DR. STONE, de Riichiro Inagaki y Boichi

 


Título original:
Dr. STONE (ドクターストーン)
Sello: Shueisha
Guionista: Riichiro Inagaki
Artista: Boichi

Publicación original: Mar. 2017 – Actualidad
Publicación España: May. 2018 – Actualidad (Ivrea)
Valoración: La cencia hay que hacerla /10 

 

 


Hace ya algún tiempo di en la Zona mi opinión de cuál era la situación actual del shonen comparando dos de los estandartes de la Shonen Jump como son Black Clover y Boku no Hero Academia y donde ya dejé caer que habían un par de series que si que estaban dando sin lugar a dudas un verdadero soplo de aire fresco a la archiconocida revista. Ha llegado el momento de hablar de una de ellas, una apuesta arriesgada llevada a cabo por autores más que conoci…¡Un momento! ¡Esto ya lo he vivido! Y es que ahora toca reseñar la otra joya de la corona, esta más pulida y refinada con gente con más experiencia detrás, la del inesperadamente fantástico…

DR. STONE
de Riichiro Inagaki y Boichi


Un misterioso cataclismo de causas desconocidas convierte a toda la humanidad en estatuas de piedra y no es hasta casi cuatro milenios después cuando Senku, un estudiante superdotado con gran vocación por la ciencia se libera de su caparazón pétreo y se encuentra en un mundo completamente asilvestrado y sin ningún rastro de civilización. Decidido a restaurar la sociedad, utilizará todos los conocimientos científicos que posee junto a los materiales a su alcance para salir de esta nueva edad de piedra junto a su compañero de clase Taiju.

Por algún motivo que se me escapa, la ciencia no es tan popular como debería. Pese a estar rodeados de productos impensables hace 50 años y, lo que es más importante, tener asumida su presencia en el día a día siendo inconcebible su desaparición de la noche a la mañana, le damos poca importancia a comprender su funcionamiento o al menos la base de éste, algo comprensible porque para eso existen los manuales de instrucciones, pero que puede degenerar en gente que acaba pensando que las vacunas causan autismo y que las ondas del wifi provocan cáncer. Es por esto por lo que veo con tan buenos ojos, como cualquier cosa que acerque la ciencia a los más profanos, la existencia de una manga como Dr. STONE. Es cierto que han habido intentonas anteriores mucho menos afortunadas como Hungry Joker, pero la torpeza de la que hacía gala el mangaka que actualmente se ocupa de la más que popular Black Clover a la hora de meter con calzador historia de la ciencia no tiene punto de comparación con la habilidad que demuestra Riichiro Inagaki

Y se hizo la luz.

El guionista de Eyeshield 21 ya demostró de sobra que era capaz de ser didáctico sin lastrar en absoluto al avance de la historia con explicaciones esquemáticas de temas que, a primera vista, pueden resultar demasiado densos. Porque por mucho que esté centrada en la divulgación este manga, esto sigue siendo un shonen de toda la vida. Y en un shonen de toda la vida siempre hay peleas. Lo que a primera vista puede resultar una manera algo forzada de establecer un conflicto por el que la trama pueda avanzar ofrece una lectura, no se hasta que punto intencionada por Inagaki, que nos habla de una de las claves de la historia de la ciencia: la guerra como impulsora del avance tecnológico. A poco que uno escarba en el origen de descubrimientos o innovaciones de tanta importancia como los antibióticos o los radares están inevitablemente ligados a los episodios más oscuros de nuestro pasado y Dr. STONE ofrece la oportunidad de ahondar en este aspecto.

Los temas que si que queda claro que el guionista quiere tratar son algo más inocentes y más a tono con los valores de la revista de la que forma parte. El ambiente de camaradería que se crea incluso entre personajes que se acaban de conocer es una constante del género que unida a la vocación por la ciencia que transmite Senku hacia sus compañeros es probablemente lo que hace a este manga tan entrañable. Todo esto viene potenciado por la importancia que le da el autor a la cooperación y, aún más importante, al legado ya que si se ha llegado tan lejos en el campo de la ciencia es por ir a hombros de gigantes. Es cierto que no está exento de errores: por el modo que se centra en abordar los avances que se van “redescubriendo” todo lo relativo al tratamiento de los personajes parece quedar en segundo plano, echando en falta algo más de profundidad en la personalidad de la mayor parte del elenco.

No tienes que preocuparte por los fondos en I+D si ha caído la civilización.

Lo que si es una sorpresa es el increíble papel que hace Boichi a los lápices. No me entendáis mal, el dibujante surcoreano es un tremendo máquina y pocos nombres se me pasan por la cabeza en la industria asiática que le puedan hacer sombra. Lo que me ha dejado perplejo es cómo ha adecuado su estilo a lo que se puede esperar de un shonen. Únicamente hace falta una búsqueda rápida de imágenes de obras anteriores como Wallman para comprobar que, por algún motivo, Boichi piensa que las mujeres vienen con una bomba de vacío incorporada que hace que toda su ropa, en especial la que cubre los pechos y la vagina, esté tan ceñida que parezca una segunda piel. Aquí no hay rastro de todo esto. no sé hasta qué punto es que le han ajustado la correa o que ha decidido cortarse un poco por el tema de que todos los personajes femeninos que aparecen son menores, pero el caso es que rehuye del fanservice más vergonzante. Bien es cierto que no puedes cambiar la forma en que dibujas de un día para otro: no hay chavala fea o que no tenga un cuerpo de diez para tratarse de una adolescente pero dado la forma tan característica que tiene de dibujar la anatomía humana, jugando con el límite entre un cuerpo superdesarrollado y la hipertrofia, se le puede perdonar esto sin problemas.

Al igual que sucedió con The Promised Neverland, todo lo que ha pasado con Dr. STONE ha sido una más que grata sorpresa. Este manga tiene la capacidad de acercar a los más jóvenes a los ignotos caminos de la ciencia, una prueba más de que los japoneses están majaras porque en ningún otro lugar del planeta podría haber triunfado una colección que explicase de forma tan concreta procesos tan específicos como la forma de producir cal viva o bombillas. Mangas como Dr. STONE son la razón por las que uno puede llegar a amar el cómic nipón. 

¡Nos vemos en la Zona!

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Ferran

Hago como que estudio Química pero en verdad me inflo a cómics y videojuegos desde pequeño. Soy de esa gente rara a la que le gusta más el manga que el anime.

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