EspeZZial Noche de Brujas: WICKED: MEMORIAS DE UNA BRUJA MALA, de Gregory Maguire

¡Embrujados saludos, zhéroes!

¡Sacad los adornos, los disfraces y el arsenal de caramelos que ya está aquí la fiesta más terrorífica del calendario!

Este año le dedicamos nuestro tradicional EspeZZial de Halloween a esas obras del mundo del cómic, la literatura y el cine que tienen como protagonistas a unas encantadoras señoras de sombreros y narices puntiagudas, con poderes sobrenaturales y escobas voladoras.

Sacad vuestros calderos y preparad vuestros conjuros para este…

¡EspeZZial Noche de Brujas de la Zona!

Me gusta la noche de brujas, me hace sentir única, menos sola y más mujer.

Puesto que nací a finales de octubre, mi cumpleaños siempre se ha visto ensombrecido por la celebración del famoso Halloween. Y si a eso le sumamos un clima más bien nublado y lluvioso y el cambio de hora, digamos que tenía la excusa casi perfecta para sentarme en el sofá bajo una manta durante tres días a leer la montaña de libros que me habían regalado por el aniversario de mi nacimiento (en el cole era fiesta y tenía regalitos, ¿qué más podía pedir?).

Portadas.

Fue en una de esas montañas de libros ofrecidos para ser devorados donde encontré la sublime obra de Gregory Maguire Wicked: memorias de una bruja mala. ¿Qué mejor libro para la noche de brujas, que uno sobre ellas? Así que me lancé directa a abrir sus tapas, sorprendida me quedé cuando me di cuenta que no levanté la nariz de sus páginas hasta tres días después, cuando mi madre me dijo que tenía que ir al instituto. Mi yo adolescente se había quedado prendado en la prosa de aquellos pliegos, absolutamente enamorada de la historia y fascinada por el personaje, tan extraño y al mismo tiempo tan cercano, que habitaban.

De este modo fue como conocí a Elphaba, una joven que sería una inspiración durante unos maravillosos días pasados en el mundo de Oz y de la que aprendería una cosa muy importante y que me seguiría el resto de mi vida: el cómo ser uno mismo y seguir sus ideales sin importar lo que los demás digan. Porque esta súpermujer verde es la hija atea de un clérigo, la oveja negra de la familia, la republicana en un mundo fascista y opresor y la que debería, según las normas, ser la mala de la película.

Más portadas.

En seguida me sentí identificada con el personaje, pues al tener un carácter tan complejo y un nacimiento tan extraño y desprovisto de amor, como lector no pude hacer otra cosa que sentir una gran empatía. Además, si aderezamos el todo con la delicadeza con la que la describe el autor no podemos hacer otra cosa que quererla y acompañarla a lo largo de todo su periplo sin rechistar y apoyarla en sus empresas, aunque querer ser libre y defender los derechos legítimos de las minorías sea cosa de “brujas malas”.

Uno de los aspectos que más me cautivó del arte narrativo de Maguire, y que sigue haciéndolo a día de hoy (porque sí, me he leído las quinientas treinta y una páginas unas diez veces), es su fluidez, la ligereza de sus descripciones y la facilidad de su lenguaje. Porque, a pesar de que los eventos establecidos y las acciones que se llevan a cabo son complejas y alguna vez podrían parecer de difícil comprensión, este autor hace que la Filosofía sea fácil, que los conflictos sociales más intrincados sean capaces de entenderse hasta por un niño de cinco años, y esto lo consigue con un arte extremadamente visual de la palabra. La imagen creada es tan nítida que la asimilación del problema la hacemos sin darnos cuenta.

Otro de los puntos fuertes de nuestro narrador, es su gran capacidad para crear opuestos, es decir, la problemática que es representada en el mundo de Oz se lleva a cabo a través de dos fuerzas contrarias que crean un conflicto. Dos fuerzas que están muy sencilla y nítidamente representadas, una la dictadura del gran Mago, mundialmente conocido, y de su seguidora la bruja mala del Este, y otra la de la población de Animales (animales parlantes e inteligentes que caminan sobre dos patas), quienes están oprimidos por el poder gobernante, y la de nuestra protagonista, la bruja Elphaba, quien defenderá su causa ya que le parece algo inmoral la represión llevada a cabo por el Mago a estos seres y a otra parte de la población, cosa que la pondrá en el punto de mira del dictador y en el de una muy celosa hermana.

El perpetrador.

Pero lo que hacen realmente mágico a este libro, no es solo la narrativa o los espacios en los que se desarrolla la historia, sino el hecho de que, a pesar de ser un libro de fantasía, a pesar de ser una revisitación de un cuento clásico, a pesar de ser un libro de brujas, es, ante todo, un libro de crítica social. Porque lo que Wicked hace es una crítica de nuestra sociedad, y lo vemos el desplazamiento y la marginación del propio personaje principal, en el conflicto político de una sociedad frente a un dictador que quita todos y cada uno de los derechos del pueblo, en el conflicto de las minorías sociales ejemplificado en la batalla de los Animales. Pues todo aquello que no es “norma” no tiene cabida y es criticado, porque “lo normal” debe ser lo correcto y esto es lo que Maguire critica, la imposición de la “Norma” frente a la diversidad, a los derechos humanos, la pluridiversidad y el mestizaje, la importancia de la “Religión” frente a la libertad de pensamiento.

En definitiva, las brujas siempre han sido las mujeres diferentes que querían ser libres, aquellas que no tienen miedo de romper las reglas impuestas ni de hacer escuchar su voz, esas locas que no se doblan ante el canon impuesto y que son una especie de bichos raros de la sociedad, que defienden sus ideales, libertades y derechos, y esto es lo que se ve representado en esta obra, pues Elphaba hace, dice y piensa lo que quiere, sigue su instinto, su corazón y defiende lo que en el fondo cree que es justo, como las brujas de antaño.

El autor con las actrices de la versión musical de Wicked.

¿Si lo recomiendo? Evidentemente, sobre todo a esas mujeres que son un poco brujas y que no dan su brazo a torcer, y a esos hombres un poco brujos que nos apoyan y que dan a conocer nuestra realidad, que nos hacen menos malas y más mágicas y nos escuchan, porque tenemos voz y esta obra, aunque parezca raro, lo demuestra, porque todas tenemos una bruja mala y verde dentro.

¿Os hace volar en escoba, dibujar círculos satánicos, hacer pociones venenosas e ir en contra de las reglas?

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¡Nos vemos en la Isla!

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