EL MALVADO ZORRO FEROZ, de Benjamin Renner

 

 

Título original:
Le grand méchant renard
Sello: Delcourt
Artista único: Benjamin Renner
Publicación Francia: Enero 2015
Publicación España: Junio 2019 (Reservoir Books)
Valoración: ¿Quién teme al zorro feroz? ¡Yo no!

 

 

La intemperie. Una granja. Un zorro. Gallinas. Hambre. El titular de un más que predecible  desenlace de una historia con unos ingredientes como estos, bien podría ser algo así como escabechina en explotación avícola.

Los cuentos y las historias que nos relataban de pequeños nos predisponían a asumir con total normalidad el sambenito que se les colgaba por imperativo legal a ciertos animales y a sus formas de actuar. Con solo conocer de qué animal se trataba, ya podíamos intuir por dónde podían ir los tiros de la historia que comenzaba a cobrar forma.Pero, ¿y si resulta que no todo es como pueda parecer a primera vista? ¿Y si los clichés no son para cumplirlos a rajatabla? ¿Y si se puede ir más allá del comportamiento prefijado y vacío? ¿Y si echándole imaginación descubrimos que una determinada historia también tiene sentido?

Qué grandiosas pueden llegar a ser las historias que se construyen rompiendo moldes. Y así lo es la que trazan los lobos, zorros, perros o gallinas de esta fábula, que poco tienen que ver con la estereotipada imagen de sus congéneres, en…

EL MALVADO ZORRO FEROZ
de Benjamin Renner

Por cinco céntimos, tebeos que tengan como personajes animales antropomorfos.

Aunque son pocos dineros por respuesta, seguro que nos sacábamos por lo menos para un helado enumerando títulos que cuentan con animales que presentan características humanas. Ejemplos encontramos tanto si dirigimos nuestra mirada al mercado norteamericano, al franco-belga o al manga. Maus, Blacksad, Beastars, Mirror o Ariol, son sólo los primeros que se me ocurren.

Hay una intencionalidad más que motivada en esos autores que continúan escogiéndolos para protagonizar sus historias. La verdad es que ofrecen mucho juego, comenzando por el hecho de poder combinar las características que se presuponen a los humanos y las cualidades que se asocian a los diferentes animales.

La gallina feroz y sus tres zorritos.

Benjamin Renner se vale precisamente de este recurso en El malvado lobo feroz para contarnos una historia algo diferente a lo que podríamos esperar en la que habitan un lobo cínico con bastante mala idea; un zorro algo torpón pero de buen corazón; un grupo de gallinas guerreras, hasta la coronilla de las visitas de esos depredadores con zarpas, unos maleantes que no hacen más que molestarlas; un perro que según el día podríamos calificar de vago o perezoso; y otra suerte de animales a cual más arrebatador, en todos los sentidos.

Este tebeo no es ni mucho menos su ópera prima ni supone su primera incursión en el noveno arte. En 2008 comenzó a colgar viñetas con animales protagonizando desenfadadas historias en su blog bajo el pseudónimo de Reineke. Comentario gratuito: ¿premonitoria conexión con el personaje principal de este tebeo? Se me viene a la mente la epopeya medieval de Reineke el zorro. 

El feroz se supone que soy yo…

En 2011 publica con Vraoum! Un bebé à livrer y no será hasta 2015 cuando se publique este El malvado zorro feroz ya con Delcourt. Ese mismo año comienzan a llegarle los reconocimientos: los lectores del Journal de Mickey le otorgan el Gran Premio. Al año siguiente le conceden el Prix BD FNAC y el Prix de la Jeunesse del Festival de Angoulême (cuyo jurado está compuesto exclusivamente por niños). Así, triunfante, este tebeo con un recubrimiento especialmente indicado para los más pequeños, pero que pasa con nota el filtro de lecturas aptas para cualquier edad, llega a nuestro país en 2017 y en este 2019 el sello Reservoir Books Kids, perteneciente al gigante editorial Penguin Random House Mondadori, lo ha reeditado.

Habiendo zorros, lobos y gallinas por el medio, aunque no seamos grandes conocedores del reino animal, no es difícil intuir que la trama del tebeo va a girar en torno a las argucias de un mamífero cánido para proveerse de alimento. Así es. En una ventajosa asociación entre el astuto lobo y el patoso zorro, muy fructífera por otra parte en sonrisas para los lectores, el zorro se adentrará por enésima vez en la granja (ya veremos si con más suerte que en las anteriores) para agenciarse unos huevos de gallina. Ya que no son capaces de hacerse con los polluelos, por qué no incubarlos y criarlos, y cuando estén en su justo punto, zampárselos. Pero claro, eso de que la comida comience a llamarte “mamá”…

Dieta estricta de carbohidratos.

Partiendo de esa premisa, por las 183 páginas del tebeo desfilan un abanico de animales-personajes fantásticamente construidos y dotados de una gran expresividad, comenzando por el zorro y sus tres polluelos, pasando por las gallinas miembros del Club de Exterminación de Zorros y hasta el perro guardián, el conejo o el cerdo, secundarios de lujo.

El malvado zorro feroz habla con gran calidez y sencillez de no dejarse llevar por las normas o ideas preconcebidas de la sociedad, de las dificultades para criar y del incondicional amor de nuestros congéneres. Sin olvidar el elemento cohesionador: el humor. En clara sintonía con las sitcom y sin perder de vista ese punto mordaz y cínico, el humor que se despliega en el tebeo se puede calificar tranquilamente de blanco. Es una historia construida en torno a un relato delicioso que tiene ciertamente su punto divertido (dónde se ha visto que un zorro hecho y derecho sea la mamá de tres pollitos), con una comicidad muy presente en todo momento y que presenta con total naturalidad y coherencia las acciones más absurdas que uno se pueda imaginar que llevan a cabo los diferentes personajes.

Los niños entienden lo que quieren.

Precisamente ese particular tratamiento del humor, la disposición secuencial de la narración y la píldora de trasfondo que contienen sus viñetas nos lleven a pensar en la inteligencia de las tiras clásicas de los diarios de antaño. Y es que al igual que serializaba las entregas de sus historias protagonizadas por el conejo, el cerdo y el pato en su blog, Renner podía haber colado en forma de tiras El malvado zorro feroz en algún periódico, pues no desentonaría en absoluto.

Bajo el humor siempre subyace una intención. No cabe duda de que la misión más complicada de quienes se plantean como objetivo esbozar una sonrisa con el fin último del entretenimiento, es presentar una historia cohesionada, con contenido y que mantenga la atención del lector de primera a última página. El creador, en ocasiones incluso de forma inconsciente, siembra el germen de la incertidumbre o de la reflexión en sus lectores. Y como ya os he comentado, hay algunos temas potentes que nos plantean el zorro y compañía.

Dinamita pa los pollos.

Las famosas capas de lectura hacen en este relato aparentemente infantil su aparición. Donde los más pequeños ven la parte más rocambolesca del asunto, lo más mayores captan ese extra implícito.

La secuencialización de la narración se sucede en el inmaculado lienzo que suponen los propios blancos, esos espacios entre viñetas en los que tiene lugar la acción, las elipsis. Un blanco continuo que establece la delimitación de las viñetas, en ausencia total de encuadres, que lejos de entorpecer la lectura, permite seguir la trama de forma fluida. Esta disposición es clara heredera de su época en Internet, en la que las viñetas se sucedían a lo largo del ilimitado soporte vertical del scroll.

El apartado gráfico es ciertamente sencillo a la par que efectivo. Los trazos inacabados, esas manchas de color que van conformando y delimitando los personajes, la calidez de la textura de la acuarela, la limpieza del lienzo donde se desarrollan las acciones… La ausencia prácticamente total de fondos obedece a la innecesariedad de los mismos en muchos instantes. Las pequeñas manchas son el contexto que nos indica en todo instante dónde se desarrolla la acción, y cuando se hace imprescindible localizar la trama en un punto concreto, Renner levanta, en un visto y no visto, el bosque (ese espacio para las correrías), la granja o la madriguera del zorro. Ese aire que le confiere a las viñetas la falta escenarios se encuentra estupendamente aprovechado por una serie de recursos que, sutilmente, no hacen sino contribuir a magnificar la expresividad y construcción de los personajes y el desarrollo dramático de la trama: desde componentes icónicos como las líneas cinéticas o las metáforas visuales, hasta componentes literarios como el uso de onomatopeyas o la tipografía y tamaño de la letra utilizado. Todo ello imprime un magnífico ritmo en la narración y presentación de gags. Un elemento que me parece absolutamente maravilloso es la inclusión de extras a modo de una suerte de entrañables fotos extraídas del álbum familiar.

El auténtico zorro cazador de huevos.

Quizá el nombre de Benjamin Renner sea más conocido en el mundo de la animación. Los principales culpables son un par de personajes de la autora belga Gabrielle Vincent: Ernest y Célestine. A estos dos animales pertenecientes al universo de la LIJ los conocimos en nuestro país en las ediciones de los años 80 y 90 de Timun Mas y Altea, que los rebautizaron como César y Ernestina. Actualmente es Kalandraka quien se encarga de publicar sus aventuras ya bajo la traducción directa de sus nombres al castellano: Ernesto y Celestina.

Ernest et Célestine, el largometraje que el francés realizó en 2012 basándose en esos personajes, le valió una serie de galardones, entre ellos el César a la Mejor animación en 2013), sin contar el número de nominaciones cosechadas en diferentes festivales (fue candidata a la Mejor película de animación de los Óscars en 2014). Su andadura en el mundo del séptimo arte ha continuado precisamente con sus cómics: Un bebé à livrer y Le Grand méchant Renard. El malvado zorro feroz es también una cinta de animación que consta de tres historias (las dos primeras adaptaciones de sus tebeos y una tercera sobre la Navidad disponible en su blog). Totalmente recomendadísima, podéis verla en la plataforma Filmin y en Movistar.

Muchos califican a este superlativo tebeo como una fábula. Pues sí, cumple con todos los argumentos que dan pleno significado al concepto: texto literario con animales como protagonistas que concluye en una moraleja. Renner confiere una nueva dimensión a la definición de fábula, actualizándola a los tiempos que corren.

Esta correctísima reedición en cartoné es una excelente excusa u oportunidad para que incorporéis a vuestra colección un título que pese a su juventud, se ha convertido ya en un imprescindible para todos los públicos.

¡Nos vemos en la Zona!

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