DV8, de Warren Ellis y Humberto Ramos

 


Título Original
:

DV8: Neighborhood Threat TPB
Sello: WildStorm Studios
Guionista: Warren Ellis
ArtistasHumberto Ramos, J. J. Kirby, et al.
EntintadoresSal Regla, Troy Hubbs, et al.
Colorista: Wendy Fouts
Contenido: DV8 #1-8 (Sep. 1996 – Jun 1997)

Publicación USA: Sep. 1996 – Jun 1997
Publicación España: Nov. 1997 – Jun. 1998 (Planeta)
Valoración: Desviados

 

A mediados de los ’90, Wildstorm, el estudio de Jim Lee dentro de Image Comics, había producido alguno de los tebeos más exitosos de la época. Entre estos destacaba el inesperado éxito de Gen13, un auténtico fenómeno fan se generó en torno al grupo de adolescentes creados por Jim Lee, Brandon Choi y, sobretodo, Jeff Scott Campbell, auténtico artífice del éxito del título. Múltiples especiales y spin-offs surgieron de esta serie bandera de la Image Comics más juvenil y relajada de los ’90, ya hablamos de alguno aquí. Pero hoy toca hablar de un spin-off surgido como contrapunto para los joviales genoactivos, un título cuyo guionista ya supone toda una declaración de intenciones: Warren Ellis. Y ese título es…

DV8
de Warren Ellis y Humberto Ramos

¿UN SPIN-OFF MÁS DE GEN13?

Los DV8 se presentaron en las páginas de Gen 13 como contrapunto oscuro del grupo protagonista. Se trataba de un grupo de jóvenes con factor gen heredado de sus padres, cosa que les proporcionaba poderes “rescatados” por Ivana Baiul, malévola directora de la oscura organización gubernamental que había creado a los Gen 13. Cuando estos escapan a su control, Baiul, ayudada por Threshold y Bliss, dos genoactivos “más o menos” a sus órdenes, se hacía con un grupo de jóvenes genoactivos “inestables” de los campos de contención de O.I. y se daba a la fuga, creando a los DV8.

Entra en escena Warren Ellis, que había debutado en el mercado USA unos 3 años antes. Ellis se las había apañado para trabajar en diferentes grandes editoriales, principalmente en Marvel, en títulos como Hellstorm, Druid o Excalibur, donde se había visto obligado a filtrar y disimular su desprecio por los tópicos que movían el cómic de superhéroes. Buscando diversificarse y aumentar su libertad creativa, el guionista británico acaba en Image primero y Wildstorm después, donde se encargará de dos títulos regulares. Ellis hereda los guiones de Stormwatch con el número #37, pero además es el encargado de lanzar DV8, el spin-off de una de las series más populares del momento, lo que muestra cierto grado de confianza editorial en el autor, que además contará con los lápices de una de las estrellas en alza del momento: Humberto Ramos.

Desviado estoy.

Ramos es, en ese momento, una joven promesa cuyo estilo a medio camino entre el cartoon y el anime le ha hecho ganar rápidamente popularidad entre un público cansado de la línea artística establecida por Jim Lee y que ha marcado la práctica totalidad de la época. Con apenas un par de años de carrera en series como Impulse o X-Nation su nombre ya empieza a sonar con fuerza junto a toda una serie de jóvenes promesas como Campbell o Madureira, aparentemente destinados a heredar el manto del hot artist establecido por la generación Image.

La unión de Ellis y Ramos da como resultado estos DV8, que viene a pronunciarse algo así “des-vi-ants” y cuyo título ya es toda una declaración de intenciones que demuestra por donde van a ir los tiros en cuanto al tono de la serie, que por cierto, además de la portada principal debutaba con siete portadas alternativas diferentes, una por cada pecado capital, como mandan los ’90.

LOS RENGLONES TORCIDOS DEL FACTOR GEN

¿Tú qué crees?

La aproximación de Ellis a la serie es simple: un grupo de jóvenes con poderes y problemas de toda índole dirigidos por una tutora sin moral ni escrúpulos, una especie de versión pasada de roscas de aquellos Infernales de Emma Forst. Y es que, los DV8 son un grupo de genoactivos  “rechazados” del programa del que escaparon los Gen13. Así que, para empezar, nos vamos a encontrar con una curiosa selección de personajes, desde Evo, una especie de pseudo-licántropo pasota, a Copycat, con serios problemas mentales derivados de 5 personalidades múltiples que se disputan el control de la joven. Por no hablar de Bliss, obsesionada con el control que generan sus poderes a base de pulsiones en los centros de placer o Threshold, poderoso genoactivo con poderes telekinéticos usado como juguete sexual por la implacable y retorcida Ivana. A estos se les suma en el primer número Sideways Bob, una especie de mayordomo, solo que en este caso se trata de un lunático tuerto cuya novia es la cabeza cortada y ensangrentada de un maniquí llamada Lucille.

Con esta selección de protagonistas creo que ya está bastante claro que la serie no va a ir por los más amables y humorísticos caminos de Gen13. DV8 va a ser una serie donde Warren Ellis da rienda suelta a todo el mal rollo y todas las ideas retorcidas que no le habían dejado usar en el cómic de superhéroes hasta la fecha y parece explayarse en los niñatos genoactivos con el más difícil todavía.

¿Tiene agua ese florero? Pues trae acá…

La serie arranca con el grupo estableciéndose en un lujoso rascacielos de Manhattan cortesía de Ivana Baiul que les ofrece una vida con todos los lujos que puedan imaginar ya que, al fin y al cabo, son sus empleados. Para nuestros jóvenes personajes esto se traduce en todo tipo de excesos, alcohol, drogas, sexo… Más allá de buscar tener contentos a sus subordinados adolescentes para que no se cuestionen la moralidad de sus futuras misiones, Ivana busca satisfacer su curiosidad y ver qué sucede al hacer interactuar superhumanos sin ningún tipo de experiencia de vida (no olvidemos que se trata de chavales que se han criado en aislamiento) con la población común, en sus propias palabras: “será como lanzar una granada a la población”. Un encanto de señora. Poco les durará la fiesta a los protagonistas, que tendrán que partir en una de las misiones de Baiul, una misión con fuertes reminiscencias a Expediente X y que acaba de manera desastrosa debido al ebrio estado de los protagonistas y su nula preparación. 

Para el siguiente número los DV8 serán enviados a estrechar lazos con la versión genoactiva de la Familia Manson: Twist. Un grupo de críos con poderes bastante desagradable controlados por un carismático y abusivo adulto que se dedica a enviarlos a asesinar familias. Ivana considera a estos personajes aliados potencial y envía al grupo con Bliss en cabeza a establecer alianzas. La cosa, de nuevo, no saldrá bien…o quizá sí, ya que el lector, junto con los DV8 empieza a observar que las órdenes de Ivana no son siempre lo que parecen.

Más claro, el agua.

El tercer número estará protagonizado por unos aburridos Evo y Frostbite  que acaban en uno de los peores barrios de Nueva York reflexionando acerca de su vida y sus miedos, como muestra una de las reflexiones de Evo cuando le preguntan por qué no quiere pensar: “¿sabes que casi lo hago con una tía el otro día?. Se llamaba Virginia. Pero en vez de hacerlo la maté. ¿Quieres saber por qué? Porque quería que lo hiciéramos en frente de niños deformes, hambrientos y encadenados”.

Para la siguiente historia volveremos a tener el equipo al completo, no sin que antes Ellis nos muestre la enfermiza y abusiva relación entre Ivana y Threshold, estando la primera relacionada con la muerte de los padres de su amante. Los DV8 forjan lazos entre ellos por primera vez y se rebelan contra su “benefactora” cuando esta les informa de la captura y más que probable ejecución de uno de sus miembros, al que considera prescindible. No obstante, la recién lograda unidad del grupo se verá pronto truncada en el número siguiente, donde tras una nuevamente desastrosa misión vuelve  a imponerse el sálvese quien pueda.

LOS GENOACTIVOS HUÉRFANOS

La merienda.

Ellis nos ofrece su versión de un slice of life adolescente con el número #6, donde acompañamos a nuestros protagonistas en pequeñas historias independientes, que incluyen incesto, suicidio, violaciones, abusos y asesinatos. El guionista continuará la línea con el número siguiente, esta vez centrado en la historia del “mayordomo” del grupo, el psicótico Sideways Bob. Este será el último número de Humberto Ramos, que ya no lo realiza en su totalidad y necesita frecuentes sustituciones a lo largo de su etapa.  El estilo de Ramos, muy influenciado por el manga y la animación, pero a años luz de los niveles de deformidad y confusión narrativa que ha alcanzado en los últimos tiempos, contrasta con la crudeza de las historias de Ellis, dándole al cómic un aspecto único. Al parecer las historias de Ellis fueron la causa de la marcha de Ramos de la serie, ya que el dibujante no se sentía a gusto plasmando las desagradables ideas del guionista británico.

Curiosamente, Ellis abandonará la serie en el número siguiente. Aunque no ha habido demasiadas explicaciones oficiales al respecto lo cierto es que se aprecia cierta pérdida de interés por parte del guionista a medida que la serie va avanzando, si a esto le sumamos probables desavenencias con Ramos podemos encontrar una posible -y posible es la clave- causa de la marcha del guionista. Sin embargo, tanto Ellis como Ramos continuaron trabajando en Wildstrom, el primero en Stormwatch, que acabaría revolucionando el medio a finales de siglo en forma de Authority y el segundo publicando Crimson, su serie de creación propia, en el sello de Jim Lee.

¡Hasta luego, pringaos!

El guionista se despide de la serie con su historia más convencional para la serie, dónde el grupo hace frente a un grupo de niños mutantes rusos. Al margen de esto Ellis realizó un número más para la serie, el ½, un especial lleno de humor negro y publicado por la revista Wizard destinado a promocionar la serie y en la que los personajes hacen un concurso para ver quién puede contar la cosa más desagradable que le ha sucedido.

Mike Heisler, guionista de la casa, tomará las riendas de la serie hasta su conclusión en el número #32. Los DV8 serán brevemente recuperados por Brian Wood y Rebekah Isaacs  en una miniserie el 2010.

No pain, no gain…

NIÑATOS TRAUMATIZADOS.
Así podríamos resumir estos cómics. ¿Son estos 8 números una obra maestra del cómic? No, claro que no. Pero son un producto ciertamente único en su época. Una propuesta abortada pero interesante, retorcida y sobre todo, divertida, llevada a cabo por uno de los guionistas más influyentes del cómic USA en los últimos tiempos que ya daba muestras de los elementos que lo iban a convertir en un referente durante la década siguiente. Unos cómics a los que vale la pena echarles un ojo.

¡Nos vemos en la Zona!

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David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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2 Respuestas

  1. Zinco dice:

    Si este comic deberian reeditarlo y venderlo junto a su ultimo comic Wild Storm, para poder paladear el sabor único que destilan sus paginas, vamos es como comparar Salsa Picante y el Chocolate. De los mejorcito que dió jamas image y una de las cosas mas bestias que hizo Ellis junto con Ruins.

  2. sicosepia dice:

    Pues si, la verdad. El problema con DV8 es que, como es una obra completamente inacabada (al menos por sus autores originales) es muy difícil vender una reedición, aunque cosas más raras se han visto.
    Lo que sí que me extraña más es que no se haya hecho una reedición de Ruinas, que como comentas, era una cosa bastante bestia de Ellis que caerá un día de estos en esta sección.
    Gracias por comentar.

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