#EspeZZial8M: MUJERES VISIBLES II, el cine

Es triste que, en los tiempos que corren, en la era de la tecnología y la información, siga teniendo que ser necesaria la visibilización de la mujer. Y resulta deprimente en todos los campos, pero creo que es mucho más terrible es en el caso de las disciplinas artísticas, que se presuponen el summum del open mind, la libertad y la transgresión. De siempre, hombres y mujeres hemos compartido conocimientos que nos han ayudado a evolucionar, pero por algún extraño motivo, a pesar de haber estado ahí desde el principio, no ha sido hasta mediados del siglo pasado que los reconocimientos públicos han empezado a incluir nombres de ambos sexos. Y quiero incidir en ese “empezado” porque, por desgracia y pese a que el papel de las mujeres cada vez resulta más relevante, el mundo del arte sigue estando dominado por ellos.

En el caso concreto del cine, incluso tratándose de un arte con más de un siglo de existencia, técnicamente, sigue siendo una industria cuyos altos cargos y galardones se mantienen en poder de los  hombres. Y si es evidente en el equipo que está detrás, no digamos en el que está delante. Es fácil: ¿cuántos directores han marcado la historia del cine? Podríamos nombrar a cientos, incluso varios muy relevantes dentro de cada género cinematográfico, pero ¿y directoras? ¿Es que no ha habido hasta “antes de ayer”?

Aquí, “sufragio”.

A diferencia de otros sectores, para que el nombre un profesional del cine resuene, no basta con un dedo poderoso que te señale, aquí es indispensable contar con el beneplácito de la crítica primero y del público después, además de ser tenido en cuenta por los “expertos” de la Academia y de otros certámenes anuales.

Basándonos en los premios más relevantes de esta disciplina, que llevan otorgando distinción desde 1929, el ninguneo es más que evidente ya que no fue hasta 1977 que se decidieran a incluir a una mujer en la categoría de Mejor Dirección. Nuestra heroína fue la italiana Lina Wertmüller, por Pasqualiano: Siete bellezas. Lejos de normalizar la aparición de nombres femeninos entre los nominados, hubo que esperar hasta 1994 para que se considerase a Jane Campion digna postulanta al título por El Piano, y hasta 2004 para encontrarnos con la tercera agraciada, Sofia Coppola, por Lost in Translation. Y por fin, más de ochenta años después, en 2010, la séptima nominada al premio, la gran Kathryn Bigelow, pone nombre femenino por primera y única vez al Oscar a la Mejor Dirección, por En tierra hostil.

Big, Big, ¡Bigelow!

Y como no me gusta generalizar, esta es la corta herstory del Festival de Cannes: En 1961, Yuliya Solntseva tuvo el honor de ser la primera directora de la historia en hacerse con el preciado galardón, por La epopeya de los años de fuego. Y sólo ha conseguido acompañarla en tan magna hazaña, apenas cincuenta y seis años después, la ya mencionada Sofia Coppola, por La Seducción en 2017. Y ya.

Llegados a este punto y según estos datos, cualquiera podría pensar que, lo mismo, hasta los años ‘60 a ninguna mujer se le había ocurrido dejar de ser un florero para agarrar una cámara, pero ¡oh, sorpresa!, no es que no estuvieran allí, claro que estaban, incluso algunas innovaron antes que ellos, pero no interesaba que fueran visibles, eran totalmente ignoradas y hasta eliminadas de los créditos, no fuera a ser que otras siguieran sus pasos… Hoy, 8 de Marzo, como mujer vinculada al mundo audiovisual, me veo en la obligación de darles el nombre y el espacio que merecen a todas aquellas mujeres pioneras que, a contracorriente, abrieron el camino y aportaron al cine lo que luego otros se atribuyeron.

Lost in Translation, de Sofia Coppola.

La Primera Dama del Cine fue Alice Guy, que no sólo fue la primera mujer en dirigir una película, sino que fue la primera persona que rodó una película de ficción con narrativa y efectos especiales, El Hada de las Coles, en 1896, además de cientos de cortos de fantasía. Sus películas y las productoras que fundó en Francia y Estados Unidos la convirtieron, además, en la primera persona en vivir de esta industria. Si hubo una pionera del cine fue ella, que además de la pole position nos legó su manifiesto feminista Woman´s place in Photoplay Production, allá por 1913. Y aquí seguimos, Alice, leyendo en los libros de texto muchas cosas sobre Meliés y Pathé, pero pocas de ti…

Sólo un año después de la publicación del manifiesto de Guy, se dirigió el primer largometraje, El mercader de Venecia, y quien lo hizo fue Lois Weber. A Weber le gustaba impactar con sus temáticas contrarias a la moral y la ética del momento, abordando sin tapujos la sexualidad o el aborto, y al año siguiente, en 1915 se convirtió en la primera persona de la historia en rodar un desnudo en su película Hypocrites. Llegó a ser la cineasta mejor pagada de Universal y con quien comenzó John Ford como ayudante. Ahí es nada.

Mary Pickford, te queremos.

Y no fue el primer largometraje de animación, pero sí el primero que se conserva, el que firmó Lotte Reiniger, Las aventuras del Príncipe Achmed, en 1926, quien además era la creadora de los efectos especiales de las pelis de Fellini. Hasta Hitler eligió a una mujer como directora de su propaganda audiovisual, la impulsora de la narrativa cinematográfica Leni Riefensthal. En sus manos pesan El Triunfo de la Voluntad y Olympia, que son muchas cosas y, la mayoría, aberrantes, pero también son obras que marcaron la historia del cine y su manera interna de narrar.

El cine experimental de los años 40 también tiene nombre de mujer, Maya Deren. Considerada la creadora del cine underground americano y defensora hasta la muerte del cine independiente. Su ansia de probar nuevas formas de rodar y de narrar la convirtieron en una de las figuras más emblemáticas del cine de vanguardia de los ‘50, y además, firmó Un falso despertar, una de las producciones experimentales más relevantes y a tener en cuenta del siglo XX.

Un falso despertar, de Maya Deren.

No os lo vais a creer, pero el film precursor del estilo Nouvelle Vague, ese movimiento que cambió el concepto del cine abogando por la libertad técnica y de expresión, fue La Pointe Courte, y también está dirigido por una mujer, Agnes Vardà, apodada la abuela de la Nueva Ola. En 2017 consiguió el Oscar Honorífico, con más de 40 trabajos a sus espaldas, y con él ha conseguido ser la primera mujer que recibe este reconocimiento a su carrera. Repito, en 2017.

Tras los años de recuperación de la segunda guerra mundial y con la revolución de la mujer de los años 60 empezó a ser más habitual ver caras femeninas detrás de las cámaras, no así el reconocimiento popular por ello. Hasta esa cuna del machismo que es Japón, antes de dicha guerra, ya contaba con Tazuko Sakane, la primera mujer directora de cine y documental japonés, tras la que vinieron, no muchas pero sí muy significativas mujeres cineastas, como Kinuyo Tanaka o Naomi Kawase, la directora más reconocida fuera de las fronteras del país Nipón y persona más joven en ser premiada en el Festival de Cannes en 1997 por Moe no Suzaku.

Still the water, de Naomi Kawase

En nuestro país, también contamos con una larga lista de realizadoras de renombre, valoradas y premiadas por jurados de todo el mundo, entre las que se encuentran Gracia Querejeta, Iciar Bollain, Isabel Coixet o la joven Carla Simón, que no hubieran llegado a donde están sin Elena Jordi y Helena Cortesina (Flor de España), primeras directoras de cine de nuestro país, de las que sólo se conservan producciones de la segunda. Pero, sin duda, nuestro estandarte cinematográfico femenino es Pilar Miró, quien resultó ser la primera mujer ganadora de un Premio Goya a la Mejor Dirección en 1995 por El Perro del Hortelano y ostenta el curioso título de haber dirigido la única película censurada en democracia, El crimen de Cuenca. Por desgracia falleció prematuramente con tan sólo 57 años, pero con más de 200 producciones de cine y televisión a sus espaldas. Imaginaos a dónde hubiera llegado.

Y esto es sólo la punta del iceberg. Gracias al trabajo de estas y otras tantas mujeres pioneras en el cine de todo el mundo (que estar, están, pero no a la vista) hoy podemos disfrutar de reconocidas directoras en películas de todos los géneros, como el de terror (barriendo para casa) con, por ejemplo, Jennifer Kent (Babadook), Karyn Kusama (The Invitation), Julia Ducornau (Crude) o Ana Lily Amirpour (A girl walks alone at night) como ilustres abanderadas. O el de superhéroes de cómics de Marvel y DC encabezado por Patty Jenkins (Wonder Woman) o Anna Boden (Capitana Marvel). Incluso el de animación con Naoko Yamada (A silent voice) o Mari Okada (Maquia), una de las directoras y guionistas más prolíficas de Japón.

¡Déjame entrar en la Historia!

Todas y cada una de las mujeres trabajadoras del cine han gozado del prestigio, el reconocimiento y la admiración de sus contemporáneos y sus ideas e innovaciones, tanto técnicas como narrativas, han hecho avanzar al cine de forma fehaciente. Entonces, ¿por qué no figuran en ningún sitio?… hasta ahora. En los tiempos que corren, en la era de la tecnología y la información y, sobre todo, de la VISIBILIDAD ya no es posible ocultarlas más. Ya no se pueden silenciar las miles de voces de soprano que cantaron al cine hasta elevarlo a la categoría de arte. Por aquellas, por nosotras y por las que vendrán, sigamos alzando la voz para que nadie se olvide de que estuvimos, estamos y estaremos.

¡Nos vemos en la Isla!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

(Nota de la Editora: Este artículo no ha sido redactado el día 8 de Marzo y se ha publicado de forma automática.
En la Zona… ¡¡estamos de huelga!!)

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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2 Respuestas

  1. chaconator dice:

    ole las mujeres que sin ellas ninguno de nosotros estariamos aqui, una de mis autoras favoritas es gail simonne en secret six, un abrrazo y feliz dia de las mujeres

    • Teresita Sunday dice:

      Muchas gracias Chaconator!! Grande Gail Simone ;) Ojalá llegue pronto el día en que no tengamos que distinguir entre autores y autoras y hablemos todos juntos de cómics. Abrazo de vuelta y Feliz día de la Mujer a ti también.

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