EL HOMBRE GARABATEADO, de Serge Lehman y Frederik Peeters

 


Título original
:
L’Homme Gribouillé HC
Sello: Éditions Delcourt
Guionista: Serge Lehman
Artista: Frederik Peeters
Colorista: B/N
Publicación Francia: Enero 2018
Publicación España: Agosto 2018 (Astiberri)
Valoración: ¡Viva el folklore nacional! /10

 


Hay momentos en los que las situaciones te superan. Has estado durante décadas formando una armadura impenetrable y buscando que todo estuviera lo más estable posible, que cuando viene una situación inesperada lo suficientemente fuerte para tirarte todo abajo sólo puedes quedarte mirando con cara de bobo como se va todo al traste. Algo parecido a lo que nos sucede cuando vemos que alguna fuerza de la naturaleza decide arrasar con todo lo que pilla a su paso; no somos más que meros espectadores que no tienen ningún tipo de importancia. Todo sigue su curso sin nuestro permiso ni supervisión, con lo que te toca hacer un petate con las pocas cosas que te quedan y seguir en movimiento. No controlas nada. Olvídalo. Era todo una fantasía. Así que sigue el ritmo del resto del mundo para no quedarte atrás. Es el instinto de supervivencia del ser humano. Porque uno no elige cuando va a ser derrotado. Porque estamos predestinados a caer en algún momento. Porque, en el fondo, no dejamos de ser…

EL HOMBRE GARABATEADO
de Serge Lehman y Frederik Peeters

Y es que uno no elige la vida que le toca, y mucho menos su destino. Sino que se lo digan a Betty Couvreur, una de los miembros de la editorial que publica las famosas obras de su madre, la gran Maud Couvreur, una de las mejores escritoras de nuestra época. Además es madre de una inteligente y perspicaz estudiante de instituto, Clara, que no deja de recordarle lo difícil de criar a una persona cuando ni tú misma eres capaz de aclararte con tu vida. Tres generaciones de mujeres que conviven bajo un mismo techo y, pese a sus diferencias, poseen fuertes lazos entre ellas. Pero lo que en un principio podría parecer una estampa más normal de lo que pensamos, empieza a tornarse oscura cuando un buen día Clara se despierta porque están tocando a la puerta, para encontrarse a una extraña persona llamada Max Cuervo que dice tener una cita con Maud. Cuando esta decide avisar a su abuela, descubre que le ha dado un ataque y no se despierta, agravándose la situación con el nuevo invitado que rebusca en la casa y le dice una extraña amenaza. A partir de ese momento, tanto Betty como su hija decidirán investigar qué narices está pasando y quién es el personaje con forma de cuervo que se coló en su casa. No tienen ni la menor idea de que están adentrándose en un camino del que no hay retorno…

Tampoco es que os pueda contar mucho más, pues la historia comienza a ganar cuerpo y complejidad conforme vas pasando las páginas. Está claro que Serge Lehman ha buscado crear una historia de misterio y toques de terror a base de pequeñas referencias folklóricas del sur de Francia y norte de España, pasando por la mitología pagana de nuestra zona y apoyándose en algún que otro mito judío que enriquece todavía más toda la trama alrededor de Betty y Clara. Y mira que me parece muy difícil conseguir hacer amalgamas de esta índole, buscando esa ambientación de película de terror y que todo se acople a las mil maravillas. No es nada fácil hacer un cómic de miedo, aunque luego no consiga asustarte. Eso es lo de menos. Lo suyo es que te mantenga con el culo apretado hasta el final de la obra, esperando que en algún momento se aparezca Max Cuervo al final del pasillo de nuestra casa y te interrumpa la lectura. La facilidad con la que he conseguido meterme en la historia solo dice cosas buenas de ésta. Aunque también sería justo aclarar mi gusto hacia todo lo que vienen siendo las leyendas religiosas y lo que esté relacionado con los akelarres o la “magia” pagana. Creo que estas filias me vienen de familia, esos lazos heredados de los que no logramos escapar nunca porque son mucho más fuertes de lo que pensamos. Esas fuerzas invisibles que marcan nuestro camino.

A ver, ¡mirad todos al pajarito!

Pero nada de esto podría hacerse realidad sin un apartado gráfico que fuese capaz de transmitirnos este frío y oscuridad en cada una de sus viñetas, recordándonos lo solos que estamos y lo pequeños que somos en comparación con los giros de la vida y la naturaleza. Hay que aclarar que si cuentas en tu obra con alguien como Frederik Peeters tienes medio camino recorrido, que menudo pedazo de bestia es el tipo. Con ese dibujo plástico y el uso del monocromatismo como apoyo en sus claroscuros, consigue atraparte en la historia y multiplica el efecto que tendría el guión con otro tipo de arte. El suizo es un auténtico monstruo en la narración visual, pero mientras que en otras obras adolece un poco de inconsistente, en El Hombre Garabateado saca todo su arsenal para demostrarnos que los años le han hecho perfeccionar todos aquellos aspectos que no había pulido y que estamos ante uno de los grandes artistas del cómic europeo. Cabria añadir que es de esos dibujantes que se realzan cuando plasman su arte en blanco y negro, jugando en ese terreno que sólo los mejores saben sacarse más partido que con un coloreado. Definitivamente se ha ganado todos mis más profundos respetos.

Sin embargo, El Hombre Garabateado no es solamente un cómic más, ni siquiera es una obra más que se pueda llevar a la gran pantalla y que todos nos gozaríamos. Que sí, podría hacerse, pero tiene un poso que la hace especial. La hace nuestra. Ese tipo de historias que nos retrotraen a una época más antigua de nuestras tierras, de nuestros orígenes y que en el fondo de nuestro corazón todos admiramos de una forma u otra. Un producto que pese a no ser patrio, se siente como “de aquí”. Una novela que puede disfrutar cualquier tipo de público, tanto lectores de cómics como neófitos en el tema y eso es algo que valoro mucho. Y cada año más.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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