EL CASTIGADOR: SOVIÉTICO, de Garth Ennis y Jacen Burrows

 


Título Original
:

Punisher: Soviet TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista: Garth Ennis
ArtistaJacen Burrows
ColoristaNolan Woodard
Contenido: Punisher: Soviet #1-6 (Nov. 2019 – Mar. 2020)
Publicación USAAgosto 2020
Publicación España: Julio 2020 (Panini)
Valoración: Desde Rusia con amor

 

Frank Castle, también conocido como El Castigador, sobre todo por aquellos que están a punto de morir bajo el fuego de sus armas, está siguiendo la pista de unos mafiosos rusos. Unos mafiosos que están cayendo como moscas por la mano de alguien que bien podría ser el mismo Castle, si no fuera porque él no ha sido en esta ocasión quien ha apretado el gatillo. ¿Se trata de un imitador? ¿Un nuevo aliado? ¿Y qué ocurrirá cuando se crucen sus caminos? Pues que habrá dolor, sangre y muchas balas en…

EL CASTIGADOR: SOVIÉTICO
de Garth Ennis y Jacen Burrows

Uno de los pilares que hacen del Castigador un personaje más o menos interesante es su condición de psicópata empedernido, más cercano a un villano que a un héroe al uso. Esa misma condición hace que no acabe de encajar con ningún otro personaje pese a sus escarceos con Spiderman y Daredevil, no digamos ya en un grupo. Por eso mismo este cómic me ha parecido de lo más interesante ya que por primera vez veremos al bueno de Frank codo con codo con alguien con el que tiene mucho más en común de lo que el mismo Castle reconocería muy a su pesar.

Ese alguien es Valery Stepanovich, veterano ruso de Afganistán donde vivió una experiencia tan traumática que mejor no os la cuento y que volvió a su país como un juguete roto y, tal y como él mismo dice, sin que a nadie le importara una mierda. Pero cuando Stepanovich descubrió la verdad detrás de su tragedia y, sólo después de perder todo lo que tenía este viejo soldado sin nada que perder, juró venganza sobre aquel que lo había condenado a vivir una tortura de recuerdos sin fin. Así, los puntos en común entre los dos personajes son tan fuertes como para forjar una alianza que les permita trabajar juntos para derruir una organización criminal de gran escala.

Ahora tengo una metralleta, HO HO HO!

Una vez Stepanovich y Castle hayan decidido trabajar juntos, algo que no podía ser de otro modo después de que el segundo haya escuchado la historia del primero, trazarán un plan de ataque para acabar con la organización criminal que está a punto de dar el paso definitivo para ser intocable: convertirse en una empresa legal. No lo tendrán fácil pues sólo son dos hombres, armados hasta los dientes eso sí, contra un imperio criminal que incluye policías corruptos que no dudan en hacer la vista gorda y un acceso casi ilimitado de recursos empezando por mercenarios de élite y un sinfín de armas, vehículos y potencia de fuego de todo tipo.

Como no podía ser de otro modo, vamos a asistir a un espectáculo ultra violento de primer orden con mucha sangre, muchos tiros a bocajarro donde más duelen, cabezas volando, amputaciones diversas, explosiones y demás como corresponde a un buen comic de Garth Ennis. Pero lo que más destacaría es todo aquello que implica una violencia intrínseca sin ser tan burda como las escenas de acción. Ya no es sólo el horror de la guerra, EL HORROR con mayúsculas en un par de escenas concretas, sino como un imperio criminal puede volverse legal gracias al poder del dinero, cómo este corrompe a todo el mundo y como no hay (casi) nadie que no doble su rodilla ante él.

Lo típico que uno trabaja y el resto mira.

Garth Ennis se ganó mi amor incondicional gracias a Predicador pero no por ello ha sido un autor que haya seguido o defendido hasta el final. Toda su etapa anterior con El Castigador me pareció más bien regulera, casi me gustó más el Marvel Knights por el tono paródico y el dibujo de Steve Dillon que lo de la Línea Max, donde no acabé de conectar con las historias más serias, no digamos ya con el baile de dibujantes. Sí me gustó especialmente el de Born, donde se daba un nuevo origen al personaje y con el que Soviético guarda algún que otro parecido gracias a la desoladora historia de Stepanovich en Afganistán. Por otro lado se agradece que Ennis profundice en otros aspectos, como la trayectoria de la mujer del villano, la investigación de Castle hasta llegar a conocer a su compañero de armas y la relación entre dos hombres tan parecidos como distintos, consiguiendo regalarnos momentos muy bien escritos por la dinámica de ambos, incluyendo un epílogo magistral.

El arte de Jacen Burrows me ha sorprendido para bien, pues tiene un estilo muy limpio a la hora de narrar, componiendo las viñetas de manera clara y fluida sin nada que entorpezca la acción. Sus figuras son grandes pero siempre se enmarcan en el espacio que les corresponde y es cuando hay primeros planos de los personajes cuando Burrows da lo mejor de si mismo ofreciendo grandes caracterizaciones sin escatimar en detalles. Quizás en planos más generales su dibujo puede parecer algo rígido pero sin ser nada escandaloso y es algo que compensa de sobra con lo detallado de sus lápices tanto en la acción principal como en los fondos.

Doctor, ¿me va a doler?

El color de Nolan Woodard está totalmente integrado en el arte de Burrows (ayudado en las tintas por Guillermo Ortego) consiguiendo separar las figuras de los fondos gracias a un panel de colores claros y bien definidos. Consigue una buena ambientación en escenas que así lo requieren como las que transcurren en los áridos pasajes de Afganistán o las persecuciones nocturnas en pleno bosque.

El retorno de Garth Ennis a uno de sus personajes fetiche, del que ya ha dicho que todavía le quedan historias para contar, nos ha traído un cómic muy sólido en todos los aspectos, destacando un guión que sabe moverse entre géneros, con lo mejor del bélico mezclado con el thriller de acción y unas gotas de humor, que mantiene el interés desde la primera página hasta la última.

Castigo de Ennis.

Una historia diferente para un personaje acostumbrado a ser un lobo solitario y que está a punto de descubrir que no hay nada malo en sentirse acompañado. Porque la soledad está muy bien, pero si la compañía es buena suele ser mejor. Pero eso, amigos, es otra historia.

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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