EL CASTIGADOR, Vol. 1: “Nacimiento”, de Garth Ennis y VV.AA. (Marvel Saga #14)


Título original:
Punisher: Born TPB, Punisher: The Cell y Punisher: The Tyger
Sello: MAX (Marvel Comics)
Guionista: Garth Ennis
Artistas: Darick Robertson, Lewis LaRosa y John Severin
Entintadores: Tom Palmer, Scott Koblish y John Severin
Coloristas: Raul Trevino y Paul Monts
Contenido: Punisher: Born #1-4 (Ago.-Nov. 2003), Punisher: The Cell (Jul.2005), Punisher: The Tyger (Jul.2006)
Publicación USA: Enero 2014
Public. España: Agosto 2016 (Panini)
Valoración: 9 balas y una en la recámara/10

 

Este tomo que incluye tres historias independientes situadas en el pasado de Frank Castle, supone el inicio de la recopilación de toda la etapa de la línea MAX, de tal modo que sirve como una perfecta introducción al personaje y, más concretamente, a la visión que tiene Garth Ennis del mismo.

EL CASTIGADOR
según Garth Ennis

Después de arrasar en el mundo del cómic con Predicador, esa obra maestra que nunca me cansaré de recomendar, Garth Ennis y Steve Dillon dieron el salto a Marvel para iniciar una nueva etapa de El Castigador, un personaje que estaba pasando por un muy mal momento (había muerto y lo habían traído de vuelta los ángeles para impartir justicia divina).

Lo que empezó como una colaboración puntual para dar un nuevo impulso al personaje y al sello Marvel Knights (un sucedáneo del sello Vértigo de DC), acabó siendo una larga relación de 8 años entre el guionista irlandés y el bueno de Frank. El punto de inflexión para consolidar esta relación fue la miniserie Born, esta vez bajo el sello Max, que le otorgaba más libertad creativa y en el que volvía a narrar el origen del personaje pero centrado en Vietnam, algo curioso si tenemos en cuenta que esta decisión no encajaría dentro de los parámetros de continuidad de la historia de Marvel.


NACIMIENTO
de Garth Ennis y Darick Robertson

Esta miniserie de cuatro números se centra en los últimos días de Castle en Vietnam, donde pasa su tercer año de servicio y lleva seis meses a cargo de la base Valley Forge, a 10 km de la frontera camboyana, un lugar donde nadie quiere estar excepto él mismo. La historia está narrada bajo el punto de vista de Stevie Goodwin, uno de los compañeros de la compañía que venera a Frank que confía en él para que lo mantenga vivo los 39 días que le quedan para volver a casa. Después de todo el Capitán Castle no ha perdido ningún hombre en los seis meses que lleva en Valley Forge. Pero nada dura eternamente, ¿Verdad?

Todos los temas de la guerra de Vietnam están aquí: el intervencionismo americano, las críticas de la sociedad civil por una guerra que no hace sino causar desgracias, la hermandad de los soldados, los daños que causa en la gente los horrores de la guerra, los actos injustificables que los militares hacen cuando están tan perdidos en su locura, los sueños truncados de volver a casa y vivir una vida mejor, la incompetencia de muchos de los altos mandos… todos estos temas los va a tocar el guionista con su tono personal más crítico y cínico.

El horror de la guerra va más allá de lo esperado.

Es la guerra, y la guerra supone el mismo horror para todos los implicados por igual. Para todos excepto para Castle, quien se encuentra como pez en el agua, pese a que no pueda quitarse de la cabeza esa molesta voz que a veces lo empuje a hacer cosas. Cosas que no todos los hombres son capaces de hacer. Sirva como ejemplo el momento en que Frank descubre que algunos de sus hombres están violando a una prisionera y cómo actúa en consecuencia.

El ritmo pausado de los primeros números acaba por explotar en un último episodio salvaje, desfasadísimo y cargado de una violencia tan sádica como pocas veces se ha visto en un cómic Marvel. El final, con la llegada de Castle a casa, acabará por dar el golpe de gracia al lector, dejándolo con un mal cuerpo y un regusto amargo que sólo se verá compensado por la satisfacción de haber leído un gran cómic.

A los lápices Darick Robertson hace un trabajo magnífico, resaltando la angustia y la desesperación en los protagonistas y la locura que supone la guerra. Cuando se desata el infierno, Robertson está a la altura y nos regala unas páginas cargadas de fuerza y con unas composiciones brutales, tan brutales como los detalles que muestra con toda la crudeza posible.


LA CELDA
de Garth Ennis y Lewis LaRosa

En el especial The Cell nos hayamos ante una historia clásica de penitenciarías. No es la primera vez que este personaje entra en prisión aunque esta vez tiene una misión y se trata de algo personal, muy personal. El retrato de una prisión bajo la mirada de Ennis resulta todo lo salvaje que cabría imaginar. Hay nazis violadores, policías corruptos, gángsters que viven como Dios y matones a sueldo, todos encantados de tener un invitado tan especial hasta que Frank pone en marcha su plan que pondrá del revés el tranquilo mundo que se habían montado. Cuando llegue el momento de la verdad, las piezas encajarán y será el momento de saborear la venganza al estilo Punisher.

El dibujo de Lewis LaRosa con un tono muy gris y uso muy interesante de las sombras encaja a la perfección con el ambiente hostil y asfixiante que supone hacer que toda la historia transcurra entre los muros de la prisión.


EL TIGRE
de Garth Ennis y John Severin

Por último en el especial The Tyger el guionista irlandés nos llevará, como si del fantasma de las navidades pasadas se tratara, a la infancia de Castle. Tomando como base el poema de El Tigre, de William Blake (que también se cita en Watchmen), veremos cómo la personalidad de quien más tarde se fuera a convertir en un asesino despiadado ya estaba presente desde su tierna infancia. Ver a Frank de niño resulta curioso, no sólo porque siempre lo hayamos visto como mínimo en Vietnam y poco o nada se sabía de su infancia, sino porque lo veremos como un niño inquieto al que le gustaba la poesía, defender a los más débiles y acaba por enamorarse de la vecina de al lado. Todo muy normal, hasta que tuvo su primer encontronazo con un mafioso y aprendió lo dura que puede ser la vida y lo duro que tienes que volverte para afrontar según que cosas. Una lección que caló tan hondo en el joven Frank que no olvidaría jamás.

El dibujo corre a cargo de John Severin cuyo trazo es limpio y suave, destacando sus expresiones y una buena narrativa que le dan un aire más ligero a la historia en consonancia con la época en la que transcurre la historia. Para las escenas que transcurren con Castle ya mayor, el tono se vuelve más oscuro, más acorde a lo que es el personaje entonces.

En definitiva este tomo es un cómic imprescindible, no tanto por el acercamiento de un autor de gran talento a un personaje con un potencial enorme, que también, sino por ser un cómic que llega a sacudir la conciencia del lector por su crudeza, tanto física como emocional.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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1 respuesta

  1. arkhamkaveli dice:

    De las historias que te dejan tocado, sin duda. Garth Ennis personifica en Frank todo lo malo de Vietnam (sobre todo cuando se le va la pinza más de lo normal) mientras la esperanza está presente en Stevie Goodwin. Ese contraste se va difuminando cuando van pasando los números y te deja como bien dices “con un mal cuerpo y un regusto amargo” al final.

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