EL BATMAN QUE RÍE de Scott Synder, Jock y David Baron


Título Original
:

The Batman Who Laughs HC
Sello: DC Comics
Guionista: Scott Snyder
Dibujante: Jock
Colorista: David Baron
Contenido:
The Batman Who Laughs #1-7 (Feb. 2019 – Jul. 2019)

Publicación USA: Septiembre 2019
Publicación España:
Jun. 2019 – Ene. 2020 (ECC Ediciones)

Valoración: El Truño que Ríe (por no llorar)

 


Será que me hago mayor para esto, que ya me da igual bajar a los infiernos y sentirme a gusto o yo que sé. Prefiero no saberlo. Y vaya por delante que sigo defendiendo su etapa en Batman en aquellos denostados Nuevos 52 –donde Greg Capullo tiene mucha culpa– ya que pese a tener muchos altibajos, sobre todo en los arcos finales, no deja de ser una serie mainstream bastante decente con arcos verdaderamente brillantes. Sí, exacto. Me refiero a ese autor tan alabado por la propia DC que ha ido descendiendo a pasos agigantados cuantas más palmaditas en la espalda recibía de la editorial –imagino que porque acompañan las ventas–. Hablo de Scott Snyder.

Las terribles consecuencias de Metal no se han hecho esperar y tras la victoria de nuestros héroes ante las malvadas versiones del Caballero Oscuro generadas por el Multiverso Oscuro, el más peligroso de ellos, el Batman que Ríe, ha conseguido sobrevivir y está decidido a finalizar sus siniestros planes mientras que nuestro Batman, Bruce Wayne, se verá en una encrucijada moral ya que parece que la única manera de detener a su versión psicópata es acabando con su vida y así poder salvar Gotham. Volvemos a Metal con…

EL BATMAN QUE RÍE
de Scott Synder, Jock y David Baron

“La única manera de vencer a este monstruo
es permanecer fieles a quienes realmente somos,
sin importar qué demonios se necesite.”

Mi interés por este cómic murió a las diez páginas del primer número. Una situación límite, un Batman dándolo todo junto a su inseparable Alfred mientras que Jock cumple por encima de todo. Y ya. Ahí, amigos míos, ese pensamiento de “pues quizá no sea tan malo” se metamorfoseó en una encarnación terrorífica sacada de la mente de John Carpenter –ironías de la vida–. Cuesta bajo y sin frenos, puñetazo en la cara, despropósito tras despropósito. Vamos, os hacéis una idea. Y es que el lore del murciélago es tan extenso y complejo que es muy fácil equivocarse, elegir mal los ingredientes y acabar sacando del horno un ultraprocesado calórico que ni una hamburguesería de dudosa calidad querría para su menú, y es precisamente eso lo que me he encontrado con esta cosa.

Todas las decisiones que Snyder toma con la historia y los personajes se ven perjudicadas desde el minuto uno incluyendo la elección de un personaje concreto que intenta usar como recurso positivo, de superación y acaba siendo otro más del montón donde, al menos yo, no percibo que aporte nada destacable. Todo lo que rodea al murciélago sufre un buen varapalo alejando el mejunje de un posible –que no lo es ni lo pretende– elseword o mundo alternativo de manual. Y quizá destaque esa tensión oscura que mantiene a lo largo de los eventos pero que acaba perdiendo importancia ante la debacle argumental hacia un pozo sin fondo. ¿He dicho ya que esto es un despropósito? ¿Y ahora? Pues eso.

Cuando Scott Snyder llama a tu puerta.

Y es curioso que, dentro de ese guirigay sin sentido que es El Batman Que Ríe, éste mismo me recuerde mucho al Joker de La Muerte de la Familia –una etapa que disfruté como el que más– donde la mera presencia del payaso agilizaba la trama, le daba solidez y donde el miedo estaba presente en mayor o menor medida. Donde parecía que todo estaba ya sentenciado al desastre y que cada paso que daba el murciélago, el Joker llevaba dos de ventaja tejiendo una trama lineal, sí, pero creíble, interesante. Pero es sólo eso, un vago recuerdo, una defensa que mi cerebro usa para arrinconar la broza y eliminarla de la forma más hiriente. Vacunado que está uno.

Y es sangrante porque el despropósito, pese a ser grande, tiene pequeños detalles coherentes. Leves, muy leves pero que se ven claramente junto a un uso de una ciudad como Gotham que, aunque no le acabe de funcionar del todo, no deja de ser interesante. O la moralidad del bien y el mal que, a grandes rasgos, araña hacia un trasfondo que no acaba apareciendo pero se intuye muy lejos que ya es mucho. Incluso curiosidades que hilan toda esta historia con otras tramas que el guionista neoyorquino desarrolló en su larga etapa junto al cruzado de la capa.

Bruce versus Bruce… ¡FIGHT!

Una versión aterradora de un Batman que siempre ha presumido de código moral –mal de la cabeza y obsesivo, sí– mola. Una estética de peli de terror, de Hellraiser moderno de cuero y pinchos. Un deforme cenobita, lo admito, mola. Que luego todo ese escaparate emo de sangre y bocadillos en negro con letras en rojo cual logo de grupo de thrash metal funcione como conjunto, divierta y te haga olvidar de dónde viene todo, es otro cantar. Aquí nada funciona y parece que Snyder, ya no sólo llevara el piloto automático, es que se cortocircuitó definitivamente. Y lo peor es que no tiene pinta o intención de dejarlo ahí.

Y siguiendo los patrones de Metal, aquí es Jock quien se encarga de mantener a flote como buenamente puede todo este desaguisado. Con su conocido estilo tosco, de la Vertigo buena, su trazo áspero y rudimentario plasma el concepto que Snyder quiere mostrarnos. El terror, el miedo. Concepto que visualmente sí funciona gracias al dibujante británico junto a unos acertados colores de David Baron que mantienen esa línea oscura. Si bien es cierto que en determinados números parece que se deja intoxicar por el olor a ponzoña –no te culpo por ello– el resultado es de notable alto. Afortunadamente, si el barco tarda en hundirse es gracias a ellos dos.

Admito que esta ‘tontá’ me hizo mucha gracia.

De aquellos barros, estos lodos. Estaba claro que un personaje que no es más que otra versión más del Joker sacada del tiesto, exagerada y cubierta de cuero no funcionaría con un guionista que, si bien gusta a la editorial, está muy lejos de aquel que me hizo disfrutar cuando empezó en Detective Comics. Un personaje que acaba arrastrando todo lo que le rodea al más completo desastre donde sólo el dibujo de Jock se salva. Una pena pero no puedo decir que me sorprenda. Ay.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.