EL INTEGRAL DE TANK GIRL, de Alan Martin y Jamie Hewlett

 

 

Título original: The Hole of Tank Girl HC
Sello: Titan Books
Guionista: Alan Martin, Jamie Hewlett
Artista: Jamie Hewlett
Contenido: Tank Girl Vol. 1-3
Publicación UK: 2012

Public. España: May. 2015. Integral (Norma)
Valoración: Con tanques y a lo loco/10

 

 

En estos tiempos  que corren, en los que los –ismos se nos están empezando a ir de las manos y la histeria social se dispara cada vez que alguien abre la boca y ofende a este colectivo o al otro, deberíamos pararnos a pensar si vivir bajo tantas normas, tabúes y cortapisas expresivos nos está haciendo evolucionar de la manera correcta. Cuando alguien entra en crisis y no hay manera de hacerlo salir de un bucle de ansiedad, lo más efectivo suele ser un sopapo. Y eso es lo que traigo hoy, la hostia de revés mejor dada a todo lo establecido por la mamarracha más irreverente que ha parido el cómic británico. Con todos ustedes…

TANK GIRL
de Alan Martin y Jamie Hewlett

Esta es la surrealista historia de Rebecca Buck. A ver si os pensabais que la buena mujer que dio a luz a esta pequeña espantaja la bautizó como La niña del Tanque. Aunque todos la conocemos como Tank Girl, el mote, le vino después, a los mandos de un tanque, mientras trabajaba para una organización gubernamental poco definida que rige en una Australia post-apocalíptica. Los métodos de Tank Girl no son muy ortodoxos, y por eso no le suelen dar misiones muy importantes, pero tras una buena cagada (no suya, sino del presidente, pero sí por su culpa) es expulsada y se convierte en una fugitiva a la que, los cazarrecompensas con los que antes competía, persiguen por el módico precio de un millón de dólares.

En un mundo a lo Mad Max pero con vestigios psicodélicos de lo que fue la humanidad hace no tanto, Tank Girl vive como una proscrita yendo de aquí a allá en su tanque con su novio, el canguro Booga, mientras le ocurren se mete hasta la cocina en unas aventuras con bastante poca coherencia pero tremendamente divertidas. Con ellos conviven dos muñecos que hablan, Camp Koala y el Sr. Precoz, y, de vez en cuando, se les unen sus amigas Jet Girl y Sub Girl, que, como bien indican sus nombres, pilotan un caza y un submarino, respectivamente.

Hola caraculos

A todos estos personajes se los va conociendo por medio de historietas sueltas que sólo mantienen la continuidad a través del flequillo de Tank Girl y se van construyendo a sí mismos según pasan los números. A veces ni siquiera una misma historia, que ocupa unas pocas páginas, tiene sentido alguno, y va de aquí a allá para acabar muriendo en una moraleja con todo el sentido del mundo. Otras, en cambio, cuando la historia está en su punto álgido, Tank Girl se salta la cuarta pared y nos manda a todos a tomar por culo porque tiene mejores cosas que hacer, o dimite de los cómics, o sale de un armario a otra dimensión en la que le cuenta a sus amigos de diez años lo que hace dentro del armario…  No se trata tanto de contar una historia con un desarrollo que vaya hacia alguna parte, sino de usar todas estas tramas para realizar, número a número, una dura crítica social, política, religiosa, sexual… Es lo bueno de ser una punki apestosa e indisciplinada que va en tanque por la vida, que puedes pasar por encima de todo y arrasarlo sin problemas.

Sin posicionarse ni ser estandarte de nada (a pesar de que las Riot Girls sí la han involucrado en su lucha feminista) Tank Girl vive una vida totalmente anárquica, abusando del alcohol y de las drogas y pasándose todo por el forro, y su historia es la viva apología del nihilismo, el feminismo, el terrorismo y el surrealismo. En la práctica quizá no sea el ejemplo a seguir, pero sí en la teoría: ante todo, la Chica Tanque es una persona que grita si se cabrea y se rasca el culo si le pica, pero una persona que no es ni más ni menos que nadie por ninguna condición. Si se trata de una buena bronca no distingue entre clases sociales, sexos ni religiones, y folla con canguros porque le da la gana. Así deberíamos ser todos. (Y entiéndanse las metáforas).

Más relajarse a lo Tank Girl y menos magufadas.

A través de un estilo, narrativo y de dibujo, caótico, psicodélico y absurdo, cosechado a base de fanzines y una total inmersión en la cultura pop inglesa y el movimiento punk, Hewlett y Martin consiguieron hacer de lo soez algo divertido, y revolucionar el panorama del cómic británico usando diferentes técnicas artísticas: blanco y negro, color, collage, caricaturas…, además de hacer referencia a un sinfín de películas, portadas de discos, series (la propia Tank Girl se encarga de contarnos que su tanque es como la Tardis, y por dentro es una casa). Las referencias son innumerables, y son gran parte del fenómeno que supuso la aparición de estas historietas allá por el año 1988 en la revista Deadline. Quizá sea de las pocas pegas que se le pueden poner a estos tebeos, que algunas referencias nos resultan tan lejanas en el espacio y en el tiempo que ha perdido parte del gancho que suponían las mismas en su contexto. Aun así, con un mínimo de cultura musical y cinematográfica, se disfruta casi de la misma forma.

Aquí se publicó con relativa rapidez, para los tiempos que eran, y Ediciones La Cúpula lo incluyó en su revista El Vívora en el año 1991 y como colección en su catálogo en 2001. A mediados de 2015 Norma Editorial publicó este integral en una edición de lujo, que, además de recopilar los tres primeros volúmenes, contiene bastante material extra que incluye parte del arte original, algunas páginas inéditas (o publicadas a una escala tan mínima que no tuvieron repercusión alguna) y hasta el primer guión mecanografiado de Tank Girl.

La edición de Norma lo traduce como cerveza LECHE, sutil humor inglés.

Resumiendo, el que no lo haya hecho ya, que se lea esta brutalidad de idea, de ejecución y de personaje. Es la viva imagen del caos, pero al mismo tiempo es la personificación de la igualdad absoluta, la normalización del todo y la liberación, no ya de la mujer, sino del ser humano. Y es que… ¿A quién no le molaría ser Tank Girl?

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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