EL NIÑO GUSANO, de Hideshi Hino

 

 

Título original:
Dokumushi Kozō (毒虫小僧)
Sello: Sōubisha
Mangaka: Hideshi Hino
Publicación Japón: 1985
Publicación España: Octubre, 2005 (La Cúpula)
Valoración: La Metamorfosis de Hideshi Kafka

 

 

Esta es la terrible historia que un día aconteció a cierto niño. Un niño, como tantos miles, de ayer, de hoy y ojalá de nunca más, marcados para siempre por el rechazo y el acoso. Esta es la triste, triste historia de…

EL NIÑO GUSANO
de Hideshi Hino

No es la primera vez que hablamos de Hideshi Hino en la Zona. Tampoco será la última, porque los de La Cúpula tienen a bien ir publicando, poco a poco, las grotescas historias de este autor, tan entrañable por fuera como retorcido por dentro. Hace dos halloweens que Sergio, nuestro compañero de El Descampao, nos dejó su reseña de La Serpiente Roja, el relato más degenerado de la obra del mangaka de Manchuria, así que antes de reseñar lo que se ha publicado este mes, hoy hablaremos de su obra más conocida.

Dokumushi Kozō vio la luz en 1985 y cuenta la historia de Sempei Hinomoto, un niño desgarbado, de aspecto enfermizo y totalmente inadaptado que, a pesar de no haber pasado aún de la escuela primaria, ya ha sufrido los horrores del acoso escolar. Sempei grita y aúlla de pavor la noche que finalizan las vacaciones de primavera porque se siente fuera de lugar en el colegio, donde todo el mundo le da de lado o se ríe de él. Incluidos los profesores. Y en casa no es diferente, sus padres no hacen más que compararle con sus hermanos Juichi y Hanako, ambos muy buenos estudiantes. Y nadie, absolutamente nadie, entiende la pasión que siente por los animales, y más concretamente por los insectos. “De tanto juntarte con bichos has terminado por convertirte en un gusano” le gritan los matones de su clase. No podrían estar más en lo cierto. La noche del último día de vacaciones Sempei grita y aúlla de dolor porque un gusano rojo que ha vomitado él mismo le ha picado con su aguijón venenoso y le está transformando en un gusano gigante.

Haber ‘estudiao’.

Esta especie de fábula siniestra, al más puro estilo metamórfico kafkiano, se presenta en tres actos, a cada cual más cruel y en los que la moraleja no existe. Durante el primero asistimos al duro día a día de Sempei: allá donde va, nadie le entiende y lo único que recibe es un rechazo constante por ser diferente. El segundo comprende la metamorfosis en sí, durante la que su familia le repudia y abandona a su suerte. Y para finalizar, ya con su nuevo cuerpo y contra todo pronóstico, Sempei tampoco encaja en ningún lugar y sólo queda sitio para la venganza.

Porque, a pesar de lo bien desarrollado que está el personaje de Sempei y el perfecto retrato que se nos presenta sobre el trastorno que la sociedad y la familia puede provocar en un individuo, lo que realmente retrata Hino en esta historia es el rechazo. Y no hablo del rechazo que puede provocar el monstruo en el que se transforma el protagonista, sino el que suscitan los acontecimientos a su alrededor. La maldad y crueldad que tiene que soportar alguien, sin sentir jamás un mínimo de empatía, y el sentimiento de tristeza tan grande que debe acometerle para perder por completo la cordura y dejar de formar parte del sistema, son los verdaderos protagonistas.

Polvo al polvo, papilla a la papilla.

Una historia terrible, triste y dura, de lectura rápida pero de desarrollo lento que, por desgracia, nunca pasa de moda. Precisamente por eso, invita a una reflexión profunda y existencialista que te hace descubrir que, en el fondo, lo que tienes delante una obra que aboga por la individualidad, es decir, por la exclusividad del individuo. Ese algo que nos hace únicos y que l@s mal@s influencers están haciendo que se pierda en el olvido. ESO que irradia la propia obra de Hino, tan alejado de las publicaciones y tiempos de entrega japoneses.

Y, precisamente su temática, su estilo y su dibujo inconfundibles, de trazo grueso y diseños infantiles con ojos saltones, son los que le han hecho alzarse como el artista vivo de mayor influencia en el manga de terror. Para mí no hay nadie que sepa hacer uso de ese contraste máximo de un dibujo naíf contra la atrocidad del relato para golpear a su lector y que a este le guste. Maldito pervertido.

Niños, no veáis las noticias que mirad lo que pasa…

El Niño Gusano es uno de los mangas más reconocidos de Hideshi Hino, y él uno de los autores de éxito más grotesco e insólito Japón se ha echado a la cara, además del director perpetrador de las dos controvertidas primeras entregas de la saga de Guinea Pig, faceta que conocí mucho antes que la de mangaka y de la que podría contar alguna que otra anécdota personal, pero como dice nuestro Carlos Playbook, eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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