ÉRAMOS EL ENEMIGO, de George Takei



Título original:
The Called Us Enemy GN
Editorial: Top Shelf
Guionistas: Justin Eisinger y Steven Scott (historia de George Takei)
Artista: Harmony Becker
Publicación USA: Julio 2019
Publicación España: Marzo 2021 (Planeta Cómic)
Valoración: A Trump no le gusta esto…

 

 

En éstas semanas estamos viviendo comportamientos racistas y xenófobos muy preocupantes y parece que el mundo da un paso hacia delante y dos hacia atrás en éste sentido, por eso hay lecturas como la que me ocupa que siempre van a ser necesarias. Porque por mucho que pensemos que la sociedad está más concienciada los hechos demuestran lo contrario, y nunca habrá libros, películas, series suficientes para hacernos entender lo que supone hacer sufrir a alguien por ser diferente o por ser de un país que actúa de forma incorrecta, cuando los ciudadanos de a pie no tienen ningún control ni poder sobre lo que decide hacer un gobierno.

El discurso de odio hacia lo diferente y lo diverso cala peligrosamente en nuestra sociedad, sobre todo (y ésto es lo más grave) entre los jóvenes. Históricamente el ser humano siempre ha sido (como raza en general) un animal despiadado y cruel con los ejemplares que no son como la mayoría o no piensan como la mayoría. Pero quiero pensar que hay un rayito de esperanza, un recoveco por donde se cuela la bondad y el perdón, el olvido de lo que se hizo en el pasado.

ÉRAMOS EL ENEMIGO
de George Takei

Cuando hablamos de campos de concentración siempre nos remitimos a la Alemania nazi y los judíos o los gulags de Stalin, pero muy pocos relatos hay sobre la persecución y la injusticia cometida con los ciudadanos japo-estadounidenses tras el ataque de Pearl Harbor, que fueron expulsados de sus casas y propiedades, confiscados por el Estado, y enviados a comunidades con barracones y alambradas.

George Takei, actor conocido sobre todo por su papel en Star Trek pero también un activista de diversas causas y asociaciones, cuenta con la ayuda de Justin Eisinger y Steven Scott para relatarnos su infancia junto a su familia en éstos campos, que para él al ser un niño vivió como una aventura, pero para sus padres fue un infierno, un sentimiento de humillación y una situación de incertidumbre y miedo constante sobre lo que haría el Estado con ellos. Aunque la historia la cuenta el propio Takei, Eisinger y Scott hacen un gran trabajo de guion para adaptar de forma dinámica las vivencias de su infancia, en un estilo documental que encaja perfectamente con la intención de la obra.

Las lágrimas del terror.

La guerra entre Estados Unidos y Japón supuso un grave conflicto para los ciudadanos nipones instalados en América, que rápidamente fueron señalados como enemigos del país y traidores. Un juicio moral totalmente injusto que ponía en entredicho la máxima de los valores que tanto ensalzaban los americanos como la justicia, la libertad y el derecho a la ciudadanía estadounidense. Sin tener voz ni voto, de un día para otro la población japo-estadounidense se vio privada de todos sus derechos, expulsada de sus casas y propiedades y conducida a terrenos rodeados de vallas para quedarse confinados en barracones.

Un relato de intolerancia que enfurece y nos hace ver que los prejuicios y el racismo por desgracia son problemas que arrastramos desde hace décadas y que parece que nunca acabará.

Bendita inocencia.

Takei da una lección histórica sobre esta parte tan oscura que Estados Unidos se ha esforzado por ocultar a pesar de que finalmente el presidente Ronald Reagan reconoció el error cometido con la comunidad nipona. El dibujo de Harmony Becker de trazo fino a medio caballo entre manga y corte europeo capta a la perfección la esencia del relato. Una lectura muy necesaria para conocer un hecho que seguramente no aparece en los libros de Historia. De esas lecturas que deberían proponerse en institutos.

Es posible enterrar el hacha de guerra y dejar de matarnos e insultarnos sólo por una división de ideas y opiniones (aunque por supuesto cualquier signo de fascismo y atentado contra los Derechos Humanos no es una opinión) . A esos hay que dejarles fuera de la sociedad si queremos un futuro limpio y saneado para las generaciones venideras. Es difícil, a veces parece que imposible, pero la Historia a veces nos da esperanza, o al menos a mí me la da, llámenme iluso.

Respetad, ayudad, amad y rechazad a quienes atentan contra vuestra libertad, condición o cualquier aspecto de vuestra vida, vuestro y de los demás.

¡Nos vemos en la Zona!

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