EspeZZial Noche de Brujas: LA MALDICIÓN DE LAS BRUJAS. Hechizo de Nostalgia

¡Embrujados saludos, zhéroes!

¡Sacad los adornos, los disfraces y el arsenal de caramelos que ya está aquí la fiesta más terrorífica del calendario!

Este año le dedicamos nuestro tradicional EspeZZial de Halloween a esas obras del mundo del cómic, la literatura y el cine que tienen como protagonistas a unas encantadoras señoras de sombreros y narices puntiagudas, con poderes sobrenaturales y escobas voladoras.

Sacad vuestros calderos y preparad vuestros conjuros para este…

¡EspeZZial Noche de Brujas de la Zona!

Título original:
The Witches
Año: 1990
Director: Nicolas Roeg
Guión: Allan Scott (Novela: Roald Dahl)
Fotografía: Harvey Harrison

Reparto:  Anjelica Huston, Mai Zetterling, Jasen Fisher, Jane Horrocks, Anne Lambton, Rowan Atkinson, Bill Paterson, Brenda Blethyn, Charlie Potter

Valoración: Meigas, brujas, sapos y corujas

Sinopsis: Luke es un niño apasionado por las historias de misterio. Un día, las leyendas contadas por su abuela sobre la existencia de las brujas lo llevan a vivir la aventura de su vida.

Siempre he creído que mi pasión por el terror comenzó gracias a lo mal que me lo hizo pasar Freddy Krueger en mi preadolescencia, pero resulta que no. Ha tenido que llegar este especial para darme cuenta de que, realmente, mis madrinas en el género fueron las brujas. Ni siquiera recuerdo la primera vez que vi La Bola de Cristal ni a la Bruja Avería gritando aquello de “¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital!”, pero me ha acompañado toda mi vida, hasta tal punto que la serie en DVD ocupa un lugar privilegiado en mi estantería, al alcance de mis sobrinos. Y es muy probable que La Maldición de las Brujas fuese la primera película de terror que vi, si descartamos ese cortometraje que forma parte de Fantasía titulado El Aprendiz de Brujo. ¿Casualidad? No lo creo. ¿Brujería? Puede.

Hola niño, ¿quieres una chocolatina?

En esta amable y suavizada versión de la novela de Roald Dahl, se explota el mito de las brujas que odian a los niños y los roban para comérselos. Aquí las brujas llevan ropa normal y parecen mujeres normales. Viven en casas normales y tienen trabajos normales. Las brujas son calvas y tienen narices largas y puntiagudas, no soportan a los niños y mucho menos su olor y no tienen dedos de los pies. Existen brujas en todos los países y cada país tiene una líder que las coordina en su misión por acabar con los niños. Y todas ellas están bajo el mando de La Gran Bruja.

Tras la muerte repentina de sus padres, Luke y su abuela se marchan unos días a descansar a un hotel junto al mar. Por casualidad, el niño descubre que todas las brujas de Inglaterra, incluida la Gran Bruja, están reunidas allí, camufladas como una convención de caritativas señoras asociadas por los derechos de los niños y tramando convertirlos a todos en ratones. Por suerte su abuela le ha llenado la cabeza de historias de brujas y Luke está prevenido para advertir las señales, como que tienen los ojos de color púrpura o que siempre llevan guantes.

¡Por los niños y sus entrañas!

Una vez más conviene recordar que provengo de esa generación de niños que crecieron con películas y programas en los que las marionetas se mezclaban con actores reales. Obras en las que a los personajes de ficción los creaba gente armada con prótesis de látex y toneladas de maquillaje y no escondidos tras un ordenador que recrea lo que hace alguien enfundado en unas mallas con sensores, que también tiene su mérito, pero pierde toda la magia.

Cualquiera que haya visto La Maldición de las Brujas recuerda esa convención que se vuelve una locura de aquelarre y tiene grabada en su retina la transformación de Anjelica Huston en la Gran Bruja Normal, es obra de Jim Henson. Y no voy a pararme a explicar las genialidades de este señor porque eso ya lo hice con su obra cumbre, Cristal Oscuro, pero sí me gusta recalcar que este tipo de efectos hacen mucho más creíble cada escena. Sólo por el simple hecho de estar ahí, interactuando con el resto de elenco y compartiendo el mismo espacio, mirándose directamente, hacen que lo sientas casi real. Y en esta película, Henson y su equipo consiguen que le temas a la bruja mala.

Lo de «espejito, espejito», con esta bruja no vale.

Bien es cierto, y a pesar de que la Huston está más que tremenda en su papel de bruja soberbia y soberana (tipo de interpretación que remató al año siguiente, legando al cine a una elegantísima Morticia Addams), que La Gran Bruja en la obra original es mucho más malvada, sádica y cruel con los niños que en la peli de Nicolas Roeg, pero hay que tener en cuenta que esta es una adaptación para niños, perfecta para ver con ellos en la noche de Halloween, y luego tienen que dormir.

Para todos aquellos que hayan disfrutado de la novela en todo su esplendor y sientan que esta adaptación le falta ese punto terrible, sabed que no sois los únicos. Roald Dahl, autor y también responsable de los textos originales de Matilda o Charlie y la Fábrica de Chocolate, se horrorizó tanto al ver el final feliz postizo que propone, que prohibió terminantemente que se adaptase nada suyo hasta que falleciese. Una desgracia para él, y una oportunidad de oro para el cine, que lo hiciera ese mismo año…

¡No a la velocidad 5G y a sus antenas!

Si tú eres uno de los que clamaba por una versión “mejor” de Las Brujas y no has fallecido, tranquilo, que Robert Zemekis viene al rescate. Aunque se haya visto obligado a retrasar el estreno de este Halloween al que viene, en 2020 presentará su versión de The Witches, con Anne Hathaway como Gran Bruja. Una adaptación mucho más fiel al libro que su predecesora, en la que las brujas lo son hasta sus últimas consecuencias y las consecuencias las asumen los que se meten con ellas.

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¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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