EL ARTE DE CHARLIE CHAN HOCK CHYE, de Sonny Liew

 

 

Título original:
The Art of Charlie Chan Hock Chye
Sello: Epigram Books
Guionista: Sonny Liew
Artista: Sonny Liew
Colorista: Sonny Liew

Publicación Singapur: Marzo 2015

Publicación España: Mayo 2017 (Dibbuks)
Valoración: El Tezuka de Singapur /10 

 

 


Héroes, líderes, grandes figuras que serán recordadas con el paso de los años, engrandecidas, mitificadas, como ecos de un mesías que llega y revoluciona todo a su paso. El ser humano busca llegar a la cúspide, ser importante, que todo aquello que haga o diga tenga valor para los demás, un faro, un ídolo, un ejemplo a seguir, algo que le daría significado a una simple vida mortal, con su fecha de caducidad y horas contadas. Es algo innato el querer destacar, tener siempre la razón, ser modélicos, perfectos, sin mácula alguna… pero no dejamos de ser simples mortales que viven anclados a una época y sus circunstancias, enraizados en una sociedad que nos limita y coacciona. Esta es la historia de alguien que no necesitó ser diferente para ser especial. Hoy hablamos de…

EL ARTE DE CHARLIE CHAN HOCK CHYE
de Sonny Liew

Dicen que el arte no entiende de naciones ni idiomas y el mejor ejemplo de ello es el sensei Charlie Chan Hock Chye, uno de los grandes mitos del noveno arte que se puede comparar con auténticos genios como Osamu Tezuka, Harvey Kurtzman o Will Eisner, entre otros grandes. Su figura se ha ido acrecentando con el paso de los años, logrando el reconocimiento que merece con el pasar de los años y afianzándose como una figura imponente del cómic con más historia en sus espaldas de las que jamás ha logrado plasmar en cada una de sus decenas de obras. Debido a ello, nuestro autor nos narra su biografía con una amalgama de dibujos, fotos y recortables que comienzan desde su más tierna infancia hasta llegar a su senectud. Un viaje lleno de idas y venidas de un humilde dibujante de la ciudad-estado de Singapur, uno de los terrenos que más cambios ha sufrido desde el pasado siglo, tanto políticos como sociales. Y es que una referencia en el mundo del cómic como él tiene muchas más capas que las de un simple artista. Esta obra es, con diferencia, la mejor que ha creado en toda su carrera y que nos sirve como libro de reflexión sobre la posición del ser humano y la clara influencia de la sociedad en él. A todas luces, una auténtica joya del gran Charlie Chan…

Lo gracioso de todo lo anteriormente mencionado es que, si bien hace las funciones de un pequeño resumen del cómic de Sonny Liew, podría llevar a la confusión a más de un lector dada la verosimilitud que desprende durante toda la obra el bueno de Liew, que crea al maestro Hock Chye de la nada y lo usa a su antojo para llenarlo todo de referencias del noveno arte tan claras que nos transportan a desde la Golden Age al paso de los tiempos modernos. Para ello nos da una cantidad de información detalladísima del personaje que llega a hacernos dudar de que realmente no haya existido, en la que podemos ver fotografías de su infancia e incluso retratos de parientes suyos, intercalados entre cada una de sus etapas que marcaron su vida. Mientras tanto, Liew sigue entrevistando a su protagonista, que no deja de narrar sus vivencias con partes de su obra, en la que vemos claras referencias de gente como Tezuka o Kurtzman, pasando por el cómic bélico y pijamero, para acabar con un estilo mucho más depurado y personal del artista.

El bueno de Charlie Chan en el colegio.

Pero mientras comprobamos esta evolución en el apartado artístico de Charlie Chan, el autor nos da un pequeño tour por la historia de Singapur, siendo cada uno de los acontecimientos que sucedieron parte importante de la obra y convirtiéndose en algo más que un simple hilo conductor. Veremos como el poder colonial británico será el culpable de las costumbres occidentales a la nación, de cómo el movimiento independentista supo jugar sus cartas para lograr poder y unirse a Malasia y, en última estancia, la separación de éste último para comenzar una caza de brujas en su propia nación. Debido al terror de la llegada comunista (y bajo este pretexto, ojo) fueron capaces de hacer un control inhumano de la población, obligando a la gente con más poder adquisitivo y estudios a tener hijos, mientras que a los más pobres no les dejaban tener más de dos; hacer de toda la gente que estuviese en contra suya en enemigos del estado, creando una cantidad ingente de presos políticos que no compartían su ideología política y todo ello en pos de una sociedad abiertamente capitalista, que fomentaba el miedo sobre la idea de que el comunismo acababa con los bienes del individuo y que buscaba generar una sociedad más estúpida para lograr controlarla mejor, todo ello con la ayuda de los medios de comunicación. Es gracioso que recuerde en muchos aspectos a España. Así, como dato.

Queda claro con El Arte de Charlie Chan Hock Chye que Sonny Liew va un pasito más allá y demuestra que es un auténtico figura, siendo capaz de crear a un personaje ficticio en base a todos aquellos autores que admira, para meterlo de lleno en la historia real de un país y crea tal ambigüedad que todo parece ser cierto. Es difícil realizar un cómic lleno de crítica social e histórica de una forma tan ingeniosa y que no quede forzado en ningún momento. Es como el cocinero que te prepara un delicioso pastel que no puedes dejar de engullir y, en realidad, estás comiéndote tu dosis de fruta y verduras diaria. Engañar con las más cruda realidad. Un simple juego de luces gráfico. Está claro que si no tuviera esa capacidad artística de adaptarse a cualquier estilo, reforzando ese aura de autenticidad que se vislumbra durante toda la obra, no estaríamos hablando igual de ella. Pero es que Liew es un maldito bastardo que te la mete doblada, te engaña con la misma facilidad con la que dibuja cada una de sus tiras cómicas ficticias y tú, a sabiendas de que todo es falso, te dejas embaucar

¿Sigue comprando cómics, maestro?

Cada día me gusta más leer cómics de nichos más alejados de mi zona de confort, que me cuenten cosas que me hagan reflexionar mientras me entretienen, algo con un poco más de profundidad que unas mayas ajustadas y un guión repetitivo. Si también buscáis algo nuevo y refrescante, está claro que tienes que hacerte con la obra de Sonny Liew lo antes posible. Puestos a tener ídolos mediocres y ficticios, yo prefiero quedarme con el gran Charlie Chan Hock Chye. Las cosas distintas me motivan a continuar escribiendo y me hacen disfrutar haciéndolo. Como bien dice el maestro: “Todo se marchita con el tiempo, pero siempre podemos aprender cómo mejorar“.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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