DRAGON BALL SUPER. El retorno a la gloria.

Título original: Dragon Ball Super (ドラゴンボール 超 ( スーパー ))
Fecha 1ª emisión: 5 de julio, 2015
Estudio: Toei Animation
Directores: Ryota Nakamura y Tatsuya Nagamine
Temporadas: 1
Episodios: 131
Género: Acción / Artes Marciales / Comedia
Valoración: El regreso más esperado /10

Vivimos en una época en la que tenemos tantísimos productos similares a aquello que nos gusta, ya sea cine, videojuegos, series, cómics o políticos corruptos, que una buena primera impresión es esencial para dictaminar el éxito que acabarás teniendo. La competición es tan salvaje que una persona puede consumir solamente uno de estos productos y sus necesidades se verían completadas. Ya no se busca algo que se adapte a nosotros, sino que además queremos que el flechazo sea inmediato, sin que tengamos que hacer el esfuerzo de darle una oportunidad. La mass-media nos ha convertido en seres onanistas que buscan el placer puro sin ningún tipo de sacrificio por nuestra parte, algo así como unos catadores profesionales de alta alcurnia que se dedican a paladear cucharadas de la mierda amontonada en un gallinero. En palabras de nuestro amado Rodrigo Rato: “Es el mercado, amigos”. Es por ello que comenzar de manera titubeante suele ser sinónimo de fracaso absoluto, de bajada a los infiernos con billete de primera clase y pasar a la larga lista de productos rotos que no llegaron a ningún sitio. O en teoría, al menos…

Foto de familia. El mejor es Jaco, a la izquierda del todo. De nada.

La cosa cambia un poco cuando tienes a tu favor una baza tan importante como poseer el título de Dragon Ball como seña de identidad de tu proyecto. Cuando por fin fuimos capaces de ver que el retorno de la serie de animación favorita de medio planeta (por no decir entero) era una realidad, creo que hubo una locura colectiva llena de expectativas muy altas y ganas de resarcirse de lo que fue Dragon Ball GT para gran parte del fandom. Está claro que aquella versión tuvo cosas buenas y sirvió para que todos siguiéramos soñando con una continuación de la saga de Son Goku y sus amigos, pero terminó siendo un cajón con doble fondo en el que su propio creador sólo fue artífice de los bocetos iniciales, desvinculándose de todo aquello. Y sí, gracias a esa serie también fuimos capaces de descubrir a autores como Toyotarō o Young Jijii, autores de dos de los dōjinshis más importantes de la factoría Dragon Ball. Sería de estúpidos obviar a estos personajes, sobre todo cuando el primero de ellos ha influido más de lo que la gente esperaba a su gran maestro: Akira Toriyama.

El retorno de Toriyama a su obra magna sirvió para animar a la gente a ver la nueva y refrescante serie que había preparado junto con el autor del dōjinshi Dragon Ball AF y el manga Dragon Ball Heroes. Las rencillas entre el autor nipón y la productora parecían haberse disipado y tras la película de la Batalla de los Dioses, parecía que todo estaba encaminado a un buen retorno de la franquicia. De hecho los dos primeros arcos argumentales fueron los presentados tanto en la película antes mencionada, en la que conocemos a personajes como el dios de la destrucción Bills y su ayudante Whis, y la del retorno de Freezer, en la que el clásico villano vuelve con más poder que nunca. A partir de ahí, la serie toma su propio rumbo y comienza a crear un nuevo universo mucho más grande y lleno de guiños y referencias a grandes momentos de las dos primeras series que se realizaron. También hay que aclarar que ni la saga de Bills o Freezer es exactamente idéntica a las películas, aunque la idea principal queda más o menos intacta.

¿Seguro que nadie se dará cuenta de que lo hemos dibujado en dos minutos?

Entonces, ¿qué narices fue lo que sucedió para que ganara tan mala fama al principio? Pues hablando en román paladino, el apartado gráfico era una soberana mierda. Cierto es que la calidad visual de Dragon Ball ha titubeado siempre, pero la calidad con la que contamos a finales de Dragon Ball Z y, aunque le pese a muchos, Dragon Ball GT estaba muy por encima de lo que se presentó en este retorno. Aquella famosa imagen en la que sale Son Goku peleando con Bills en Super Saiyan 3 parecía dibujada por mí mismo cuando tenía nueve años, que dibujaba peor que ahora y ya os adelanto que doy vergüenza ajena con un lápiz en la mano. Además de que la calidad visual era muy precaria, por lo que se ganó la mala crítica de los aficionados, que se sintieron timados ante el producto final. Las críticas calaron hondo en la Toei, que no tardó en ponerse la pilas y, pese a que no se nota un salto cualitativo inmediato, sí se puede comprobar que va mejorando capítulo a capítulo para terminar en un final de serie lleno de planos y sombras que podría tachar de sublime y/o perfecto.

Hasta aquí todo bien, puestos en situación creo que va siendo hora de analizar la serie en sí. Si comenzamos en cuanto a lo mencionado en el párrafo anterior, la calidad visual va mejorando conforme avanza la serie. He de romper una lanza a favor de la Toei, ya que creo que hemos visto peores cosas relacionadas con la obra de Toriyama, sin ir más lejos la primera mitad de Dragon Ball Z, en el que las imágenes son sangrantes. También es cierto que la mejora paulatina durante esta serie se nota mucho y se debe quitar uno el sombrero ante la rápida reacción ante las críticas y el buen hacer durante el avance de ésta. Porque hay que dejar claro una cosa, estamos ante el mejor producto de la franquicia. Le pese a quien le pese. Simplemente hay que darle una oportunidad, poner de nuestra parte. Sin ir más lejos, a mí me tuvieron que convencer Sebas Cava y El Flores al escucharlos en el podcast de 2 Frikis y 1 Murciano. Y ojalá les hubiese hecho caso antes.

Si er Trunks te basilah, tu te caia y lo asimilah.

Más allá de peleas vistosas, evoluciones de poder impactantes y lógicas y una evolución escalonada de dificultad, el gran arma que consigue atrapar al fan y dejarle boquiabierto es el desarrollo de personajes. Siendo siempre el punto débil de Toriyama, aquí vemos como la personalidad de Trunks, Gohan, Piccolo, Buu, Krilin, los androides nº 17 y 18, algunos secundarios y personajes de nuevo cuño, van ganando enteros y poseen cierto poso psicológico del que carecían anteriormente. No digo que antes fueran planos, pero por fin consiguen cierto aplomo y es más sencillo empatizar con ellos. En especial con Vegeta, que da un salto cualitativo gargatuesco, dejando claro que ya no es el eterno segundón de la serie y que puede llegar a rivalizar el protagonismo a un Goku que, por desgracia, es el único que parece involucionar en su personalidad. Lo más llamativo es cómo se empeñan en no mostrarnos héroes ni villanos, sino protagonistas y antagonistas. Por ejemplo, Freezer es otro de los personajes que se logra desarrollar y posee cierto papel de protagonista. Obviamente el espectador quiere que el cabeza bolo morado pierda, pero te colocan entre la espada y la pared creandote sentimientos encontrados.

La otra gran baza es la cantidad de guiños a Dragon Ball AF (el escrito por Toyble, a.k.a. Toyotarō) que se pueden comprobar durante toda la serie, siendo el ejemplo perfecto de que han escuchado a los fans y han creado un nuevo universo a partir de ahí. Porque para quien no lo sepa, la serie continúa a partir de la batalla de Goku contra Buu, por lo que tanto aquel final atropellado de Dragon Ball Z y toda la serie de GT quedan totalmente fuera de la continuidad. Un poco como lo que hizo Disney con los cómics de Star Wars, si hubiese que poner un símil. Volviendo al tema, en esta nueva serie dan al seguidor lo que quiere, sin entrar de manera desbocada al fanservice, y crean un multiverso rico en personajes muy interesantes y que van apareciendo de forma orgánica. Aquí no te lo flipas sólo con los protagonistas, sino que alucinas con absolutamente todos los personajes. Con esto se han creado el camino perfecto para continuar contando historias sobre la obra de Toriyama, que deja al fan con ganas de más ante un arco argumental final totalmente frenético y demencial. Una auténtica maravilla.

¿Le has dicho a mi primo cabeza-bolo? Te vamos a reventar…

Si te gusta Dragon Ball, solo debes darle una oportunidad a esta joya audiovisual. Puede que estemos ante la serie que todos queríamos desde hace más de veinte años, con el plus de que se han desarrollado mucho mejor a personajes clásicos, sus poderes y se nos presenta un elenco de secundarios que darán que hablar. Todo ello sin perder el humor característico de la obra original. Si esto no es la mejor historia del éxito nipón, que baje Zeno-sama y lo vea. 

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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