EspeZZial Noche de Brujas: MUJERES DE SALEM, de Thomas Gilbert

¡Embrujados saludos, zhéroes!

¡Sacad los adornos, los disfraces y el arsenal de caramelos que ya está aquí la fiesta más terrorífica del calendario!

Este año le dedicamos nuestro tradicional EspeZZial de Halloween a esas obras del mundo del cómic, la literatura y el cine que tienen como protagonistas a unas encantadoras señoras de sombreros y narices puntiagudas, con poderes sobrenaturales y escobas voladoras.

Sacad vuestros calderos y preparad vuestros conjuros para este…

¡EspeZZial Noche de Brujas de la Zona!

 

 

Título original:
Les filles de Salem HC
Sello: Dargaud
Artista: Thomas Gilbert
Publicación Francia: Septiembre, 2018
Publicación España: Mayo, 2019 (Dibbuks)
Valoración: Teme a los que se autoproclaman cazadores de monstruos

 

Uno de los personajes clásicos más emblemáticos que habita las historias de miedo dirigidas a los niños es la bruja. Un ente siempre de género femenino cuyos hechos y dichos han pasado de generación en generación a través de la rica tradición oral. No nos cuesta representar la imagen arquetípica de este inquietante personaje gracias a la sólida recreación que habita en el imaginario colectivo, ¿verdad?: rostro ajado, silueta poco agraciada, piel arrugada, verrugas incipientes, conocedora de saberes prohibidos, ropajes llamativos, competente para elaborar los más complejos e imposibles elixires, que almacena los productos y las sustancias más sospechosas y que elude la compañía de otros seres humanos. ¡Quién no ha representado en su más tierna infancia a una bruja con su escoba y su inseparable gato!

Resulta que esa figura con ese componente fantástico que nos creaba profundo desasosiego cuando aparecía en los cuentos que escuchábamos de niños, descubrimos al crecer que cuenta con un sustento real y verídico, que las ata a nuestro mundo. Un mundo en el que conviven el impulso de la ciencia y la razón y las supersticiones y tradiciones más arraigadas. Dejando de lado el terreno sobrenatural, hemos llegado a atisbar tras los tópicos que presenta el personaje esa sabiduría en campos como la botánica o la farmacia y ese triunfo de la libertad en tiempos en que el saber quedaba constreñido y reducido a un selecto grupo de personas y donde el sometimiento y la anulación de la voluntad estaban a la orden del día.

Si nos fijamos bien, lejos de la ficción hallamos resquicios de verdad de esas llamadas brujas imaginadas para generar terror. Estas mujeres y sus circunstancias moran en las crónicas de los pueblos, particularizan causas y procesos custodiados en los archivos históricos, personalizan el espíritu libre tan ansiado por otras féminas coetáneas.

Y esas brujas que traspasan la delgada línea entre ficción y la realidad, son las que aparecen en …

MUJERES DE SALEM
de Thomas Gilbert

Los procesos a las brujas no son exclusivos de un país; a decir verdad, en el tiempo y en el espacio se contabilizan (y los que no se conocen o no nos llegan) infinidad de víctimas de la caza de brujas. No hace falta salir del viejo continente para encontrar ejemplos. Es conocido que la Edad Moderna atesora un buen número de enjuiciamientos y ejecuciones a supuestas brujas en los países europeos, especialmente en el centro y norte del continente. Y nuestro territorio no quedó libre de ello, claro. Las historias que han pasado de boca en boca a través de los siglos, instaurándose en nuestro patrimonio cultural inmaterial, y su plasmación en diversos soportes han posibilitado que lleguen a nosotros aquí y ahora relatos de actos de brujería denunciados y juzgados ante quienes ostentaban el poder, más fantasiosos y fanáticos que fidedignos.

Además de relatos de ficción, actualmente existen ensayos y trabajos de investigación bien documentados sobre el asunto. Uno de ellos, quedándome cerquita de casa, es La mala semilla. Nuevos casos de brujas (Tropo editorial) donde el historiador oscense Carlos Manau recoge la vida de una treintena de mujeres que fueron acusadas de brujería en el Alto Aragón entre 1461 y 1662 (el territorio aragonés es el segundo del país que contabiliza más víctimas por la caza de brujas), así como testamentos de algunas mujeres presas por brujería y una relación de ajusticiadas. Un más que interesante documento que acerca a la realidad de la cuestión y lo pone en contexto.

No maldigas a una bruja.

Es cierto que los Juicios de Salem son, con diferencia y a nivel global, las causas contra brujería más conocida y que más literatura y metraje han generado. Una de esas manifestaciones es Mujeres de Salem, de Thomas Gilbert, una visión por medio del noveno arte de los procesos en la que trasluce la cuestión de género y que cuenta con un subtítulo ciertamente revelador: cómo hemos condenado a nuestros hijos.

El historietista francés realiza una acertada crónica de los famosos sucesos acaecidos en el condado de Essex en Massachussets a finales del siglo XVII, utilizando los nombres y los datos de las protagonistas de aquellas acusaciones y conformando ese Salem de los documentos que parece debatirse entre historia y leyenda. Una población sobre la que se cernían oscuras sombras, sospechas y desconfianza entre los vecinos que encontró un chivo expiatorio bastante oportuno al que atribuir todos esos males, logrando así volver al orden instaurado por el temor y la sumisión.

Mejor callada… ¡nunca!

Son muchos los investigadores que han buceado en las causas que pudieron derivar en estos juicios, desde las posibles alucinaciones producidas por los productos que consumían, el puritanismo religioso reinante en la región o las rencillas entre individuos. Thomas Gilbert pone el acento en una cuestión  meramente feminista. Se acusa de brujería a quienes se desvían mínimamente del camino trazado por la sociedad, a quienes se reúnen fortaleciendo la sororidad, a las que sufren algún tipo de enfermedad mental o deficiencia psíquica o física, a quienes valientemente toman las riendas de su vida, a aquellas que buscan el remanso de paz que les brinda la naturaleza, a quienes ansían algo de asueto libres de las encorsetadas normas de comportamiento… En definitiva, a todas esas que rompen el contrato social rubricado al nacer por el mero hecho de ser mujer.

El eje central del relato es Abigail Hobbs, una jovencita que hasta el momento ha disfrutado de una apacible vida en Salem Village, población regida por unas normas y la atenta mirada del reverendo Parris. Los tiempos de los ocho capítulos y el epílogo reflejan los datos de una concienzuda documentación y la sencilla secuencia cronológica del planteamiento, desarrollo, nudo y desenlace que nos pone en antecedentes y nos ayuda a comprender la magnitud de lo que estamos presenciando.

Sin piedad.

Esa tranquilidad que predomina en la vida de Abigail y del resto de la población no es más que la calma que suele preceder a la tempestad, pues factores como el paso fisiológico a la edad adulta para una niña, los celos nacidos de la pasión, la consumación del apetito carnal, la intolerancia hacia quien no comulga con nuestras ideas, la extrema intransigencia religiosa, el odio al que pertenece a una cultura diferente, la ignorancia del que es adoctrinado o la pérdida total de la paciencia y parcial de la fe por las malas cosechas encadenadas, hacen presagiar que se está preparando una buena tormenta.

Y así será para una serie de mujeres de Salem a las que se acusará de toda calamidad acontecida y de la pérdida de la honestidad y pureza de la población, catalizando la acción del Maligno. Entre ellas, las Bishop, que regentan la taberna del pueblo; las joviales e inseparables amigas Abigail y Elizabeth, ávidas de vida y libertad; la esclava Tituba que sirve en el hogar de los Parris y que representa la riqueza y la sabiduría de otras culturas; o Sarah Good, una mujer sin hogar con aparentemente algún problema mental.

Momento introspectivo.

El hecho de ser una historia con la que estamos familiarizados no resta un ápice de interés a la trama, pues los trazos de Gilbert constituyen una argumentada génesis y una elaborada y pensada exposición de los sucesos que, huyendo del sensacionalismo pero consecuente con lo narrado, convierte al lector en un espectador directo e implicado en algo que va más allá de una simple acusación de brujería: fabrica un relato de denuncia a partir de la tesis del miedo. Además, personajes fuertes de mirada penetrante, capaz de traspasar el papel, y escenarios potentes que surgen del trazo fino del francés, que se confunde con el entintado.

El abigarramiento compositivo de las páginas transmite el sentir de unos personajes que se ven abocados al fatal desenlace. Sus composiciones son indudablemente sugestivas, en algunos casos febriles, provenientes de ese sueño de la razón que un siglo más tarde del episodio de Salem preconizaría Don Francisco de Goya y Lucientes, el excelso pintor de Fuendetodos. Y como en sus Pinturas Negras, el terror impregna las páginas del tebeo. Es exponencial el miedo irracional al ser racional por excelencia (no a las aterradoras criaturas fantásticas) y la crueldad que es capaz de demostrar ante sus semejantes, con actos de lo más reprobables y de una violencia inusitada. Gilbert no priva al lector de las imágenes más repulsivas, despiadadas y burdas, manteniéndole en tensión durante toda la historia.

¡Que viene el demonio!

No sólo de los escenarios, sino también de los personajes emana una atmósfera opresiva, que insufla miedo visceral en todo lo que se halla comprendido en las cuatro líneas que delimita cada viñeta, y más allá. Como si no tuviésemos poco con el cúmulo de maldades que portan y suman al conjunto algunos personajes, diferentes representaciones del demonio y otros seres del averno hacen su aparición en diversos momentos de la historia. Se aparecen entre viñeta y viñeta, como los entes representados en los manuscritos o primeros impresos, con un rojo diabólico indicador del peligro. Sigilosos. Aunque desaparecen al primer parpadeo, todos tienen la certeza de que el maligno ronda la escena. El lector, si cabe, la seguridad absoluta. Sí, certidumbre de que lo que acaba de ver no es más que la representación figurada del mal abstracto que se manifiesta en los mortales.

El tratamiento del color y los juegos de luces en el tebeo son aspectos determinantes a la hora de construir los ambientes y esas sensaciones que despiertan. Atosigantes y asfixiantes se presentan las calles de Salem y los interiores de las viviendas o espacios públicos así como inquietantes las noches y las tempestades meteorológicas  que se suceden. No así los entornos naturales, escenario de auténtica libertad. Las sombras son tan sugestivas como turbadoras, al igual que las potentes luces que inundan el interior de la iglesia.

Libertad…

Dejando a parte los argumentos sobrenaturales, Mujeres de Salem no deja de constituir una tentativa por considerar las precursoras del movimiento feminista (anteriores a la primera ola) a todas estas mujeres que sufrieron semejantes acusaciones por intentar defender esos argumentos ya esgrimidos.

A modo de epílogo, en esta línea, se incluye un texto de Celia Amorós, filósofa, catedrática y teórica del feminismo, bajo el título La cuarta ola del feminismo, donde reflexivas palabras sobre la dualidad bien/ mal, la consecución de derechos, las libertades peleadas y y la autonomía se alternan con bocetos de personajes, esbozos del storyboard, pruebas de estilo o páginas descartadas. Este nuevo envite del movimiento feminista al que se refiere Amorós se caracteriza por el uso de las nuevas tecnologías (tiene en las redes sociales su mejor aliado) para promover la lucha por la igualdad con el fin de extender la concienciación feminista y erradicar todo tipo de violencia de género.

Ni una más.

Sin fundamentación y siguiendo a las masas, tememos a lo desconocido y aquello que parece ir por vías diferentes a las tradicionalmente instauradas. Qué fácil resulta desviar la atención cuando quien mueve los hilos es quien detenta la autoridad. Se genera un sentimiento de pavor inducido que no debería ser tal que tiende a atribuirse a otros factores, por inconcebibles que puedan parecer de primeras. ¿Por qué no nos inoculan el virus de la curiosidad, de la tolerancia, del interés por el análisis de la información y la voluntad por contrastar fuentes en lugar de hacernos pasar por un único, verdadero y absoluto enunciado?

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¡Nos vemos en la Zona!

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