EL DESAFÍO (The Walk), funambulismo narrativo

Título original:
The Walk
Año: 2015
Director: Robert Zemeckis
Guión: Christopher Browne y Robert Zemeckis (sobre el libro de Philippe Petit)
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Ben Kingsley, Charlotte Le Bon, James Badge Dale, Cesar Domboy, Clement Sibony, Benedict Samuel, Vittorio Rossi, Ben Schwartz, Steve Valentine, Mark Camacho
Sinopsis: Basada en las memorias escritas por Philippe Petit (Joseph Gordon-Levitt), un funambulista francés que, en 1974, guiado por su mentor Papa Rudy (Ben Kingsley), se propuso un reto nunca antes realizado: recorrer sobre un cable el espacio que separaba las Torres Gemelas de Nueva York.

A primera vista, hacer una película como El Desafío (The Walk), especialmente tras el enorme éxito del documental Man on Wire de 2008, es una idea muy arriesgada. Vale, no tanto como cruzar las dos torres gemelas del World Trade Center en un cable suspendido a más de 400 metros de altura, pero aun así, era un reto. Sobre todo, cabía preguntarse si los eventos verídicos darían cancha para una película de narración lineal, de dos horas (el paseo del funambulista Philippe Petit en 1974 duró 45 minutos); y sobre todo, si sería posible mantener el ritmo. La respuesta es afirmativa para ambos casos.
Robert Zemeckis vuelve a entregar una película entrañable, vitalista, y, quizás lo más importante, muy entretenida, que sabe superar la relativa ausencia de tensión dramática (porque, bueno, todos sabemos el desenlace a poco que sepamos la sinopsis de la misma) al romper la cuarta pared y decorar la puesta en escena de glamour propio de la más Ocean’s de las películas de golpes. La dramatización exagerada de eventos reales ya de por sí inverosímiles aleja del tedio del biopic realista a una película que casi parece un cuento y que recupera al mejor Zemeckis familiar, además de distanciarla más del mencionado documental, justificando plenamente su existencia. Algunos estarán más o menos conformes con esta postura, y es cierto que a veces los excesos la hacen inestable. Pero también es innegable apreciar la inteligente manera con la que El Desafío mantiene la magia incluso cuando no estamos en las alturas.

Porque claro, es el paseo la razón de todo este lío. Y ninguna queja en este aspecto: visualmente, tan espectacular como cabría esperar, y más si es en 3D. Películas como esta justifican el formato, que además es usado con mucha cabeza durante todo el transcurso de la cinta. El CGI es inevitable, y démosle gracias por haber permitido realizar unas imágenes como las que se ven en pantalla.

Volviendo a la escena, más que una simple recreación de los hechos, es un viaje al interior de la cabeza del protagonista, que invita al espectador a ser partícipe de la hazaña, a sentir lo que él siente. No importa que sea a golpe de exposición recurriendo a la voz en off, ya que desfila ante nosotros toda una gama de juegos visuales y sonoros que, cimentados con éxito por la caracterización de Levitt como Petit y la enredada historia, convierten la escena en un verdadero clímax, y no un espectáculo aislado de pirotecnia. Eso sí, como en todo, el espectador tiene que poner algo de su parte, pues quien se quejara de que los personajes y la mise en scéne en general peca de artificialidad no le faltaría razón, ni tampoco cinismo.

El Desafío es una película que pone mucho empeño en buscar la forma de dar personalidad a unos logros técnicos enormes, y que podrían justificar por sí solos el éxito de la película. Toma algunas decisiones arriesgadas en su ejecución, que desencantarán a unos cuantos, y que ciertamente podrían atinar más, pero eso no echa por traste una experiencia muy satisfactoria, disfrutable, de las que merece la pena apostar por verla en pantalla grande. Y, a poco que lo toleres, en 3D de cabeza.
BeYShIT

Si bien no está exenta de defectos, concernientes sobre todo a una narrativa que se balancea arriesgadamente sobre la caricatura, es esto mismo riesgo lo que da valor inesperado a El Desafío, y que convierte una experiencia visual espectacular y técnicamente perfecta, de las que dejan huella, en una que además tiene corazón.

¡Nos vemos en la Zona!

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1 respuesta

  1. AlbierZot dice:

    Pequeña decepción para mí. Me gustó la parte final, pero toda la génesis vital del proyecto me resultó algo ñoña. Poco equilibrada en la desdramatización y falta de tensión, sobre todo para tamaña empresa. Sí me gustó el vertiginoso paseo (interior) final y las conversaciones directas con el espectador, que terminan dándole su justa dimensión.

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