EL BEBÉ JEFAZO. The Boss Baby

Título original:
The Boss Baby
Año: 2017
Director: Tom McGrath
Guión: Michael McCullers 
RepartoAnimación.
Valoración: Generic Dreamworks Movie para bien y para mal / 10

Sinopsis: Basado en el libro de Marla Frazee en el que un peculiar bebé, que viste traje y corbata y lleva maletín, y su hermano Tim, de 7 años, trata de detener los malvados planes del director de la empresa Puppy Corporation.

Mientras Disney se mantiene, reinando en el trono de la animación actual y entregando al público grandes películas como Zootrópolis o Moana y Pixar mezcla calidad (Inside Out) con mediocridad (Buscando a Dory), Dreamworks sigue en caída libre, creativamente hablando. Lo cierto es que, aunque tiene fantásticos títulos como Shrek o Kung Fu Panda, nunca ha sido una compañía al nivel de Pixar o Disney en sus mejores momentos, y aun así, siempre nos ha dejado productos al menos simpáticos y divertidos como, por ejemplo, Megamind. Pero, tras la secuela de la brillante Cómo entrenar a tu dragón o la desternillante Los Croods, el estudio va a cuesta abajo con títulos tan flojos como Kung Fu Panda 3 o Home. Su último trabajo, El Bebé Jefazo aunque sin llegar a ser horrible, sólo llega para confirmar, aún más, esta cuesta abajo sin frenos.

El Bebé Jefazo (sí, de verdad se llama así) tiene una premisa tan interesante como extremadamente absurda. Este peculiar bebé es enviado a una familia, cuyos padres trabajan en una empresa llamada Puppy Corporation, la cual está creando el cachorro adorable definitivo. Este hombrecillo tendrá que infiltrarse en la familia y la empresa para conocer el diseño de este nuevo cachorro, ya que, de tener éxito, los bebés dejarán de ser las criaturas más adorables del mundo y nadie se preocupará por ellos. Si, esa es la premisa principal de esta película y sinceramente es lo mejor de ella. 

La idea principal de The Boss Baby se desarrolla en un mundo donde algunos bebés tienen conciencia de adulto y son enviados al mundo real para proteger el estatus social de los bebés. Aunque parezca que no, como idea, es buena y, cuanto más abraza esa absurdez, mejor es la película, por eso es una lástima que termine tirando por derroteros de lo más rutinarios. Ya que lo que verdaderamente salva el guión del territorio “malo” al “pasable” es todo lo que tiene ver con la pequeña mitología de este mundo en el que algunos bebés son una especie de agentes secretos luchando porque su monería sea la que gane siempre. Si no fuese por este aspecto y su imaginativo y colorido estilo visual Dreamworks debería empezar a hacerse algunas preguntas, pero sí es cierto que se agradece que la infinita imaginación de un niño de 7 años se ve representada de manera tan vistosa y viva.

Hay algunos chistes simpáticos y referencias cinéfilas, también algunas a la cultura pop, pero salvo eso, poco más, básicamente todo lo que puedes esperar de una película estándar de Dreamworks: slaptick de baratillo, algunos chistes demasiados adultos, personajes tópicos y final previsible y feliz.

Pero lo que de verdad sí que molesta (al menos a mí) de El Bebé Jefazo, ya que estamos ante una película extremadamente genérica, no horriblemente mala pero sí apenas pasable e inofensiva, es que aquí en España se haya tomado la decisión de tener a José Coronando doblando al Bebé. Mientras en USA tienen a Baldwin, cuya elegante e imponente voz pega con este personaje, aquí tenemos a Coronado porque se supone que vende o es lo que todos los niños quieren oír. No, esto último no creo. Y no me malinterpretéis, Coronado es un gran actor, pero no de doblaje. Su voz te saca de la trama, sobre todo en sus primeros minutos en pantalla y, a la fuerza, te acabas acostumbrando. Este punto realmente es lo que más me cabrea de todo el asunto: normalizar que contraten al famoseo puro y duro, dejando a los verdaderos profesionales del doblaje sin trabajo y viendo el ridículo resultado de tal estúpida decisión comercial, pero en fin Spain is different

El Bebé Jefazo es una aceptable película de animación que cuenta con una divertida y brillantemente estúpida premisa de la que no saca el provecho que debería quedándose en una superficial cinta de animación con algunos memorables momentos visuales y un par de gags simpáticos, pero nada más que eso. Esto con Pixar podría haber sido un peliculón pero con Dreaworks se ha quedado en un “quiero y no puedo”.

¡Nos vemos en la Zona!

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