EL PRÍNCIPE DRAGÓN. Un nuevo viaje comienza

Título original: The Dragon Prince
Fecha 1ª emisión: 14 de septiembre, 2018
Cadena: Netflix
Creadores: Aaron Ehasz y Justin Richmond
Reparto: Animación
Temporadas: 1
Episodios: 9
Género: Fantasía/ Aventuras
Valoración: Partida de D&D /10

Por si queda alguien sin saberlo, Avatar: La Leyenda de Aang es una de mis series favoritas de todos los tiempos. No es de extrañar que, cuando me enteré de que uno de sus principales guionistas iba a desarrollar un nuevo proyecto, mi interés se disparase enormemente. Ha llegado la hora de embarcarse en una nueva aventura en el mundo de espada y brujería de El Príncipe Dragón.

¿Te vienes?

En el reino de Katolis, la guerra entre los humanos y los elfos es inminente después de que los primeros matasen al último de los dragones y a su huevo. Como parte de una avanzadilla para asesinar al rey Harrow, la elfo Rayla se encontrará con los jóvenes príncipes Ezran y Kallum, y juntos emprenderán un peligroso viaje al descubrir un secreto que podría cambiar el curso de la guerra.

La serie cuenta con una premisa muy interesante y unos protagonistas muy carismáticos. Callum es el típico chaval que cree que no vale para nada y a través de sus peripecias va descubriendo sus dotes de liderazgo y su talento para la magia. Ezran es el eterno optimista con una conexión con su mascota, la rana brillante Bait. Pero sin duda el personaje estrella es Rayla, protagonista de las mejores escenas de acción de la serie, pero con una personalidad adorable, que se debate entre el deber hacia su pueblo y lo que su corazón cree que es lo correcto. La relación que se establece entre los tres personajes principales es el núcleo de la temporada y su principal atractivo.

Deberías ir a que un médico te vea esa mano, Rayla.

En el lado de los antagonistas están el mago oscuro Viren y su hija Claudia. El primero es uno de esos villanos al que da gusto odiar, pero tridimensional y con sus propias razones para actuar como lo hace. La segunda tiene una personalidad muy alegre que contrasta con su uso de la magia oscura y su fidelidad a las ordenes de su padre. Y en el reparto de secundarios destaca la general Amaya, tía de Ezran y Kallum y una gran líder militar a pesar de su sordera.

Si bien es en el tratamiento de sus personajes donde destaca la serie, el apartado argumental está algo más descuidado a lo largo de la primera temporada. Se suele acusar a las temporadas de Netflix de alargarse durante demasiados episodios, pero en este caso creo que nueve han sido demasiado pocos, o más bien que no han sabido aprovecharlos. Uno se queda con la impresión de que no ocurre nada demasiado interesante entre el comienzo de la temporada y su final. Por fortuna, el desarrollo de personajes es lo suficientemente atractivo como para mantener el interés, y el final de temporada promete mucho de cara al futuro de la serie.

La tradición de mascotas adorables de Avatar continúa.

Y ahora toca hablar del apartado más irregular de El Príncipe Dragón: su animación. No cabe duda de que los diseños de personajes y del Reino de Katolis son espectaculares, muy coloridos y llenos de variedad. Pero el movimiento de dicha animación no es nada fluido, e incluso las acciones más simples como un personaje abriendo una puerta se ven extrañas, como si de un DVD rayado se tratase. Es algo que me ha llegado a distraer de la narración y me parece una pena.

La primera temporada de El Príncipe Dragón nos deja con una serie de trama prometedora y unos personajes a los que merece la pena seguir. Peca de ser demasiado introductoria en su desarrollo y de una animación que podría tener mejor acabado, pero tiene muy buenas bases y confío en una segunda temporada mejore en muchos aspectos. Por ahora…

¡Nos vemos en la Zona!

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