#EspeZZial8M: MUJERES VISIBLES I, el cómic

De pequeñita fantaseaba con poder hacerme invisible. La verdad es que se me antojaba maravilloso que alguien tuviera la capacidad de evaporarse en cualquier instante, de desaparecer cuando se le antojara, de obrar al gusto sin el atento escrutinio de unas y otras miradas y de recobrar la visibilidad como si nada hubiese sucedido. El nivel de las trastadas con esa habilidad adquirida habría alcanzado dimensiones épicas, lo sé. Y el de sustos, también; lo de aparecerse y desaparecerse ante la gente habría que llevarlo con discreción, por aquello de no alarmar al personal y poder seguir gozando de tan increíble habilidad sin que el resto lo supiera (favores, chantajes y demás). Por otra parte, no me negaréis que resultaría una condición de lo más útil a la hora de abordar situaciones incómodas, embarazosas o para gente que, como yo, le gusta pasar inadvertida en todo tipo de situaciones.

Ahora bien, no es lo mismo ser ungido con el don de la invisibilidad y escoger las situaciones en las que quieres hacer efectiva esta habilidad, que ser borrado del mapa y a conciencia por otros. Pensándolo fríamente, eso es lo que les ha sucedido a lo largo de la historia y en muchos puntos del planeta a muchas mujeres (es una cuestión global, sin lugar a dudas). No es que hayan sido vilipendiadas, ninguneadas, atacadas o que hayan sufrido obstrucción para alcanzar unos estudios o en su carrera profesional (que sí lo fueron en muchas ocasiones), sino que han sido silenciadas. Sus nombres fueron borrados y olvidados. Erradicados a propósito y con gran efectividad de esos relatos que recogen la Historia. Quizá el hecho de que no se valorara en igual medida su labor que la de sus homólogos del sexo contrario o de que pasara sin pena ni gloria, sin nadie que pusiera atención a ello, contribuyó a que se disolvieran sus nombres y el reconocimiento de la actividad desempeñada. Y claro, el inexorable paso de las generaciones unido al silencio ayuda considerablemente a tal propósito. Aquello de lo que ya no se habla porque se desconoce o porque nadie te lo ha explicado, acaba por no haber existido nunca. En esta tierra nuestra, no nos libramos de ello: coleccionamos un buen número de ejemplos en nuestra historia reciente.

Biografía de Marga Gil-Rosset, de Carla Berrocal.

Y vaya error más morrocotudo, no ya por el hecho de usurpación que supone, sino porque el presente se ha construido gracias al esfuerzo y quehacer de todos los que nos han precedido. No dejar constancia de una parte de esas acciones y de sus responsables supone faltar a la verdad y faltarnos al respeto.

La herstory, consecuentemente, no sólo se construye a partir de los testimonios y de la acción directa sino también, y en buena medida, de esos silencios tan relevantes. Es absolutamente indispensable la acción de todas y cada una de nosotras (y de ellos, no olvidemos que estamos todos en el mismo barco) para completar los huecos, recuperar el pasado y poner en valor el trabajo y la figura de quienes nos precedieron, de nuestras coetáneas y asentar las bases de las que están por venir.

Iniciativas y acciones procedentes de diferentes ámbitos y colectivos se suceden para confeccionar el completo y verdadero relato en diferentes sectores (ciencia, artes, sociedad, economía, política…) en base a la visibilización.

¡Presentes!

El mundo del tebeo también reclama la presencia de las que estuvieron y las que están. ¿Un par de ejemplos en esta dirección en nuestro país con carácter retroactivo y actual? El activismo y compromiso de colectivos como el de las Autoras de Cómic (asociacionautoras.blogspot.com), cuya génesis y razón de ser responde a una voluntad de equiparación en el noveno arte con sus colegas masculinos con ese documental cuyo título, Presentes, recoge a la perfección esa voluntad de visibilidad, así como reivindicar la existencia de esas féminas del pasado en el cómic. O experiencias como la de Herstóricas Pioneras (herstoricaspioneras.com), auspiciada por el proyecto Herstóricas en colaboración con el ya mencionado Colectivo de Autoras de Cómic, con ilustradoras reivindicando y visibilizando su trabajo a la par que devuelven presencia y notoriedad a importantes figuras femeninas de nuestra historia.

Y no sólo reclama. El mundo del tebeo restituye cuando se topa con nombres que cayeron en el olvido. Ángeles Felices regresó el pasado 2017 a las esferas del cómic. Casi por casualidad Carlos Melgares y otros colaboradores del salón del Cómic de Zaragoza descubrieron que esa pintora zaragozana tenía un pasado como dibujante de cómic que se nos había pasado por alto a una gran mayoría. Publicando a través de la Agencia Creaciones Editoriales de Bruguera, su trabajo marchó fuera. Inseparable de la guionista Patty Klein, el tandem Felices-Klein devino un habitual en las páginas de la revista holandesa Tina, una publicación juvenil para chicas, que se hizo tremendamente popular. El tiempo pasó y ella volvió a coger los pinceles para dar forma a su arte a través de las acuarelas. Pero la vida, que es caprichosa, la devolvió a la escena comiquera. El Salón del Cómic de Zaragoza le dedicó una bárbara exposición (la que merecía vaya), gracias a la cual muchos pudimos descubrir su obra y conocer a la mujer y le concedió el Gran Premio del Cómic Aragonés 2017. Merecidísimo. Ángeles se encuentra feliz de regresar y los que hemos tenido la oportunidad de compartir ratos con ella, contentos de haber tenido la oportunidad de conocerla y agradecidos por esos maravillosos ratos que nos brinda.

Entrega del Gran Premio del Cómic Aragonés 2017 a Ángeles. Con Laura Rubio, Sara Jotabé, Flavita Banana y Mamen Moreu. (Foto: Daniel Surutusa).

Ejerciendo la visibilidad, una de las más activas por la causa es, sin duda, Kelly Sue DeConnick. Feminista declarada, la guionista (a los mandos de la Capitana Marvel, Bella Muerte junto a Emma Ríos o Bitch Planet, con Valentine De Landro), editora y traductora, puso en marcha en Twitter hace tres años (marzo de 2016) la campaña #VisibleWomen. ¿Qué buscaba? Que se vieran todas aquellas personas de la industria del cómic (dibujantes, guionistas, coloristas, entintadoras, etc.) que no eran hombres y que, gracias a esa visibilización, obtuvieran trabajo. Si seguís su TimeLine, veréis que todavía colea ese hashtag en días determinados en forma de eventos que va anunciando y programando con tiempo. Una de las razones que la llevaron a ello fueron las consultas de algunos colegas de profesión pidiéndole que les recomendara artistas en femenino porque ellos, o no conocían, o no sabían cómo contactar con ellas. Y vaya que si lo hizo. A su respuesta de algo parecido a “Hay muchísimas. ¿No las veis?” siguió el retwiteo periódico de artistas que no son de género masculino y que aún continúa en el presente. Lo cierto es que si esta campaña ha alcanzado gran notoriedad es en buena medida debido a lo mediática que es Kelly Sue Deconnick. Ella misma afirma que su acción usando este medio y reivindicando un grupo en concreto no fue pionera, ya que la artista Mari Naomi (@marinaomi) mantiene en Twitter tres cuentas a modo de base de datos mediante las que otorga visibilidad a profesionales del medio del cómic de grupos marginales o excluidos del mainstream, por así decirlo: Cartoonists of Color (@COCdatabase), Queer Cartonists (@LGBTQcomics) y Disable Cartoonists (@disabledcomicdb).

En esa línea de usar la cronología de Twiter a modo de escaparate para presentar las obras de todo tipo de trabajadoras de la industria del tebeo se sitúa @OliLuthor, quien ofrece en un hilo desde el pasado 22 de febrero una recopilación de mujeres, muestra de su trabajo y títulos en los que ha participado.

Ask her…

El cómic se presenta como un valídisimo medio a la hora de otorgar visibilidad a bravas señoras de nuestra historia y devolverlas al lugar que les corresponde. El trabajo de las dibujantes y guionistas puede volcarse hacia la recuperación de nombres de otros ámbitos. No estaba pensando precisamente en el recurrente Valerosas, de Pénélope Bagieu, sino en las madrileñas que Carla Berrocal retrata en las páginas de M21 Magazine, la Revista de la Emisora Escuela de Madrid, hasta ahora Juanita Ruiz, Consuelo Vello o Marga Gil-Roësset. Los diferentes autores que participan en la M21, rotan en las diferentes secciones: arquitectura, mercados, deportes, la radio por dentro, madrileñas ilustres… La verdad es que soy muy fan de esta última sección en manos de Carla Berrocal. Quizá la razón sea porque el primer número de esta revista que llegó a mis manos contenía el trabajo de Carla en forma de la biografía de Marga Gil-Roësset, una mujer por la que siento una gran fascinación.

Ejercer tu trabajo también es una forma de reivindicarse y de visibilizarse como colectivo. Así pues, compañeras, dibujemos, escribamos relatos o reseñas, pintemos, rotulemos, dirijamos una editorial, organicemos eventos, desarrollemos proyectos, traduzcamos, dinamicemos charlas, llevemos agendas, maquetemos, hagamos talleres… Lo que sea, pero hagámoslo por todas las que no pudieron. Y por nosotras.

Normalizar la cuestión de género tanto en el cómic como en otras disciplinas pasa por asentar el pasado, apoyar el presente y fomentar el futuro. Y estamos trabajando para ello.

¡Nos vemos en la Isla!

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(Nota de la Editora: Este artículo no ha sido redactado el día 8 de Marzo y se ha publicado de forma automática.
En la Zona… ¡¡estamos de huelga!!)

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