EL PEOR HOMBRE-X DEL MUNDO, de Max Bemis y Michael Walsh

 


Título original:

X-Men: The Worst X-Man Ever TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista: Max Bemis
Artista: Michael Walsh
Colorista: Ruth Redmond
Contenido: X-Men: The Worst X-Man Ever #1-5 (Abr. – Ago. 2016)
Publicación USA: Agosto 2016
Public. España: Nov. – Dic. 2016 (Panini)
Valoración: Para ser el peor, no está nada mal/10

 

Desde su creación allá por 1963 los X-Men han sido un grupo de jóvenes inadaptados, unidos por aquello que les hace diferentes del resto y en constante lucha por ser aceptados por un mundo que les teme y les odia. Los mutantes siempre han sido seres marginales cuyo aspecto en ocasiones resultaba grotesco, con poderes que a menudo escapaban a su control y provenientes de todo tipo de realidades alternativas y corrientes temporales . Muchos han sido los que han militado en alguna de sus múltiples (demasiadas) formaciones pero nunca hubo uno como Bailey Hoskins, un joven con el dudoso honor de ser…

EL PEOR HOMBRE-X DEL MUNDO
de Max Bemis y Michael Walsh

Qué tiempos aquellos en que los chavales no querían ser mutantes, ¿verdad?

Bailey Hoskins es lo que podría considerarse un pardillo de pies a cabeza, un joven que pasa totalmente desapercibido para todo el mundo y que parece vivir resignado a vagar por su existencia sin tener nada digno que aportar a la historia. Esta triste autocomplacencia parece acabarse cuando sus padres le hacen una sorprendente revelación: ellos son mutantes y es muy posible que él también lo sea. Después de una visita a la Escuela Para Jóvenes Talentos, Bailey pasará a formar parte de los X-Men aunque, para su desgracia, su vida va a seguir siendo igual de insulsa que antes. De hecho, será mucho peor pues sigue siendo un inadaptado, pero ahora con un poder desastroso dentro de un grupo de gente que ha encontrado su lugar en el mundo y que además dispone de poderes increíbles.

Cuando eres el peor X-Men del mundo tus misiones son… las peores del mundo.

Como gran fan de series como Community y Rick & Morty aprecio mucho que en una historia pueda ocurrir de todo, que, a poder ser, no se tome demasiado en serio a sí misma y que sepa innovar en un mundo donde parece que está todo inventado. En esta miniserie de cinco episodios encontramos todas estas características centradas en el mundo de los X-Men, que forman un universo propio dentro de los cómics Marvel (y de los cómics del pijameo en general). Como suele suceder en este tipo de cómics que llevan más de 50 años publicándose, los mutantes las han pasado de todos los colores. El que no ha muerto varias veces ha cambiado de bando; el que no ha perdido sus poderes se ha vuelto vengador; el que no venía de un futuro distópico se ha perdido en el limbo, etc.

Pues bien, Max Bemis, guionista al que habrá que seguirle la pista, sabe coger todos estos elementos de las crónicas mutantes y jugar con ellos en una historia cargada de mala uva, pero que encaja perfectamente en la supuesta continuidad (otro elemento que pasa por el filtro sarcástico del guionista). Mientras asistimos a la desastrosa carrera de Bailey como X-men, siempre en un segundo plano, que lo llevará desde un asalto a la mansión hasta un futuro post-apocalíptico (nada que no hayamos visto ya mil veces), podremos reírnos con la ironía que destila este cómic. No en vano, uno de los personajes conocidos con más protagonismo es La Bestia, uno de los que ha cambiado de aspecto, poderes y estados de ánimo más veces de las que podríamos recordar y que, cada vez que habla, se ríe de todo aunque no lo parezca. Lobezno es otro de los que se pone como ejemplo para hablar de las idas y venidas de los mutantes, con un diálogo sobre el nivel de tolerancia del Profesor Xavier que ya justifica de por sí la lectura de este cómic. Que aparezca Lobezno no debe dar lugar a equívoco (todos sabemos ya que Logan está muerto, ¿verdad?) pues esta historia se sitúa en una línea temporal propia donde, como decía antes, todo es posible.

Es como la escena final de Los Vengadores pero al inimitable estilo Beta Flight.

Si los personajes conocidos son importantes para la historia no lo son menos aquellos nuevos que acompañan a Bailey en su periplo estudiantil, como los hermanos Harapos y Riqueza, alumnos recién llegados al Instituto y compañeros de aventuras. Ella será el interés amoroso que no puede faltar en toda historia de adolescentes y él la némesis del protagonista, pero finalmente no hacen otra cosa que ahondar en la miseria del pobre Bailey, convirtiéndose en un reflejo de algo que nunca podrá alcanzar tanto a nivel personal como heroico. Por suerte para nuestro amigo acabará conociendo a Miranda (en un Festival de la Juventud Mutante, un concepto desternillante), una mutante de nivel Ómicron que sirve como catalizadora de muchos de los momentos surrealistas de la serie que son, precisamente, los más caricaturescos y divertidos. Porque este es un cómic que parodia todos los clichés mutantes, pero lo hace desde el respeto y el conocimiento de la historia de los personajes. Claro que se permite licencias, muchas, pero todo en pos de arrancar una sonrisa al lector, consiguiéndolo en más de una ocasión y con algún momento delirante como esa última imagen de Magneto.

El dibujo de Michael Walsh acompaña a la perfección a la historia, con un trazo simple pero no descuidado y con grandes dosis de expresividad. Su narrativa es bastante efectiva y consigue lucirse en un par de momentos muy conseguidos, como el ataque a la Mansión o la captura de nuestro protagonista a manos de Magneto. Un trabajo muy interesante que gana muchos enteros con el excelente acabado de Ruth Edmond al color.

Esa manía de las escuelas de poner al alumno más listo con el más tonto…

En definitiva estamos ante una obra muy divertida, consciente de su carácter paródico al que abraza sin prejuicios, pero que a la vez tiene un trasfondo que reflexiona (y sirve como homenaje) sobre la trayectoria de unos personajes tan trillados que, si lo pensamos fríamente, es imposible que puedan tomarse en serio.
Un cómic que nos hará pensar, nos arrancará más de una sonrisa y nos llevará de la mano, a través de sus guiños, por más de 60 años de historia de los mutantes.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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2 Respuestas

  1. Este comic es excelente, es como una carta de amor al universo mutante, pero de un amor que dice eres ridiculo y te amo. Y los momentos sureales y metatextuales, como el final, le suman a esta historia. La recomiendo.

  2. Es lo que comentaba de ese punto de reírse de si mismo, somos mutantes y llevamos más de 60 años dando vueltas a lo mismo pero, ey, que bien que estamos y como molamos. Y hacerlo tan bien solo puede hacerse si eres fan de los personajes y conoces su historia.
    Gracias por comentar!

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