EL IRLANDÉS. El legado de Scorsese

Título original:
The Irishman
Año: 2019
Director: Martin Scorsese
Guión: Steve Zaillan
Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci, Stephen Graham, Harvey Keitel, Bobby Cannavale, Anna Paquin, Ray Romano, Kathrine Narducci, Jesse Plemons, Jack Huston, Domenick Lombardozzi, Jeremy Luke, Gary Basaraba, Steve Van Zandt, Welker White, Action Bronson, Chelsea Sheets, Kate Arrington, Sebastian Maniscalco, Stephanie Kurtzuba, Aleksa Palladino, Marin Ireland, Jake Hoffman, Paul Ben-Victor, Louis Cancelmi, Aly Mang, Jennifer Mudge, Patrick Gallo, Rebecca Faulkenberry, Larry Romano, Margaret Anne Florence, Barry Primus, Bo Dietl, J.C. MacKenzie, Thomas E. Sullivan

Valoración: Oldfellas

Sinopsis: Biopic de Frank Sheeran, más conocido como El Irlandés, al que se le atribuyen más de veinticinco asesinatos relacionados con la mafia, los sindicatos y la política.

Martin Scorsese se vuelve a coronar como dios del cine y a demostrar, una vez más, que el género de mafiosos tiene un Padrino indiscutible. Y esta vez lo hace a través de tres personajes históricos interpretados por tres actores emblemáticos a lo largo de tres actos que duran tres horas (y media).

Oscar para Pesci, pero ya.

Tres personajes protagonistas que formaron parte de la historia del crimen organizado de EE UU durante la posguerra. El primero, eje central y narrador de la historia, Frank Sheeran, el Irlandés, un notable sindicalista y veterano de la Segunda Guerra Mundial que acabó sirviendo como asesino a sueldo a la mafia y que trabajó junto a algunas de las figuras más importantes del siglo XX, relata a través de su propio biopic, la desaparición del líder sindicalista Jimmy Hoffa, segundo personaje de esta película y uno de los grandes misterios sin resolver de la historia americana. El tercero en discordia es Russell Bufalino, el líder de la familia criminal del noreste de Pennsylvania, heredero directo de la mafia siciliana y primo del abogado de Hoffa. El salseo está servido.

Por supuesto, y como no podía ser de otra forma en una película de Scorsese, toda la trama se desarrolla mientras vamos viendo los entresijos del crimen organizado, en esta ocasión de los dos tipos que existen, extorsión (Bufalino) y fraude (Hoffa), el funcionamiento interno de ambos, las relaciones entre ellos y su conexión con el corrupto ámbito político. Y es que, por primera vez, Scorsese le da un contexto sociopolítico en el que ambientar gran parte de sus películas y logra crear su propio Universo Scorsese.

Jimmy Hoffa es el jefe.

Tres actores de renombre, más que recurrentes en la filmografía de Scorsese, son los encargados de dar vida a este trío calavera y convertirlo en la Santísima Trinidad. No tengo palabras suficientes ni espacio en esta reseña para hablar del excelso trabajo que cada uno de ellos ha profesado con su personaje. Robert De Niro como Frank Sheeran, pausado, tranquilo, obediente. Al Pacino como Jimmy Hoffa, excéntrico, carismático, embaucador. Y Joe Pesci como Russel Bufalino, soberbio, distante, el puto amo. Pura presencia escénica, se mire por donde se mire.

Al Pacino y Joe Pesci recrean dos tipos muy diferentes de mafiosos que comparten mano derecha a lo largo de varias décadas, cada uno con su forma de ejercer violencia, de manera discreta o “a lo Pesci” (valga más que nunca la redundancia), pero con un solo brazo ejecutor. Y, si bien ambos son los mejores en lo suyo, el ascenso de Pesci a capo de la mafia no podía haberle sentado mejor. De Niro ya interpretó a Sam Rothstein en Casino (del mismo Scorsese) y Pacino a Tony Montana en El Precio del Poder (de Brian De Palma), así que, aunque fuera sólo por descarte, a Pesci ya le iba tocando dejar a un lado el papel de matarife desquiciado para ser el jefe. En cualquier caso, los tres ejecutan una encomiable labor interpretativa a lo largo de toda la película, siendo un plus añadido el tramo final de De Niro y Pesci en plena decrepitud.

¡Que le corten la cabeza!

Tres actos para narrar la epopeya histórica del recadero que llega a convertirse en capo, mil veces contada, aunque con otros nombres. Sólo que esta vez, Martin Scorsese pone a disposición de la película todo lo aprendido a lo largo de todos estos años de CINE a sus espaldas y lo aplica con la máxima pulcritud. Porque, si la fórmula del narrador protagonista que hasta describe cosas a las que no asiste, funcionó con la transformación de Wiseguy en Goodfellas, ¿para qué cambiarla? Resulta una forma muy recurrente (que no fácil) de adaptar novelas y, con esta de I Heard You Paint Houses, se ha superado. Bueno, él y Steve Zaillan, guionista que ya acompañó a Scorsese en Gangs of New York y que ha sabido escribir unos diálogos de ensueño, en los que una conversación sobre llegar tarde a una reunión se convierte en pura transcendencia.

Porque Scorsese también tiene sus brazos ejecutores y, con ellos, es capaz de dotar a cada plano de contenido, significado y expresividad. Cada movimiento de cámara o esos planos secuencia de situación a ritmo de blues, marca de la casa, están cargados de coherencia y lenguaje cinematográfico. El uso impecable de la cámara lenta (hola, Zack Snyder) y de la narrativa fragmentada no dejan nunca indiferente al espectador y convierten cada visionado en una auténtica experiencia.

Ahora eres Uno de los Nuestros.

Tres horas (y media) de experiencia, más concretamente. Una para cada acto y media para el epílogo y verdadera reflexión de la obra. Hay mucha gente que coincide en que la duración es exagerada, pero yo no lo comparto porque, como ya he dicho, está tan bien contada y ejecutada que no se hace larga. Y porque creo que ese tiempo es indispensable para meterte de lleno en la trama y llegar a la vez que ella a su cruel y fría conclusión, sin sentimentalismos que valgan.

Scorsese ya nos ha contado la historia de América desde prácticamente todas las caras de la mafia, excepto ésta. Esta vez nos ha hecho testigos de la decadencia. La soledad que, casi seguro, experimentaremos en el ocaso de nuestras vidas. La insoportable levedad del ser. La devastación física y mental de cualquier persona, haya sido quién haya sido, y se haya codeado con quién se haya codeado. El paso y el peso de los años. La vida.

Y la muerte.

¿Qué voy a decir yo del cine de Scorsese que no se haya dicho ya? Es uno de mis realizadores favoritos de todos los tiempos y, como fan de su cine, puedo asegurar que esta es la obra cumbre del de Queens. Su legado. LA película que completa el círculo de toda una vida en la mafia. Y no, no me ciega la pasión fanática cuando afirmo que la obra de este señor es puro arte porque sólo hay que ponerse El Irlandés en bucle para comprobarlo.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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