ELLOS NO SON COMO NOSOTROS, Vol. 1: “Agujeros negros para la juventud”, de Eric Stephenson y Simon Gane


Título original:
They’re not like us, Vol. 1:
“Black Holes for the young”
TPB

Sello: Image Comics
Guionista: Eric Stephenson
Artista: Simon Gane
Colorista: Jordie Bellaire
Contenido: They’re not like us #1-6
(Dic. 2014 – May. 2015)

Publicación USAJulio 2015
Public. España: Junio 2016 (Norma)
Valoración: 8/10

 

Ellos son jóvenes con poderes que viven en un mundo que les teme y les repudia.
Ellos viven en una mansión bajo el amparo de un tutor que les enseñará a usar sus poderes.
Ellos son mutantes, sí, pero tampoco son como los X-Men.
No se parecen a nadie que hayas conocido anteriormente porque…

ELLOS NO SON COMO NOSOTROS, Vol. 1
de Eric Stephenson y Simon Gane

Tabitha es una joven que oye voces en su cabeza. Asustada y cansada de que nadie la crea y la tomen por una enferma mental, decide suicidarse. En el último momento un extraño personaje le explica que ella no está enferma ni está loca, que lo que ella tiene es un don y sólo es cuestión de tiempo que sepa usarlo. Y hay más como ella, un grupo de jóvenes con sorprendentes habilidades que deben estar unidos para hacer frente a un mundo que nos los comprende. Como en todos los grupos, hay personajes de lo más variado, incluyendo psicópatas de tendencias peligrosas y manipuladores de todo tipo, pero también jóvenes inocentes que solo quieren sentirse parte de algo. Todos viven en una lujosa mansión bajo la tutela del personaje conocido como The Voice (sí, amigos, no se han traducido los nombres) un telépata súper poderoso que se dedica a buscar y acoger a jóvenes con poderes para ofrecerles una nueva vida. Pero no todo es tan bonito como parece y pronto, mediante el punto de vista de Tabitha, el lector irá descubriendo qué se esconde bajo la aparentemente idílica situación en la que se encuentran los protagonistas.

Eric Stephenson coge las bases de lo que fueron los personajes estrella de los ‘80 y ‘90, los mutantes, y actualiza el concepto con una visión más realista, ácida y dura de la que tuvieron nunca los cómics de la Marvel. No en vano, esta serie se edita bajo el sello Image (Stephenson es también director ejecutivo de la editorial) y sabe sacar todo el provecho de la libertad creativa que se disfruta en este tipo de series. Los tiempos han cambiado y los mutantes también.

Nueva vida, nuevas identidades, o una excusa para ponerse nombres molones.

El enfoque del guionista enfatiza su atención en otros puntos de la historia que se alejan de los lugares comunes que comparten con los mutantes. Uno de los aspectos más importantes es cómo lidian los personajes con el rechazo que sufren por parte de sus padres. Un rechazo que coincide con la llegada de la adolescencia, una etapa siempre difícil, y con el descubrimiento de sus poderes, formando un cóctel explosivo que alterará la psique de los jóvenes, con lo que se verán más confundidos y marginados que nunca. El modo de afrontar estas disputas familiares, basadas en el miedo a lo que no se entiende, marcará su personalidad para el resto de sus vidas, hasta el extremo de llevarlos a un punto de no retorno cuando tengan que afrontar las consecuencias de sus decisiones. Aquí hallaremos otro de los puntos fuertes de la obra: el uso de la violencia como medio de expresión y rebeldía por parte de estos jóvenes incomprendidos que tienen el poder para hacer (casi) lo que les venga en gana. Para ellos usar sus poderes en beneficio propio es una manera de sentirse libres y de tomar las riendas de su vida, hasta ahora regida por el miedo y el rechazo. No es difícil imaginarse a un adolescente enfrentado con la vida, incomprendido por todos los adultos y permanentemente enfadado, utilizando sus poderes para vengarse de ese mundo que lo repudia.

De este modo, el guionista nos muestra las dos caras del abuso de poder que ejercen los personajes. En un primer caso hacia un joven graffitero que, pese a que quieren convencerse de que es por su seguridad, la exagerada violencia gratuita no convence a nadie. En el segundo caso, el que recibe una paliza es un violador de niños. ¿Se justifica aquí que ellos se tomen la justicia por su mano? ¿Haríamos nosotros lo mismo? El dedo está en la llaga y no hace más que apretar, dejando que cada lector haga su propia interpretación de los hechos.

El cómic sabe cómo golpearte en toda la cara la conciencia.

El dibujo de Simon Gane es de un trazo muy limpio, especialmente en los rostros de los personajes, y con un cuidado minucioso en los detalles como los pliegues de la ropa, la decoración, libros y demás elementos menores de atrezo, que reciben una atención especial. Pese a una evidente (y preocupante) ausencia de fondos en la mayoría de las viñetas, el dibujante sabe lucirse en las splash page, donde se aprecia al máximo el estilo detallista del autor, así como en alguna que otra composición de página muy interesante.

Mención especial para el color de Jordie Bellaire (ganadora de un Eisner) quien, con su paleta colorida y brillante, consigue resaltar los lápices, aportando un estilo más vistoso y alegre que contrasta con el tono de la historia. Otro aspecto a destacar son las portadas originales que se integran como parte de la historia al ser la primera viñeta del cómic (parecido a lo que sucedía con Watchmen).

Una muestra inmejorable del dibujo detallista y el uso magnífico del color.

Una combinación de guión, dibujo y color que hacen de este cómic un producto diferente, que consigue tener una personalidad propia pese a partir de unas bases comunes sobre las que parece estar todo dicho. Un nuevo ejemplo de que en esto de los cómics aún hay mucho que decir y que pueden hacerse productos diferentes, interesantes y de una calidad notable. Por si fuera poco, la historia acaba con un giro que promete grandes sorpresas de cara al segundo tomo. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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