como parte representativa de nuestros tiempos, que reivindican que los problemas a los que nos enfrentamos las mujeres sean contados por nosotras mismas, que desean ser parte activa de la colectividad y que demuestran que ser mujer no es una condición, y mucho menos un condicionamiento, porque tenemos todo el derecho a que nuestra voz forme parte de la Literatura, porque somos parte de lo acuñado como Generación y no una Generación aparte dentro de los manuales, ni un pequeño capítulo en el que nuestra producción se resume a veinte páginas en las que se nos trata como un complemento. Porque ¿quién mejor para hablar de nuestros problemas a nivel social, político y económico que nosotras mismas?

Trae que te firmo el libro, que si tengo que firmar un contrato…

Como decía Umberto Eco, la obra literaria es una metáfora epistemológica y no puede separarse del momento histórico en el que se produce, las mujeres tenemos derecho a entrar en el mundo editorial al mismo nivel y con las mismas condiciones, sin trabas y sin censuras. Porque nos debemos ser libres de hablar de cómo concebimos la sociedad.

¡Nos vemos en la Isla!

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(Nota de la Editora: Este artículo no ha sido redactado el día 8 de Marzo y se ha publicado de forma automática.
En la Zona… ¡¡estamos de huelga!!)

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