EL ASOMBROSO SPIDERMAN: EL PELIGRO DE LAS DROGAS, de Stan Lee y Gil Kane

 


Título original
:

The Amazing Spider-Man #96-99 USA
Sello: Marvel Comics

Guionista: Stan Lee
Artista: Gil Kane
Entintadores: John Romita, Frank Giacoia y Tony Mortellaro

Colorista: Andy Yanchus
Publicación USA: Mayo – Agosto 1971
Publicación España: Marzo 2019 (Panini)
Valoración: Gastaos el dinero en cómics, no en drogas

 


En los años 70, el presidente estadounidense Richard Nixon inició la conocida “Guerra de las Drogas”, una campaña contra los narcóticos debido al incremento de su consumo y la violencia generada por todo el país a causa de estos estupefacientes. La sociedad americana estaba azotada por la lacra de la drogadicción y el tráfico de estas sustancias, siendo la juventud de clase media y baja quienes se convertían en víctimas de este vicio que hacía que acabaran en el hospital, la cárcel y el cementerio. Es por ello que había que actuar de forma urgente.

Dada la importancia del tema, desde el mundo del cómic también se quiso advertir a los jóvenes sobre el grave peligro que ocasionaba el uso de las drogas. Para ello decidieron usar a un personaje que estaba causando sensación, atreviéndose a plantar cara al Comics Code de la época. Durante tres meses, en los números 96 al 98 de The Amazing Spider-Man, pudimos ver unos números memorables y que forman parte de la historia del noveno arte. Nos referimos a…

EL ASOMBROSO SPIDERMAN:
EL PELIGRO DE LAS DROGAS
de Stan Lee y Gil Kane

Pero antes de hablar del tebeo en sí, debemos ponernos en contexto; ya que la creación de esta obra no surgió de repente y su camino hasta llegar a ser publicada y vendida no fue nada fácil.

Desde la entrada en vigor del Comics Code, estaba totalmente prohibido hablar de las drogas que eran ilegales, incluso para criticarlas y condenar su utilización. Pero en el año 1970, como parte de esta cruzada gubernamental, el Departamento de Salud, Educación y Bienestar de la nación estadounidense, le pidió a Stan Lee que publicara un mensaje antidrogas en alguna cabecera importante de la editorial. Así, gracias a un género tan popular como el de los superhéroes, el mensaje llegaría a la juventud. Lee escogió la serie de Spiderman, convirtiéndose estos tres números en el primer arco de la historia del cómic convencional que condena el abuso de los narcóticos. El guionista lo metió de forma sutil pero efectiva. Es por ello que el título original no hace mención a las drogas, pero sí está presente en todo su trasfondo. Pese a todo, esto no sirvió para que el Comics Code diera la aprobación, por lo que fueron vendidos sin ese sello. Sin embargo, las ventas fueron realmente buenas, lo que sirvió para que se revisara la rigidez de la censura implantada por la CCA. Así se abrieron las puertas para poder seguir condenando el uso de las drogas, como hicieron a los pocos meses Dennis O’Neil y Neal Adams en el Green Lantern vol.2 #85-86, en el que se descubre que el ayudante de Green Arrow, Speedy, es drogadicto y fuimos testigos de esa mítica portada.

La has liado, arañita…

Tras conocer toda la importancia histórica y editorial de este cómic, nos vamos a centrar ahora en la obra en sí. Y es que es un gran tebeo, con un argumento y un mensaje realmente interesantes. En ocasiones, nos olvidamos de la calidad cuando hablamos de un hito, y eso es algo en lo que habría que evitar.

A lo largo de los números veremos un enfrentamiento más entre el Duende Verde y Spiderman. Norman Osborn ha recuperado su memoria y vuelve a adoptar la personalidad del Duende Verde, conocedor de que Peter Parker es quien se esconde bajo la máscara del trepamuros. Paralelamente, Harry Osborn empieza a consumir pastillas al darse cuenta de que Mary Jane empieza a coquetear con Peter en su presencia, causándole angustia y depresión. Iremos viendo entre peleas, lo dañinas que pueden ser las drogas y también enviar un mensaje antirracista: estas sustancias no son solo consumidas por afroamericanos y gente de los ghettos, ya que aquí vemos como un joven blanco y rico sucumbe a este vicio. Otro de los aspectos que me ha llamado bastante la atención es cómo Parker le da una paliza a los traficantes que le proporcionaron a su mejor amigo la droga, aprovechándose de un momento de debilidad que tuvo al ver que la chica que le gustaba no le quería como pareja estable.

El pobre de Harry deberá luchar contra uno de los enemigos más temibles: las drogas.

En esta edición de lujo también se nos incluye el número 99, que sirve como crítica a las lamentables condiciones en la que se encuentran los presos en las cárceles. También supuso el reencuentro de Peter y Gwen (cosa que ya se inició en el número previo) y cómo retoman su relación de pareja. Me llegó a emocionar mucho el hecho de cómo Peter busca ganar dinero consiguiendo un trabajo con nómina en el Daily Bugle en vez de seguir siendo un freelance para así poder mantener a una esposa (recordemos que la sociedad en los años 70 tenía una mentalidad distinta respecto al matrimonio y el noviazgo), y hasta realiza una entrevista como Spiderman para la televisión y así poder invitar a su chica a una cena en la cita que tenían planeada.

Y es que a lo largo de estos números vemos la esencia de Peter Parker: un chico joven, de clase media, responsable y trabajador, que busca hacer del mundo un lugar mejor y que se preocupa mucho por las personas de su entorno. Un claro ejemplo a seguir para todos los jóvenes del mundo. No por nada, Stan Lee escogió a este personaje para lanzar en su cabecera un mensaje tan importante nunca antes dado en los tebeos convencionales.

Te van a dejar la cara bonica por camello, campeón.

En cuanto al excelente y destacable apartado artístico, el dibujo está a cargo de Gil Kane a los lápices con el fantástico John Romita Sr. entintando. Unos profesionales que, sin lugar a dudas, forman parte del grupo más selecto y extraordinario de autores de cómics. Hay muchas personas que asocian las etapas con varias décadas a sus espaldas con cómics desfasados y que tienen un dibujo plano y anticuado. Pero eso no es así. Es un estilo a revindicar, con unas secuencias, planos, composiciones y detalles impresionantes y atemporales. Nunca habría que tener miedo a leer obras de los 70, ya que ofrecen buenas historias, con un arte genial, que evocan cierta nostalgia y que dan ganas de seguir leyendo más. Kane y Romita Sr. demuestran ser unos maestros y unos prodigios, unos consagrados y legendarios artistas del mundo del noveno arte que siempre serán eternos e inolvidables.

En definitiva, estamos ante un cómic histórico por todo lo que supuso para la sociedad americana y el mundo del cómic, pero que tiene unas cotas de calidad muy altas tanto argumental como artísticamente, representándonos a la perfección la esencia de nuestro héroe. Un tebeo imprescindible tanto para nuevos lectores como para veteranos.

¡Nos vemos en la Zona!

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