EL CASTIGADOR: ZONA DE GUERRA, de Chuck Dixon y John Romita Jr

 


Título Original
:

Punisher: War Zone HC
Sello: Marvel Comics

Guionista: Chuck Dixon 

Artistas: John Romita Jr, Mike Harris, et al.
ColoristaGregory Wright, Kevin Tinsley 

Contenido:  Punisher: War Zone #1-11
Publicación USA: 
Mar. 1992 – Ene. 1993

Publicación España: Noviembre 2019 (Panini)

ValoraciónTanto idiota suelto y tan pocas balas

 


Frank Castle, más conocido como El Castigador, sólo tiene un objetivo en esta vida: dar cazar y asesinar a criminales. Nada ni nadie en este mundo puede interponerse en su camino cuando está en una misión, no tiene amigos ni aliados, sólo un puñado de armas y una sed de sangre que lo lleva a vivir en una…

ZONA DE GUERRA
de Chuck Dixon y John Romita Jr

No os voy a engañar, el Castigador nunca ha sido uno de mis personajes preferidos. Siempre lo he visto como un secundario cuya gracia consistía en aparecer en las series de Spiderman o Daredevil para hacer de contraste entre sus métodos expeditivos y los de los héroes que nunca cruzaban esa raya. Más allá de eso, Castle siempre luce igual y se dedica a hacer lo mismo una y otra vez por lo que no tiene mucho recorrido. Obviamente hay excepciones y disfruté como un enano con la etapa de Ennis y Dillon pero, antes que eso, mucho antes de hecho, hubo un cómic protagonizado por este loco de la calavera que me cautivó por completo. Zona de Guerra es ese cómic… más o menos.

El caso es que yo tengo la primera edición que sacó Forum de este cómic (allá por 1993, tela con los viejunos, ¿eh?) que compré por el maravilloso dibujo de John Romita Jr. pero que acabó convirtiéndose en uno de mis cómics preferidos de los ’90 gracias a un guión sorprendente que nos mostraba a un Castle como nunca antes habíamos visto. En la presente edición se incluyen seis números más de la serie, inéditos hasta ahora, de los que Romita sólo dibuja dos y claro, no es lo mismo. Así son las cosas, en esta reseña vais a encontrar mucha chicha de la primera saga y bastante menos de la segunda.

Quién no ha mirado fotos de su ex después de una ruptura, ¿verdad?

La historia arranca con Frank rompiendo con Microchip, su compañero en la lucha contra el crimen quien se encargaba de la parte logística ya que con ese nombre era un experto en informática, como no podía ser de otro modo. Las rupturas son dolorosas para todos y algo que pasa muy a menudo (me lo ha explicado un amigo), es que después de una ruptura se toman malas decisiones. La de Frank consiste en hacerse pasar por un matón de medio pelo para poder infiltrarse así en la Familia Carbone, los mafiosos que más lo estaban petando entonces en New York.

Ahora es Johnny Tower, un palurdo de pocas palabras pero muy expeditivo quien empieza desde lo más bajo en la organización para ir escalando poco a poco y poder destruir a la familia desde dentro. Todo parece ir a la perfección ya que como Tower se ventila negocios de mafiosos enemigos de los Carbone y a la vez recopila información de estos para detenerlos como Castigador. Pero sigue tomando malas decisiones y, cuando empiece una relación con Rosalie Carbone, la hija del capo, Frank estará poniendo el primer clavo en su tumba. En la segunda parte del cómic, Rosa será la que lidere la venganza contra el Castigador después de que este, oh sorpresa, acabe matando a (casi) toda su familia. Y digo casi para no desvelar uno de los mejores aciertos del cómic.

El tamaño a veces sí que importa.

La dualidad Tower/Castle funciona a las mil maravillas y el cómic tiene muchos momentos divertidísimos fruto de esta circunstancia totalmente nueva para el personaje. Pero es que, en verdad, el cómic tiene mucho cachondeo gracias a un toque ochentero que le sienta de maravilla. Todos los mafiosos, desde los capos hasta los matones, responden a los clichés que hemos visto mil veces, Fondozzi, el compinche que ayuda a Castle a infiltrarse, es el típico perdedor que se lleva todos los golpes y, de regalo, Chuck Dixon recupera a Fusil un personaje creado por Ann Nocenti en Daredevil que es pura adrenalina Blaxploitation .

Después de todo esto es un cómic del Castigador de inicios de los ’90 y eso significa armas grandes, golpes que duelen, cuchillos que se clavan, explosiones espectaculares, armas más grandes, palizas que te dejan una cara nueva, Fusil haciendo chistes, escenas de tortura para arrancar confesiones o por diversión, tiburones hambrientos, armas todavía más grandes, frases lapidarias que ni Bruce Willis, ejecuciones a corta distancia, sangre a borbotones, mucho dolor para todos los implicados y sí, armas todavía mucho más grandes.

Si sangra, podemos matarlo.

Chuck Dixon es un guionista veterano bragado en mil batallas y que siempre ofrece grandes dosis de diversión. No hay que pedirle grandes reflexiones ni una profundidad en los personajes porque no es lo suyo, mucho menos en este cómic que es puro divertimento, molonismo y acción a raudales. Eso sí, en la segunda parte hay alguna escena absurda en exceso, amén de un ir y venir de personajes que no tiene sentido. Por contra, el personaje de Sal Carbone es de los que perduran en la memoria del lector así que estamos ante un trabajo más que digno.

John Romita Jr es, sin discusión, uno de los mejores dibujantes de pijameo de la historia y uno de los más profesionales a la hora de cumplir fechas de entrega. Con tropecientos cómics a sus espaldas es muy significativo comparar sus dos etapas en Spiderman, donde empezó con un trazo más limpio pero de figuras gruesas para, con los años, reinventarse a sí mismo y optar por un estilo mucho más estilizado y cargado de líneas. Soy el primero en criticar que ya no está para según que trotes, la edad no perdona (que me lo digan a mí), pero Romita Jr es uno de los grandes y basta abrir cualquier página de este cómic para flipar con la fuerza de sus dibujos, la espectacularidad de sus escenas de acción, la expresividad de sus rostros y, algo que no recuerdo habérselo visto a nadie más, sus dobles splash pages… ¡en vertical! Por cierto, siempre me ha hecho gracia pensar que si este tuviera un hijo y lo llamara igual, ¿sería John Romita Jr Jr? ¿Jr2?

Hasta un Popeye de limón puede ser un arma mortifera.

De nuevo, lo malo es que, cuando se fue Romita, los sustitutos no pudieron estar a la altura pese a que en los primeros números se veía un claro intento de imitar su estilo. Pero, como sucedía en ClanDestine, una cosa es que no puedas estar a la altura de uno de los grandes y otra muy distinta es caer a lo más bajo como acaba sucediendo en las últimas páginas.

Este año he leído muchos comics. Muchísimos. Y muy variados, decantándome cada vez más por otros estilos de cómic alejados del pijameo que siempre me había encantado. Por eso, cuando uno tiene la ocasión de retomar un cómic de los buenos de esa época en la que solo leía ese tipo de comics y vuelve a disfrutarlo de principio a (casi) fin, es señal de que el cómic es muy bueno. Y como cómic de pijameo de acción no se me ocurren muchos títulos mejores que este.

Romita Jr. rules.

Después de todo, que tus gustos se amplíen no quiere decir que lo que siempre te gustó deje de hacerlo. En mi caso, y por mucho tiempo que pase sin probarlo, siempre me ha gustado lo mismo. Y cada vez más. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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