EL SHERIFF DE BABILONIA, de Tom King y Mitch Gerads

 


Título original:
The Sheriff of Babylon: The Deluxe Edition HC
Sello: Vertigo Comics
Guionista: Tom King
Artista: Mitch Gerads
Colorista: Mitch Gerads
Contenido: The Sheriff of Babylon #1-12 (Feb. 2016 – Ene. 2017)
Publicación USA: Marzo 2018

Publicación España: Agosto 2018 (ECC)
Valoración: Las tretas del Tío Sam /10 

 

Los retornos son muy duros. Te tiras durante medio año escribiendo artículos como un loco, sin tiempo ni para respirar, compaginándolo con estudios, trabajo y vida, para que luego lleguen esas merecidas vacaciones que te transforman en un ser acostumbrado a la vida ociosa y a las preocupaciones de segundo orden. Pero siempre toca volver. No hay escapatoria. Los retornos están inventados para ser duros, costosos y, en última instancia, incluso adictivos. Hoy comienza a girar la rueda para mí y para muchos de mis compañeros. Bienvenidos a uno de esos retornos que nadie deseaba ni quería. Bienvenidos a…

EL SHERIFF DE BABILONIA
de Tom King y Mitch Gerads

Hay cicatrices que nunca se consiguen cerrar. Heridas que se realizaron hace tantos años, por cuestiones tan estúpidas y meramente superficiales, que el paso del tiempo ha logrado emborronar y dejar difusas en la memoria olvidadiza de occidente. Ya nadie recuerda cómo en la década de los ochenta el poder militar estadounidense y sus aliados se unieron a una Irak recién espoleada para comenzar los movimientos de fichas en un tablero que se dibujó sobre el golfo pérsico. Una primera revuelta que no tuvo una decantación clara y sólo sirvió para dejar entornada una puerta que se abrió siempre que había que abaratar los costes de petróleo. Pero el gran problema llegó el 11 de septiembre de 2001, cuando se atribuyó al grupo terrorista Al Qaeda la autoría del derribo de las Torres Gemelas con aviones secuestrados con pasajeros civiles. Occidente por fin tuvo una razón de peso para volver otra vez a Irak, en esta ocasión con artillería mejorada, a “liberarlos” de aquella gente que pusieron a dedo hacía un par de décadas atrás. Lo que pasó después de aquello todos lo sabéis y ahora seguimos pagando las consecuencias de todas estas barbaries (ellos y nosotros). Pero todo eso es otra historia…

En El Sheriff de Babilonia nos transportamos al año 2004, cuando Estados Unidos consiguió hacerse con el poder de la capital irakí, Bagdad, dando por zanjada una ocupación que se extendería siete años más. Con el pretexto de liberar a la nación de las oscuras garras del dictador Saddam Hussein, el ejército americano recluta a varias personas especializadas en distintos ámbitos de la seguridad nacional para reestablecer el orden en el mermado país. Es por esta razón que nuestro protagonista Christopher Henry, un antiguo policía de Los Angeles, esté allí para entrenar al nuevo cuerpo policial de la gran ciudad árabe. Pero la ausencia de leyes, fuerzas políticas y el terror instaurado por los invasores hace que exista una falsa sensación de calma. Una tranquilidad tan artificial y frágil que en cualquier momento puede explotar y acabar con todo lo que haya a su alrededor. Debido a ello, uno de los hombres que está entrenando Chris aparece muerto y éste decide pedir ayuda a su amiga Sofia Al Aqan, una irakí criada en USA y que trabaja como enlace del gobierno americano y los capos de la zona, que llamará a un antiguo policía de Saddam, Nassir Al Maghreb, para que le ayude en la investigación.

Best page ever.

Realmente todo este mamotreto es un macguffin que utiliza magistralmente Tom King para adentrarnos en una historia en la que la cruda realidad y la propia experiencia del autor nos muestra las diferentes caras de una misma situación y la manipulación mundial a la que estamos sometidos todos por parte de nuestros países. De hecho el mismo King perteneció a la brigada antiterrorista de la CIA y fue reclutado en Irak durante la fecha en la que sucede la historia, por lo que podríamos decir que Chris es un reflejo suyo y de todos los occidentales que fueron al país persa de manera humanitaria a ayudarles a restablecerse tras la guerra, dándose de bruces ante una realidad muy distinta a lo que creían, ya que “ellos” fueron los culpables de aquella situación. Un tema delicado que todavía levanta ampollas en el país norteamericano y que tampoco es de agrado en Europa, debido al terror yihadista que se tiene hoy en día. Por eso sorprende todavía más la forma tan directa en la que el guionista toca temas tan serios como las disputas territoriales entre ambas posturas musulmanas, la visión hacia oriente y occidente desde cada bando o el mismo atentado del 11-S, en el que da una opinión tan inesperada como acertada…

Sin embargo, pese a que la obra se centra en estos aspectos de acción y constante desazón, también tiene distintos niveles de lectura y desarrolla perfectamente a sus tres personajes principales, siendo las herramientas perfectas para mostrarnos todos los aspectos de la situación de una ciudad en posguerra moderna. Para ello se apoya fuertemente en el apartado artístico de un Mitch Gerads que, al igual que su compañero, demuestra que actualmente está en un estado de gracia inigualable. Uno de estos aspectos diferenciales entre los personajes son las tonalidades y colores que usa con cada uno de ellos, mezclando la paleta cuando coinciden dos o más en una situación concreta. Además, con su dibujo sobrio y detallado, plasma la crudeza de las calles de Bagdad y de los ataques armados, usando un fondo en negro con la onomatopeya específica, para quitarle ese efecto visual que podría llevarnos a concebir la lectura como una aventura ficticia, como si se tratara de una obra de Joe Sacco. Una genialidad tan sencilla que enriquece la lectura todavía más y le da el aplomo que el guión exige en todo momento.

Para aquellos que no les convenzan este tipo de historias basadas en el día a día más allá de nuestras fronteras que vemos en los telediarios, decirles que puede que este no sea su cómic. En mi opinión, hacía mucho tiempo (años ya) que no leía una serie de Vertigo y la sentía como tal. El Sheriff de Babilonia es una digna heredera de todas esas grandes obras que nos acompañaron a muchos en nuestros inicios y nos mostraron que el cómic americano todavía tiene un papel importante en el noveno arte. Puede que incluso estemos ante de uno de los mejores números iniciales de todos los tiempos, presentando magistralmente a todos los personajes de forma orgánica y efectista. Lo que queda claro es que la dupla King-Gerads funciona a la perfección y esperemos que todavía nos cuenten más historias juntos. Para más info, siempre podéis pasaros por el podcast en el que lo reseñamos.

La cruda sencillez de la muerte en dos viñetas.

Una de las lecturas más interesantes y absorbentes de los últimos años. Además es un cómic que se debe paladear poco a poco, ya que tiene diferentes capas de profundidad y que es una gran paleta de grises en un mundo que actualmente se define en blanco o negro. Una auténtica obra maestra descorazonadora, que no deja indiferente al lector. Si podéis haceros con ella, no dudéis en comprarla. Vuestra mente y/o alma lo agradecerá.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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