ESCUADRÓN SUICIDA, de John Ostrander y Kim Yale

El pasado viernes se estrenaba en nuestros cines el Escuadrón Suicida, el siguiente paso en la creación del universo cinematográfico de DC Comics que ya os reseñamos aquí. Con motivo de tal evento, hemos preparado una serie de especiales bajo el nombre de #ZonaSuizhida, para ayudar a los recién llegados a descubrir más acerca de los protagonistas de la película.

ESCUADRÓN SUICIDA: ¿Quién es quién?
#1 – DEADSHOT, de John Ostrander y Luke McDonnell
#2 – LA ENCANTADORA, de Peter Milligan y Mikel Janín
#3 –
HARLEY QUINN, de Karl Kesel y Terry Dodson
#4 –
KATANA, de Ann Nocenti y Alex Sánchez
#5 –
EL DIABLO, de Jai Nitz y Phil Hester

Hoy concluimos este especial con la etapa más representativa del grupo, cuya serie regular debutó hace casi 30 años, aunque sigue siendo reivindicada a día de hoy como una de las grandes obras del género superheroico. Como mínimo, no ha habido otra encarnación posterior del grupo que supere al…

ESCUADRÓN SUICIDA
de John Ostrander y Kim Yale

Título original:
Suicide Squad, Vols. 1-5 TPB,
Suicide Squad #31-66
Sello: DC Comics
Guionistas: John Ostrander y Kim Yale (con Paul Kupperberg)
Artistas: Luke McDonnell, John K. Snyder, Geof Isherwood, et al.
Entintador
: Karl Kesel, Bob Lewis, Dave Hunt, et al.
Coloristas
: Carl Gafford y Tom McCraw
Contenido
: Secret Origins #14 (May. 1987), Suicide Squad #1-66, Annual #1 (May. 1987 – Jun. 1992), Doom Patrol and Suicide Squad Special #1 (Mar. 1988), Checkmate #15-18, Manhunter #14, Firestorm #86, y Captain Atom #30 (May.–Jun. 1989), et al.
Publicación USA: Feb. 2011 – Actualidad (Reedición)

Public. España: Ene. 1989 – Mar. 1990 (Zinco –incompleta–)
Valoración: 8.5/10
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¿Qué es el… ESCUADRÓN SUICIDA?
Fuerza Especial X

“Lo que hagamos y cómo lo hagamos no será ni bonito ni agradable.
¡Pero debe hacerse!” -Amanda Waller

Con fecha de portada de mayo de 1987 llegaba a las estanterías de Estados Unidos el primer número de Suicide Squad, el bueno, el de John Ostrander. La serie, protagonizada por un grupo de supervillanos forzados a realizar misiones secretas para el gobierno se convirtió uno de los mejores y más olvidados, hasta el salto del concepto a la gran pantalla, títulos de DC Comics durante su andadura editorial, concluyendo en 1992.

Crisis on Infinite Earths #12 (Mar. 1986)

Un año antes del debut de la serie que nos ocupa, 1986, finaliza Crisis en Tierras Infinitas, el clásico del género superheroico realizado por Marv Wolfman y George Perez. El primer crossover a gran escala de la editorial, de cuando los crossovers tenían consecuencias importantes de verdad, se saldó con la destrucción del Multiverso (con sus Tierra-1, Tierra-2, Tierra-3, Tierra-S, Tierra-X…) y la fusión de las Tierras supervivientes en un único universo DC, nuevo y con una historia por explorar. No acabó la cosa ahí: personajes icónicos de la editorial morían (Supergirl o Flash), eran sustituidos por nuevos personajes (Flash, de nuevo), nunca habían existido (Superboy o Krypto), o su historia quedaba completamente alterada (Superman, Wonder Woman o Batman).

1986 también es un año de fuerte efervescencia creativa, en el mundo del cómic en general y en DC en particular: es el año de la publicación de Watchmen y The Dark Knight Returns. Célebres títulos destinados a cambiar la percepción de los cómics, tanto por parte del gran público, como por las propias editoriales, que dan un giro hacia la publicación de obras más “adultas” que buscan explorar temáticas del mundo real. Esto no será siempre positivo, ya que este afán por buscar la madurez llevará, en no pocas ocasiones, a productos que se limitaban a imitar las obras anteriormente mentadas, sin acabar de entender lo que las hizo funcionar… pero esa es otra historia.

Grimjack #1 (Ago. 1984)

Hablemos ahora de John Ostrander, que había abandonado su carrera de actor en la Organic Theater Company de Chicago para dedicarse a escribir cómics. Debutó en 1983 en First Comics, donde creó a Grimjack junto a Timothy Truman, gracias a su amigo Mike Gold, editor en jefe de la editorial en aquel momento. De ahí daría el salto a DC Comics en 1986, de nuevo gracias a Gold, que había ido a parar a la casa de Superman. En DC soplaban nuevos aires y se buscaba un autor ajeno a la plantilla habitual para dar una nueva voz a un importante proyecto: Legends, el primer crossover post-Crisis de DC, de cuyo argumento Ostrander se iba a encargar junto a un peso pesado de la editorial, Len Wein. Bien posicionado dentro de DC ya desde su debut, y consciente del nuevo clima editorial, abierto a enfoques que arrojaran nueva luz sobre conceptos clásicos del Universo DC, nuestro guionista no duda en presentar una propuesta al editor Bob Greenberger para relanzar a… ¡los Investigadores de lo Desconocido!

Sin embargo, el editor informa a Ostrander de que el clásico grupo creado por Jack Kirby ya está en proceso de ser relanzado, aunque la editorial ha estado barajando la posibilidad de recuperar un antiguo y oscuro concepto de la Edad de Plata: el Escuadrón Suicida. Creado en 1959 por Robert Kanigher y Ross Andru para el número #25 de la cabecera The Brave and the The Bold (Septiembre 1959), este Escuadrón Suicida, también conocido como Fuerza Especial X, estaba compuesto por cuatro veteranos de la II Guerra Mundial, todos ellos sin poderes: Rick Flag, junto a su interés romántico, Karin, y los científicos Jess Bright y el Doctor Evans. El grupo llevaba a cabo misiones desesperadas para el gobierno americano que, en la línea de la época, consistían en enfrentarse a monstruos o dinosaurios. El concepto, muy similar a otros de la época como los propios Investigadores de lo Desconocido, duró la friolera de 6 números antes de sumirse en el olvido.

“¡Rema, Rick! ¡Rema contra el dinosaurio de la cancelación!”

Aunque nuestro guionista no sabía nada de eso; sólo tenía un título. “¿Quién en su sano juicio querría ser parte de algo llamado “Escuadrón Suicida”?”, se pregunta Ostrander. La respuesta le llega de manera casi inmediata: “Alguien que no tenga otra opción, que esté obligado; un criminal que esté condenado a ello”. A partir de ahí, y con Misión: Imposible y los Doce del Patíbulo en mente, el escritor se pone a trabajar…

ANTIHÉROES DESECHABLES
según John Ostrander

Legends #3 (Ene. 1987)

La encarnación post-Crisis del Escuadrón Suicida debuta en las páginas de Legends, como ya hemos dicho, el primer cruce entre los diferentes personajes de la compañía tras la refundación del Universo DC. Planteado como una miniserie de 6 números, el crossover desarrollaba una trama central cuyas ramificaciones se iban ampliando en las diferentes cabeceras de la editorial. La serie central, guionizada por John Ostrander y Len Wein, y dibujada nada menos que por John Byrne, cuenta cómo Darkseid, el tiránico líder de Apokolips, decide atacar a los héroes de la Tierra poniendo a la población en su contra. Durante el desarrollo de la historia veremos los planes del dios oscuro tener éxito hasta el punto de que el presidente prohíbe los actos superheroicos al mismo tiempo que hace su debut la inolvidable Amanda Waller, misteriosa agente del gobierno que entra en contacto con un tal Coronel Rick Flag para poner en marcha, pese a las reticencias de este, algo llamado Fuerza Especial X

El grupo debuta en el número #3, compuesto por villanos surgidos de diversos rincones del Universo DC. Al Capitán Bumerang, Deadshot, Blockbuster, la Encantadora y el Tigre de Bronce se les ha ofrecido un trato: conmutar sus penas y obtener la libertad a cambio de realizar (y sobrevivir) a la misión secreta de acabar con Azufre, un elemental enviado por Darkseid que está sembrando el caos. El grupo, a las órdenes de Waller, pero dirigido por Flag, hace honor a su nombre y ya en esta primera misión sufrirá una baja. Pero eso no será todo: en su primera aventura ya queda claro que estamos tratando con supervillanos y que la traición es algo que podemos esperar entre las filas del Escuadrón. No obstante, tanto Waller como Flag están dispuestos a llegar a las últimas consecuencias para proteger sus secretos.

Amanda Waller, la Rita Barberá de las operaciones militares encubiertas.

El mismo mes que finaliza Legends se publica el primer número de la serie regular del Escuadrón Suicida, con John Ostrander a los guiones y dibujos de Luke McDonnell, que se mantendrá ininterrumpidamente al frente de la serie durante sus dos primeros años. McDonnell debutó en el mundo del cómic el 1980 y contaba con una respetable carrera, habiendo participado en las dos grandes editoriales en series como Iron Man o Justice League of America, habiéndose encargado de concluir esta última antes de dar el salto al Escuadrón. Su estilo, tradicional y limpio, sabe adaptarse perfectamente a los guiones del escritor y plasma siempre de manera efectiva e interesante tanto las escenas de diálogos como las de acción, que siempre resultan claras y fluidas.

Secret Origins #14 (May. 1987)

Aunque, antes de zambullirnos en la serie regular, toca hablar de Secret Origins (1986-1990), una cabecera con protagonistas y equipo creativo variable, surgida a raíz de la Crisis. El nacimiento del nuevo universo DC dejaba múltiples incógnitas respecto a los orígenes de muchos de sus personajes y esta serie se encargaba de clarificar algunas de ellas.

El número #14, publicado como epílogo de Legends y realizado por Ostrander y McDonnell, establece la conexión entre el Escuadrón Suicida de la Edad de Plata y la actual encarnación. El guionista reintroduce a la formación de 1959 y sus aventuras en la continuidad post-Crisis, al tiempo que amplía su historia y le da relevancia en el renacido universo DC. Además, ofrece detalles sobre Rick Flag, cuya historia familiar está ligada a la del Escuadrón, y al que atormentan sus fracasos como líder. Finalmente, aprovecha para mostrarnos que Amanda Waller también arrastra sus propias tragedias.

Suicide Squad #1 (May. 1987)

Volviendo a la serie regular, el número #1 de Suicide Squad arranca con algo tan de actualidad como un ataque terrorista a un aeropuerto que se salda con 500 muertos. Los superpoderosos terroristas, financiados por la nación de Qurac (conflictivo país genérico del Oriente Medio del universo DC) y llamados Jihad, planean un ataque contra los Estados Unidos. Afortunadamente, Waller está al corriente y tiene a los candidatos perfectos para evitar que esto ocurra. Descubrimos que el Escuadrón Suicida tiene su base de operaciones en, como no podía ser de otra manera, la prisión de Belle Reve, donde los autores nos presentan al grupo de apoyo de la Fuerza Especial X, además de reintroducir a los personajes que se agruparon durante Legends bajo el mando de Rick Flag. Será en estas páginas donde el autor establecerá las razones de su permanencia en el Escuadrón una vez superada su primera misión. La formación del grupo, por cierto, fue resultado de las sugerencias del editor y de los intereses del guionista, que por norma huyó de los villanos más populares de la editorial para centrarse en personajes más olvidados a los que podría desarrollar con libertad en sus historias. Repasemos algunos de ellos:

  • Floyd Lawton, alias Deadshot. El personaje debutó en plena Edad de Oro (como ya os contamos aquí) en Batman #59 (1950), vestido de esmoquin y sombrero de copa, nada menos. Habrá que esperar más de 20 años para que el personaje reaparezca, esta vez ya luciendo su atuendo más reconocible, en Detective Comics #474 (1977). Y con tan solo 2 apariciones a sus espaldas, fue Ostrander, único culpable de su actual fama, quien lo introdujo casi 9 años después en el Escuadrón. El guionista le da a Lawton una razón de peso para militar en las filas del grupo y que le da un carácter único: se trata de una persona altamente autodestructiva, para el que la vida no vale nada, ni siquiera la suya, y sólo un grupo como el de Amanda Waller le permite buscar su objetivo final.
  • Digger Harkness, el Capitán Bumerang. En este caso no estamos hablando de un personaje, a priori, olvidado, sino de uno de los villanos más clásicos de Barry Allen, el Flash de la Edad de Plata, cuyo debut en The Flash #117 data de 1960. No obstante, en aquellos tiempos post-Crisis, Allen había muerto y los encargados de la cabecera de su sucesor, Wally West, parecían querer alejarse de la galería de villanos de su predecesor: era una época en la que se buscaba “madurez” y los coloridos villanos dedicados a atracar bancos recordaban demasiado a tiempos más inocentes. Esto le viene muy bien a Ostrander, cuyo Bumerang es, básicamente, un impresentable, egoísta, traicionero y algo torpe. Digger se mantiene en el grupo, en parte porque le obligan, y en parte porque le permite llevar un estilo de vida acorde a su narcisismo.
  • June Moone, la Encantadora. En su primera aparición en Strange Adventures #187 (1966) June venía a ser un trasunto del Capitán Marvel, obteniendo el poder de transformarse en La Encantadora diciendo su nombre en voz alta (como también os contamos aquí). El personaje reapareció, como villana, un total de cuatro ocasiones entre los 70 y los 80 antes de ser rescatado por Ostrander. El guionista establece que Moone parece estar poseída por la entidad conocida como la Encantadora (o quizá solo sea esquizofrénica) y busca que el gobierno la ayude a librarse de su maldición a cambio de realizar misiones junto al Escuadrón.
  • Ben Turner, el Tigre de Bronce. Debutó en la setentera Richard Dragon: Kung Fu Fighter #1 (1975) y, como no podía ser de otra manera, se trata de un experto en artes marciales. Turner había sufrido un lavado de cerebro a manos de la Liga de Asesinos que le habría llevado a enfrentarse, y vencer, a Batman. Con su militancia en el Escuadrón, Waller busca aumentar su control sobre el grupo, mientras que Turner espera que la Fuerza Especial X le ayude a recuperar su maltrecha memoria, destruida en el proceso al que se vio sometido por la Liga.

A estos personajes se les irán sumando otros villanos (y algún héroe poco convencional) desde todos los rincones del universo DC, dependiendo de las misiones, con permanencia variable y a los que se les ofrece el mismo trato: si sobreviven a la misión, sus penas serán conmutadas. Los dos primeros números de la serie narran el ataque del Escuadrón a Jihad, previa infiltración en Qurac en una historia llena de acción, amigos que en realidad son enemigos, enemigos que resultan ser aliados, traiciones y, por supuesto, bajas en las filas del Escuadrón.

*SPLAT!* es una de las muchas formas de morir en esta serie…

Nuestros personajes no tendrán tiempo de aburrirse porque en los números siguientes tendrán que hacer frente a las represalias de Darkseid por los hechos sucedidos en Legends. Belle Reve será atacada por las Furias Femeninas de Apokolips, mientras Flag intenta movilizar a un Escuadrón Suicida cuyos miembros tienden a escaquearse, cuando no a negarse en redondo a actuar. Tras repeler la ofensiva, el grupo de Waller deberá desarticular un grupo supremacista blanco que está azuzando las tensiones raciales en Central City. No obstante, eliminar al líder de la organización no es una opción, ya que solo lo convertiría en un mártir, empeorando la situación. Recordemos que estamos en una época donde se busca dotar de “relevancia” al género, introduciendo temas del mundo real, y nuestro autor siempre tiende a tratar la actualidad en sus cómics; en este caso, el terrorismo o las tensiones raciales, que siguen siendo noticia hoy en día, muy a nuestro pesar.

Suicide Squad #5 (Sep. 1987)

Y hablando de actualidad en los 80, nos toca entrar en la Guerra Fría. Pese a las reticencias de Waller, que considera inadecuado el uso de su grupo para misiones de corte político, el Escuadrón Suicida es enviado a la URSS para rescatar a una prisionera política. Para llevar a cabo esta misión el grupo cuenta con un fichaje de lujo: El Pingüino. El encargo se complicará cuando su objetivo de su misión deje bastante claro que no quiere ser rescatada y el grupo cree un incidente internacional, ante lo que el gobierno americano se lavará las manos dejándolos con el culo al aire. Tras la tormenta llega la calma, y nuestro equipo creativo aprovecha los hechos de la saga anterior para marcarse un número más calmado e introspectivo donde profundiza en los personajes; desde un Rick Flag roto emocional y físicamente, hasta una Encantadora cuya búsqueda de una cura la lleva a la presencia de Madame Xanadu, entre otros.

Suicide Squad #10 (Ene. 1988)

Y sin superar el año de vida nuestra colección se ve envuelta su primer crossover, Millenium, el gran cruce DC de 1988. Ostrander no es uno de esos autores que aborrecen los crossovers; consciente de la dinámica editorial del cómic de superhéroes, el autor siempre logra implicarse en los eventos, haciéndolos funcionar a su favor para avanzar sus propias tramas. El Escuadrón es enviado a destruir la base de los Manhunters, robots renegados creados por los Guardianes del Universo antes de la fundación de los Green Lantern Corps y que se han infiltrado entre la población superheroica. El grupo, con nuevas incorporaciones, que quizá sean Manhunters o quizá no, será nuevamente golpeado por la tragedia.

Las consecuencias del crossover se dejarán ver en la serie y, pronto, la comunidad superheroica, con Batman a la cabeza, descubrirá la existencia de la Fuerza Especial X. Así, mientras la formación habitual se verá envuelta junto con Speedy (el sidekick ex-yonqui de Green Arrow) y Vixen (miembro de una de las formaciones más olvidadas de la Liga de la Justicia) en una red de narcotráfico, Rick Flag dirige una nueva formación en el especial Doom Patrol & Suicide Squad, co-escrito por Paul Kupperberg y dibujado por Erik Larsen. Son historias donde Ostrander aprovecha para tratar diversos detalles de la situación política en la Sudamérica de la época. Esta línea de encuentros culminará con un cruce con la Liga de la Justicia Internacional de Keith Giffen y J. M. DeMatteis, donde el autor clava la interacción entre ambos grupos. El detonante de este encuentro será Nemesis, Thomas Tresser, vigilante metido a agente gubernamental a principios de los ochenta para las historias de complemento de The Brave and the Bold, y que nuestro guionista había recuperado tras su aparente muerte.

Escuadrón Suicida vs. Liga de la Justicia Internacional: Amor a quemarropa.

Con el número #14 se inicia “La Odisea de Nightshade”, una saga centrada en Eve Eden, Nightshade. Creada por los clásicos David Kaler y Steve Ditko en Captain Atom #82 (1966) para Charlton Comics, el personaje acabó en DC en 1983 tras la compra de parte del fondo editorial de la Charlton. Nightshade, junto a personajes como el Capitán Átomo o Question, se había mantenido en su propia Tierra dentro del Universo DC hasta Crisis en Tierras Infinitas. Reintroducida tras Crisis por Ostrander como agente gubernamental, aprovecha esta historia para clarificar su origen. Pero no sólo eso; nuestros autores están en racha, y traen de vuelta y actualizan a otro personaje creado por Ditko en 1977: Shade, el Hombre Cambiante. Pero además de la incorporación del extraterrestre de Meta, se une a las filas del diezmado grupo otro personaje surgido de la galería de villanos clásicos de Flash: Leonard Snart, el Capitán Frío.

Suicide Squad #17 (Sep. 1988)

Sin darle un respiro al lector, el Escuadrón Suicida tendrá que enfrentarse al regreso de Jihad en el número #17. El grupo de terroristas superpoderosos clama venganza por la incursión del gobierno americano sobre un país soberano y realiza un brutal ataque sobre la población civil de Manhattan.

Por estas fechas se publican un par de títulos relacionados con nuestro grupo de anti-héroes. El Suicide Squad Annual #1 (1988), único anual de la serie, bucea en los orígenes de la Fuerza Especial X en los años posteriores a la II Guerra Mundial y muestra que los tentáculos de la agencia van más allá del Escuadrón Suicida, cuando este tiene que enfrentarse a Argent, lo que fue la división civil de la agencia. Ese mismo año se publica la miniserie de 4 números Deadshot (1988), protagonizada por Floyd Lawton, que se ausenta de la serie principal (y que ya os reseñamos aquí). Realizada por el mismo equipo creativo del Escuadrón, esto es, McDonnell y Ostrander, ayudando a este último nos encontramos con Kim Yale, la ya fallecida esposa del guionista. Yale acabará co-guionizando la serie principal junto a su marido siendo ésta su primera toma de contacto con los personajes. La historia, altamente recomendable, aporta sorprendentes detalles sobre el pasado de Lawton al mismo tiempo que profundiza en su personalidad y ofrece giros espeluznantes que marcarán su futuro desarrollo.

Suicide Squad #22 (Ene. 1989)

Deadshot vuelve a la serie con el número #22 solo para ser enviado junto al resto del equipo a la caza de Rick Flag. Waller lleva tiempo siendo chantajeada por un antiguo enlace gubernamental del Escuadrón para hacer que un importante senador sea reelegido. La directora se ha hecho cargo del tema a través de Checkmate, una división de la Fuerza Especial X destinada a realizar operaciones secretas cuya existencia es desconocida incluso para el Escuadrón Suicida. Flag no está al corriente de esto, por lo que se dispone a realizar un magnicidio para proteger los secretos de la agencia, cosa que nuestros personajes deben evitar a toda costa.

Kim Yale debuta como guionista de la serie durante Invasión (1989), el crossover de 1989 durante el cual los Dominadores dirigen un ataque alienígena a la Tierra destinado a acabar con las fuerzas metahumanas. De nuevo, el cruce no entorpece la lectura del número y las subtramas se desarrollan con normalidad. Tras Invasión Amanda Waller tendrá que hacer frente al Senado por sus acciones al mismo tiempo que el Escuadrón recibirá múltiples incorporaciones (Doctor Luz, el Conde Vertigo, Punch o Jewelee, entre otros) y partirá a un país africano sumido en plena guerra civil en una misión de rescate.

Congeniar con los nuevos compañeros de trabajo. O tocarles las pelotas. Es necesario.

Tras finalizar estos números, McDonnell deja de ser el dibujante regular de la serie, pese a que el artista no concluirá aquí su colaboración, regresando en múltiples ocasiones durante su andadura. El sustituto inicial de McDonnell, invitados aparte, será John K. Snyder III (Grendel, Dr. Mid-Nite), quien, pese a que sigue la línea clásica del anterior, resulta mucho más anguloso. El encargado final del apartado artístico de la serie hasta su cierre, muchas veces ayudado por el propio McDonnell, será Geof Isherwood (Doctor Strange, Conan), contando con un acabado más tosco que, sin embargo, es mucho más afín al estilo gráfico establecido por su primer dibujante.

Checkmate! #15 (May. 1989)

Volviendo a la serie, nos encontramos con otro crossover (para que luego hablen de los 90), aunque en este caso no se trata de una historia establecida por las altas esferas que se extiende por toda la editorial, sino de algo más contenido y cuyo principal impulsor es el propio Ostrander. Recordemos que el guionista disfruta de explorar el potencial que ofrecen los universos compartidos, el cruce se titula La Directiva Janus. Clama Amanda Waller que detrás de este nombre se esconde una conspiración para acabar con la Fuerza Especial X por parte de otra de las agencias gubernamentales del universo DC. Waller sospecha del Proyecto Átomo, el grupo bajo el que opera el Capitán Átomo, y de la Fuerza de Julio, un operativo gubernamental recientemente formado y compuesto por operativos civiles. La directora no va a dejar que destruyan su agencia y si es necesario está dispuesta a iniciar una guerra.

Suicide Squad #27 (May. 1989)

Esta saga se desarrolla, principalmente, a través de los números #27 a #30 de Suicide Squad y #15 a #18 de Checkmate!, la otra rama de la Fuerza Especial X creada por la propia Amanda Waller, pero bajo el mando de Valentina Vostok, la Mujer Negativa de la Patrulla Condenada. Esta división se organiza siguiendo los patrones del ajedrez, donde los caballos funcionan como agentes de campo, con los peones como apoyo, y se dedica a operaciones encubiertas consideradas de vital importancia para los intereses americanos. El grupo obtuvo serie propia en 1988 con Paul Kupperberg a los lápices y Steve Erwin a los lápices, donde Waller era secundaria habitual, sin que ninguno de sus dos grupos supiera de la existencia del otro, cosa que cambia en esta historia. También implicadas en este cruce están Firestorm, the Nuclear Man (1982-1990) #86 y Manhunter (1988-1990) #14, ambas guionizadas por Ostrander, que se hizo cargo de Firestorm tras encargarse de un par de fill-in durante Legends y había presentado a Manhunter en las páginas del Escuadrón Suicida. El epílogo del cruce se produce en Captain Atom (1987-1991) #30, de Cary Bates y Greg Weisman. Las consecuencias de esta historia serán de peso para Waller y su agencia.

Cambiar de presidente de los USA implica “diferencias ejecutivas” para Waller.

Tras un número de transición protagonizado por el padre Richard Craemer, uno de los miembros del grupo de apoyo del Escuadrón, dedicado a establecer la nueva situación de los personajes post-Directiva Janus. A continuación, nuestros personajes volverán a enfrentarse a las fuerzas de Apokolips, a donde serán arrastrados, incluida Amanda Waller, y se las verán con Abuelita Bondad.

Suicide Squad #36 (Dic. 1989)

En esta historia tendrán un importante papel tanto el Doctor Luz (recordemos que estamos en los tiempos pre-Crisis de Identidad y el personaje era poco más que un chiste, continuamente apaleado por chavales) como el Conde Vertigo, rescatado villano de Green Arrow al cual Ostrander dotará de un interés nunca antes vislumbrado.

Las bajas en Apokolips serán suplidas por fichajes procedentes de Arkham, como Hiedra Venenosa, que tendrá un papel importante en el desarrollo de uno de los miembros del grupo. Tras un par de números más o menos autoconclusivos, dedicados a profundizar en personajes como Tigre de Bronce, nos encontramos con que los tiras y aflojas de Waller con la opinión pública le acaban pasando factura, con importantes consecuencias para el Escuadrón.

Suicide Squad #40 (Abr. 1990)

El número #40 arranca un año después de los hechos transcurridos en el número anterior y supone el inicio de “La Maniobra Fénix” (The Phoenix Gambit), una saga que cambia el statu quo de nuestro grupo. Amanda Waller se convierte en la verdadera protagonista de la historia, siendo uno de los personajes más fascinantes y complejos creados en el cómic mainstream, y refunda el Escuadrón Suicida nada menos que junto a Batman, con el que Ostrander y Yale se manejan a la perfección. Las intenciones de Waller se hacen cada vez más difíciles de intuir al lector, mientras ésta aprovecha la volátil situación política mundial, con lo que será el inicio del colapso de la URSS, (como estaba ocurriendo, recordemos, en el mundo real por aquellas fechas) para que su nueva posición se vea reforzada.

Después de un número centrado en nuestro impresentable favorito, el Capitán Bumerang, y donde un inesperado, y aparentemente fallecido, miembro de la Liga de la Justicia se une al Escuadrón, Waller y compañía viajan a Israel para hacer frente a un viejo conocido. Allí se encontrarán con Hayoth, supergrupo gubernamental israelí, creación de la pareja de guionistas. Ostrander aprovecha esta historia para tratar temas recurrentes de su carrera, como puede ser la naturaleza del bien y el mal, la moralidad o el origen de los conflictos religiosos. Esta es, pues, una historia curiosa, donde ni el conflicto ni su resolución vienen determinados por actos directos de violencia, sino por las palabras.

Una imagen vale más que mil palabras. Una palabra vale más que mil balas.

Con los números #48 y #49 culmina el trabajo de recuperación de nuestros guionistas sobre un personaje maltratado por el grim & gritty ochentero: Barbara Gordon. Ostrander y, sobre todo, Yale consideraban que la antigua Batgirl había sido destrozada de forma gratuita por el Joker en La Broma Asesina, el clásico de la época de Alan Moore y Brian Bolland en el que la hija del comisario Gordon quedaba paralítica. El matrimonio introdujo la nueva identidad del personaje, Oráculo, de manera temprana en la serie, pero es durante esta saga donde el personaje se asienta en el grupo y obtiene protagonismo, con las secuelas de su fatal encuentro con el Joker todavía recientes. Es de agradecer el enfoque de estos autores sobre el personaje, huyendo de soluciones fáciles, cogiendo el toro por los cuernos y llevando al personaje hacia delante partiendo de su difícil situación.

Suicide Squad #50 (Feb. 1991)

Para un número tan especial como el Suicide Squad #50 nuestros autores bucean en el pasado lejano del Escuadrón para rescatar a un desconocido miembro del grupo y, de paso, recuperar a dos añorados personajes y un buen puñado de antiguos reclutas de forma inesperada. Ostrander y Yale aprovechan el número de aniversario para tratar otro de sus temas recurrentes: la futilidad de la venganza, en un digno número de celebración.

Tras la resaca del aniversario volvemos a las historias individuales centradas en diferentes miembros del grupo, al mismo tiempo que las subtramas se van desarrollando. Así empezaremos con Deadshot, que tendrá que hacer frente a las consecuencias de la torpeza del Capitán Bumerang y enfrentarse a un imitador. Seguidamente, y aprovechando el dibujo más amable y cartoon del dibujante invitado, Jim Fern, tenemos un número donde nuestros autores demuestran que también controlan el humor en una desquiciada historia slapstick donde nos enteramos de qué ha estado haciendo el Doctor Luz, que ahora se relaciona con, aparentemente, el Demonio… o Mr. Biff, como lo llama él.

“Por favor, permítanme que me presente. Soy un hombre de riquezas y buen gusto…”

“El tesoro escondido del dragón”, desarrollada entre los números #53 a #57, es una buena historia de acción a la antigua usanza. El título proviene del nombre que recibe un cargamento de armas soviéticas robadas con la intención de ser vendidas a la Yakuza en Japón. El trabajo del Escuadrón es evitar que lleguen a la mafia japonesa, pero no son los únicos que van detrás del armamento: Sombras Rojas, el grupo secreto de agentes superhumanos del KGB también está interesado. En esta saga realiza su primera aparición junto al Escuadrón Suicida la creación de Mike W. Barr y Jim AparoKatana, que acababa de finalizar su militancia en los Outsiders y que participa en la historia sin llegar a unirse al grupo.

Suicide Squad #58 (Oct. 1991)

Sin tiempo de descanso, como siempre, una Amanda Waller que todavía arrastra las consecuencias de la última historia se ve forzada por Black Adam, el miembro renegado de la Familia Marvel, a movilizar un sorprendentemente numeroso Escuadrón Suicida (entre cuyos miembros se encuentra nada menos que el guionista Grant Morrison, ahora un personaje DC, El Escritor, vía Animal Man) para adentrarse en War of the Gods, crossover de 1991 surgido de las páginas de la Wonder Woman de George Perez y que gira en torno al enfrentamiento entre los diferentes panteones divinos del Universo DC.

Con “Legerdemain” (Prestidigitación) nos encontramos con tres pesos pesados del Universo DC, Superman, Batman y Aquaman, que comienzan a investigar la aparición del fallecido miembro de la Liga de la Justicia entre las filas del Escuadrón Suicida. La búsqueda de respuestas llevará a los héroes a un nuevo enfrentamiento entre el Escuadrón Suicida y Hayoth. Durante esta historia se producen importantes revelaciones que se remontan a los inicios de la colección, como Jihad, el grupo terrorista que debutaba en el primer número de la serie y cuyos orígenes ahora parecen estar más ligados a Occidente de lo que se intuía.

Y con el número #63 arranca el último arco argumental de la serie. Tras 5 años de aventuras las ventas están bajando; es 1992, la industria del cómic parece haber despegado con cifras millonarias y autores tratados como estrellas de rock; el público parece estar deslumbrado por las portadas con hologramas y relieves de las nuevas series que se lanzan cada mes y no tiene demasiado interés en las andadas de nuestros supervillanos.

Para esta historia de despedida, Ostrander y Yale sorprenden ya desde el principio con la aparición de un irreconocible Escuadrón Suicida formado por Bolt, Blockbuster, Deadline, Shrapnel y Sudden Dead atacando a la población civil de la isla de Diabloverde. Amanda Waller tendrá que hacer frente a las consecuencias que la creación de su unidad ha tenido sobre el mundo, algo que le llevará a tomar una difícil decisión que marcará de forma definitiva el destino del Escuadrón. Pero antes de despedirnos de Waller, Deadshot y compañía tendrán que enfrentarse a sus demonios internos, de forma literal. Y con todas las tramas cerradas de forma satisfactoria y con una despedida agridulce el Escuadrón Suicida se cancela en el número #66.

Suicidio, asesinato… ¿Cuál es un pecado mayor? … La cancelación.

Destacar de nuevo, sin desmerecer a sus esmerados artistas, el trabajo de Ostrander (y Yale) al frente de la serie, desde la insólita premisa hasta el inteligente aprovechamiento de las circunstancias editoriales de la época. Solo en la DC post-Crisis, con un refundado universo que todavía estaba comenzando a perfilarse y un movimiento consciente hacia la realización de historias que huyeran de los maniqueísmos (muchas veces erróneamente) asociados al género, era posible la aparición de una serie de estas características. El equipo creativo se vio con la libertad de tratar todo tipo de historias, desde las más puramente superheroicas a las más oscuras tramas de espionaje o política, historias muchas veces directamente sacadas del convulso panorama político de la época. Además, la fundación de una nueva continuidad permitió a los autores bucear en el amplio catálogo editorial a la hora de encontrar los personajes que mejor se adaptaran a sus historias, personajes casi siempre desconocidos o denostados, lo que les permitía hacer y deshacer a su antojo. Los miembros del Escuadrón tenían personalidades complejas, pero bien definidas, evolucionaban a través de sus páginas y, si era necesario, morían. Y ese es otro factor fundamental de la serie, pese a la existencia de un núcleo más o menos estable de protagonistas, queda pronto bastante claro que nadie es imprescindible y, al no tratarse de personajes icónicos, su muerte se antojaba “real” en una DC que no había dudado en eliminar a personajes como Supergirl o Flash.

DE LA NOSTALGIA BIEN ENTENDIDA…
…al olvido y la falta de respeto

El Escuadrón Suicida continuaría dejándose ver por diferentes series del universo DC, obteniendo una nueva serie regular en 2001 tras el crossover Nuestros Mundos en Guerra. Escrita por Keith Giffen y dibujada por Paco Medina, la serie se canceló al año, como todas las series de Giffen en los últimos… ¿15 años?

Suicide Squad #1 (Nov. 2007)

Ostrander, acompañado de los dibujantes españoles Javier Pina y Jesús Saiz, volvería a su creación en 2007 con la serie limitada de 8 números Suicide Squad (2007-2008). La acción arranca en la época del primer volumen del Escuadrón, aproximadamente sobre su segundo año, para llegar a la actualidad con el número #3. Vuelve Amanda Waller y con ella vuelve la Fuerza Especial X y su grupo de operativos superpoderosos. A viejos conocidos como Deadshot o Tigre de Bronce se unen nuevas adquisiciones como Windfall o Twister, además de una inesperada reincorporación.

Durante el desarrollo de la historia queda claro que Ostrander sigue estando en forma y que nadie como él para manejar a sus “creaciones”, además de demostrar que el concepto del Escuadrón Suicida sigue funcionando perfectamente en la actualidad. Si antes había que enfrentarse a dictadores, ahora son multinacionales corruptas. Se mantienen las conspiraciones, traiciones, sorpresas y, claro, muertes que caracterizaron el primer volumen de la serie. Una serie limitada recomendable que deja al lector con ganas de más y que, tristemente, no tuvo continuación.

“Soy gorda, negra, malhumorada y menopaúsica. ¡No queréis tocarme las narices!”

Pero esta no será la última colaboración de Ostrander con el título. Más de 12 años después de la publicación del número #66 de Suicide Squad, en pleno 2010 se publica el #67 como parte de La Noche Más Oscura, crossover (claro…) originado en las páginas de Green Lantern donde los muertos del universo DC se alzan. Como parte del invento, se resucitaron por un número varias cabeceras canceladas, entre ellas nuestro título. El cómic inicia la historia “Danse Macabre” que continuará en los números #17 y #18 de Secret Six, serie que vendría a ser la heredera espiritual del Escuadrón. La historia, co-escrita por Ostrander y Gail Simone, guionista regular de los Seis Secretos, y dibujada por Jim Calafiore, nos devuelve a Amanda Waller y compañía, que tendrán que enfrentarse junto a este grupo a las múltiples bajas del Escuadrón Suicida.

Suicide Squad #1 (Sep. 2011)

En 2011 arrancó el tercer volumen de Suicide Squad (2011-2014) como parte de ese desastre editorial y creativo que fue New 52. La iniciativa supuso un reinicio del Universo DC, invalidando todo el trabajo realizado por Ostrander. En esta serie asistiremos a la fundación del Escuadrón Suicida, entre cuyas filas milita Harley Quinn, por parte de una joven y esbelta Amanda Waller. Por la serie se pasearán multitud de dibujantes y contará con tres guionistas: Adam Glass, Ales Kot y Matt Kindt antes de ser cancelada con el número #30.

Pero, como había película en ciernes, se lanza inmediatamente el desastre de New Suicide Squad con Sean Ryan a los guiones y gente como Tom Derenick, Rob Hunter o Scott Hanna, entre otros, a los lápices. A Ryan le sustituiría brevemente Tim Seeley antes de que la serie volviera a ser cancelada con el número #22.

Un nuevo volumen de Suicide Squad fue anunciado, dentro del relanzamiento editorial conocido como DC Rebirth, destinado a captar al público de la película. Esta vez la serie contará con guiones de Rob Williams y, después de un especial dibujado por Philip Tan (publicado y reseñado la semana pasada), contará con dibujantes como el mismísimo Jim Lee. Esperemos que el film (del que también os hemos hablado aquí) sirva al menos para llamar la atención sobre el trabajo de John Ostrander, que en los últimos años para DC sólo ha escrito números puntuales, pero a finales de mes incluso se encargará de un one-shot del Escuadrón, Suicide Squad: War Crimes Special. De momento ha conseguido que en USA se reedite su Escuadrón Suicida, que durante años había sido una de las grandes obras olvidadas de los ochenta. Esperemos que esto sirva para su reivindicación.

Mala hierba nunca muere.

Y hasta aquí la culminación de nuestro especial #ZonaSuizhida. ¿Qué os ha parecido? ¿Habéis podido disfrutar de esta genial etapa de John Ostrander? ¿Creéis que algún año de estos nos escucharán los responsables de ECC Ediciones y se animarán a traer de vuelta al auténtico Escuadrón Suicida? Preguntas, preguntas… ¡Queremos vuestras respuestas (¡y la de ECC!)!

¡Nos vemos en la Zona!

Iron

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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13 Respuestas

  1. Estupendo repaso, Iron, aunque a título personal, de la calamitosa etapa durante los nuevos 52 salvaría la saga de Seeley junto a Juan Ferreyra

    • Iron dice:

      Gracias Daniel.
      Es cierto que lo de Seeley no está mal, aunque en mi opinión le beneficia mucho todo el lamentable panorama editorial de DC.
      Otra etapa breve que también me hizo gracia, y creo que por lo mismo, fue la de Kot.
      No me he extendido demasiado en ninguno de estos volumenes posteriores porque:
      -Era un repaso de lo de Ostrander.
      -La mayoría es un desastre.
      De nuevo muchas gracias por tu comentario.

  2. Pedazo de reseña!
    He flipado con lo de Morrison como miembro del Escuadrón y con las risas con los crossovers.
    Por ser un poco quisquilloso me hubiera gustado que hablaras del epìsodio de Batman en Belle Reve (el número 10 con portada magnífica de Jerry Bingham)
    Pero vamos, que es una reseña cojonuda, a la altura de la serie.
    Enhorabuena.

    • Iron dice:

      Muchas gracias compañero.
      Con lo de Morrison hay que reconocerle a Ostrander su buen humor (y mala leche), un día de estos hablaré de sus Heroes de Alquiler.
      Todas las apariciones de Batman en la serie son de diez, el guionista lo maneja que da gusto y aunque ese número que mencionas es una maravilla, me llamó más la atención su tratamiento en el número 40 donde define perfectamente al personaje con tres viñetas.

  3. Mr. X dice:

    Grandísimo artículo. De la etapa de los nu52, lo mejor a mi juicio fueron los cuatro magníficos números de Ales Kot

    • Iron dice:

      ¡Gracias!.
      A mi lo que más gracia me hizo de lo de Kot fue, si no me confundo, que introdujo elementos del universo Wildstorm. Rondaban por aquellos números hasta los trasuntos de la JLA que introdujo Ellis en Stormwatch.

  4. Lemmytico dice:

    Excelente artículo como siempre Iron. Justo me estoy releyendo estos cómics que no cataba desde chico, porque he conseguido casi todo lo de Zinco hace muy poquito. Y siguen siendo tan frescos y excitantes como recordaba, con traiciones, muertes, cagadas, situaciones inesperadas… Una serie estupenda. Yo sería algo mád crítico con McDonnel, aunque trabajos mucho peores se han visto. Y de Ostrander que vamos a decir… Sé de antemano tu respuesta porque sé que a ti te gusta tanto como a mi, pero… ¿no te parece injusto que Ostrander no tenga como poco el rango de un Waid o un Busiek?

    • Dynamo dice:

      Lemmy, amigo, no hay manera de saber de ti. Qué envidia me das con esas lecturas. Se te echa de menos.

    • Iron dice:

      Gracias Lemmy.
      En cuanto a la frescura de los temas de la serie es acojonante lo poquito que hemos avanzado desde los ochenta.
      En cuanto a McDonnel, soy el primero en reconocer que no se trata de ninguna gran figura pero es correcto y se adapta perfectamente a las historias, que es lo importante del cómic.
      Y claro que me parece injusto el tema de la falta de reconocimiento a Ostrander. Es, probablemente junto con Priest, de los mejores y más desconocidos guionistas de su generación.
      La diferencia que yo le veo con respecto a Waid y Busiek (y este menos, que lleva más de diez añitos bastante olvidado, también injustamente) es que ellos tienen dos grandes obras, Marvels y Kingdom Come, que definieron el rumbo del cómic mainstream durante un tiempo. Ostrander tiene un buen puñado de grandes títulos, algunos adelantados a su época, pero siempre se ha movido por (o lo han movido) en obras y personajes más marginales.

  5. Dynamo dice:

    Gran trabajo, Iron. Muchas gracias por el magnífico resumen. He disfrutado leyéndolo y anotando otra de mis lagunas de este frikerio.

  6. Rick Flag dice:

    Me sumo a la petición de que reediten, buenísimo material. Y muy buen artículo!

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