EN LA CABEZA DE SHERLOCK HOLMES: EL CASO DE LA ENTRADA MISTERIOSA, de Cyril Lieron y Benoit Dahan

 

Título original:
Dans la tete de Sherlock Holmes HC
Sello: Ankama Éditions
GuionistaCyril Lieron
Artista: Benoit Dahan
Contenido:
L’Affaire du Ticket Scandaleux, Vol.1-2
Publicación Francia: May. 2019, Sep. 2021

Publicación España: Noviembre 2021 (Norma)
ValoraciónTodas las pistas conducen a que es un cómic excelente

 

Sherlock Holmes es el mejor detective de la historia, un personaje reconocible en todo el mundo, que ha protagonizado multitud de novelas, relatos, adaptaciones al cine, televisión y, como no, cómic. Todos tendremos nuestra versión preferida pero este cómic seguro que se cuela en nuestros rankings Holmianos pues esta vez nos meteremos de lleno…

EN LA CABEZA DE SHERLOCK HOLMES:
EL CASO DE LA ENTRADA MISTERIOSA
de Cyril Lieron y Benoit Dahan

Como fan acérrimo de Sherlock Holmes soy bastante escéptico cuando se trata de nuevas aproximaciones al personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle por aquello de que es muy fácil reconocer al personaje pero muy difícil recrearlo con fidelidad. Pese a que con este álbum tenía mis serias dudas, una vez empecé su lectura vi que los autores no sólo habían sabido captar la esencia de Sherlock sino que lo habían sabido plasmar con una exactitud absoluta. De hecho, el detalle que me hizo saber que estaba en el buen camino para degustar un gran cómic de Holmes se encontraba en la primera página, detrás de esa maravillosa portada recortada que simula el cerebro del detective, donde podemos apreciar en la esquina inferior como en un saco con una etiqueta en la que se lee “Inservible” hay un libro sobre el Sistema Solar. Todo buen fan que se precie sabe que una de las cosas que más sorprendieron al doctor Watson cuando empezó a tratar con Holmes fue el absoluto desinterés que tenía éste por todo lo relacionado con la astrología. Así, pues, antes de empezar con la lectura esa pista me indicaba que aquello iba a estar bien. Y vaya si lo ha estado.

Tal y como indica su título, estamos ante una obra que se mete en la cabeza del personaje para seguir de primera mano su legendario método de deducción, mostrando como cualquier detalle es digno de atención y puede conducir a una deducción inmediata o, en su defecto, guardarse para futuras conexiones. Es tan exquisito el cerebro de Holmes que puede permitirse almacenar datos de todo tipo, desde un detallado plano de Londres hasta los tipos de carruaje que pasean por sus calles, crear un retrato robot del sospechoso con la descripción de un testigo, saber de que imprenta ha salido una tarjeta por el tipo de papel que se ha usado y un largo etcétera de habilidades con las que siempre sorprendió a quien lo rodeaban pero que gracias a este cómic podemos entender mejor cómo funcionaban. Para que nadie se pierda, los autores representan un hilo que va desplazándose por las páginas, siguiendo el razonamiento del detective, mientras se van descubriendo nuevos datos sobre el caso que está investigando.

Holmes domina hasta el Parkour victoriano.

Un caso que empieza cuando la policía encuentra a un viejo amigo de Watson, vagando por las calles, vestido con ropa de cama y con claros síntomas de desorientación y pérdida de memoria. Aquí es donde Holmes empieza a tirar del hilo y a medida que la investigación vaya avanzando irá hilvanando, nunca mejor dicho, todos los detalles. Sin desvelar mucho de la trama diremos que tiene todos los ingredientes que cabe esperar de una aventura del inquilino más famoso de Baker Street, desde un inicio en la vivienda número 221 de esta calle hasta una resolución que destapa una conspiración que podría hacer tambalearse a toda Inglaterra. Personajes de turbio pasado, disfraces, venenos, combates cuerpo a cuerpo, tiempo para analizar pruebas en su laboratorio personal, algún que otro cadáver y una sensación de estupor tanto de Watson como del propio lector a medida que los sucesos se van desencadenando. Realmente había momentos en los que me preguntaba si no estaba ante uno de los relatos originales de Conan-Doyle gracias a la excelente ambientación tanto visual como narrativa que los autores consiguen transmitir con su trabajo.

Pero aquí viene quizás el mayor acierto de En la cabeza de Sherlock Holmes, más allá de su excelente fidelidad, y es el modo en que se plasma todo lo que Sherlock ve, escucha, huele, toca o imagina, gracias a una narrativa espectacular que sabe sacar provecho de todas las posibilidades que proporciona un medio como el cómic. Apoyándose en un dibujo muy dinámico cada página se muestra casi como una pieza suelta de un puzle mayor, que se va formando poco a poco de la mano del propio Holmes quien se pasea literalmente por las planchas del álbum para ir relatando todo lo que acontece, que no es poco.  Es muy interesante ver como los autores rompen la cuarta pared (y la quinta y la sexta) jugando con diferentes estructuras en las que saben combinar diferentes niveles de lectura, siempre siguiendo el hilo físico del caso que va moviéndose por las páginas. Una narrativa pocas veces vista y que es un auténtico deleite para el lector.

Holmes no tira ni el correo comercial sin examinarlo antes.

Cyril Lieron firma un guión que tiene todos los elementos que cimentaron la leyenda de Sherlock Holmes, desde los detalles como el consumo de cocaína en los momentos de hastío mental hasta un enigmático caso que es mucho más de lo que parece en primer momento, pasando por el mítico traje de campo y el violín. Todo esto hubiera bastado para tener un buen cómic de Holmes pero Lieron va un paso más allá y combina estos elementos icónicos con una estructura formal arrolladora en frescura y originalidad plagada de aciertos en cada página. El culmen lo pondrán pequeños juegos para realizar con el propio cómic, con viñetas que deben verse a contraluz, páginas que se doblan entre ellas para formar una nueva imagen y demás  divertimentos que enriquecen todavía más la lectura.

No era fácil, pues, el trabajo de Benoit Dahan a los lápices para plasmar este torrente de información e imaginación y hacerlo de un modo tan fresco y dinámico. De hecho el dibujo de Dahan es tan bueno que cuesta decidirse por dónde empezar, por sus rostros puntiagudos cargados de expresividad, sus gráciles figuras que se mueven tan sueltamente por las páginas, los detalles  que llenan cada viñeta y que ayudan a la excelente ambientación de un Londres victoriano perfectamente reconocible en la forma y en el fondo. En todos estos aspectos el arte de Dahan brilla con luz propia pero la exquisitez llega con las composiciones de página que se van sucediendo, siendo todas distintas entre ellas pero todas notables y algunas sublimes del todo. Un dibujo impresionante para deleitarse durante mucho tiempo.

Holmes no pierde nunca al Quién es Quién.

Con En la Cabeza de Sherlock Holmes pasé del escepticismo a la excelencia gracias a una propuesta atrevida, diferente, respetuosa con el personaje y valiente con las posibilidades del mismo para explorar nuevos horizontes. Del mismo modo que los autores se atreven a experimentar con los recursos del noveno arte y demostrar que todavía hay muchas formas buenas y distintas de explicar una historia. Sherlock Holmes siempre me ha gustado y podríamos decir que ahora gracias a este cómic me gusta más.
Porque parece que hay cosas que no pueden gustarte más hasta que vuelves a saborearlas y te viene a la mente lo mucho que te gustan. Pero, eso, amigos, es otra historia.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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