DON’T F**K WITH CATS. Las locas de los gatos

Título original: Don’t F**k With Cats: Hunting an Internet Killer
Fecha 1ªemisón: 18 de diciembre 2019
Cadena: Netflix
Director: Mark Lewis
Reparto: Archivo 
Temporadas: 1
Episodios: 3
Género: True crime/ documental
Valoración: Por un puñado de likes

Si necesitas algo, búscalo en internet. Existen buscadores para absolutamente todo lo que necesites y, además, te ordenan la búsqueda según un montón parámetros diferentes para tu absoluta comodidad. Por regla general, internet es una herramienta útil, sin límites, que nos facilita la vida y la obtención de datos al instante. Un lugar bonito y amable donde ver vídeos divertidos, escuchar música y compartir tus experiencias y aficiones. Pero por otro lado, hay una parte de internet en la que impera la regla del todo vale. Un lugar oscuro en el que puedes encontrar porno a todos los niveles, peleas y carreras ilegales, imbéciles jugándose la vida con mayor o menor suerte… y eso sin entrar en la deep web.

Cat killer rastreator.

Pero si hay algo que no falta en internet son gatos. Hay vídeos de gatos para llenar siete vidas, de todos los tamaños, razas y colores. Hay gatos disfrazados de cualquier personaje real o de ficción que puedas imaginar, gatos ronroneando, saltando, comiendo, durmiendo, asustándose de un pepino… La gente los adora. Pero además, inherente a los reyes de la red, existe una regla que no está escrita pero que todos conocen. Una regla que, más que una regla, es una religión. Es la regla cero. Y la regla cero es NO TE METAS CON LOS GATOS.

A lo largo de mi vida he tenido perros y gatos ( y gallinas, peces, conejos, pavos, caballos y hasta un burro, pero como dice Carlos, esa es otra historia). Sin ninguna duda me decanto por los perros como best mascota ever, los gatos siempre me han parecido más traicioneros e interesados, y los peces… bueno, son peces, pero jamás se me ocurriría hacerle daño a ninguno. Hay que ser ruin y miserable para hacerle daño a un gato. Hay que estar muy mal de la cabeza para, además de hacerlo, grabarlo y subirlo a internet. Pero hay que estar realmente enajenado para abrir un grupo de Facebook y ponerse a buscar al autor de las vejaciones gatunas con la intención de arruinarle la vida para siempre.

Aquí empieza todo.

De eso trata esta miniserie, dirigida por Mark Lewis, de la historial real de Eric Clinton Kirk Newman, más conocido como Luka Magnotta, el descuartizador canadiense, y de cómo Deanna Thompson y John Green, a la cabeza de una legión de tarados, acabaron siendo imprescindibles en la investigación del asesinato de Jun Lee. Y no, Jun Lee no es un gato, es una persona. Pero todo empieza con dos de ellos y esta gente internauta con mucho tiempo libre buscando pistas hasta en los pomos de las puertas para dar con el malnacido que ha asfixiado a dos gatitos en una bolsa de vacío.

Para los aficionados a los true crimes no nos pilla por sorpresa que un homicida empiece asesinando pájaros, ratones y gatos para luego pasar a la acción de verdad. Ya conocemos la trayectoria de sociópatas como Ted Bundy, Henry Lee Lucas o Ed Kemper. Pero que una panda de frikis sea la que de con ellos, ¿eso dónde se ha visto? Pues en Internet.

Los entresijos de internet.

Usando algunas trampas para mantener el suspense hasta el final (por aquello de que ya se sabe de antemano) y rozando la snuff movie (porque los vídeos de los gatos no se ven al completo, aunque se encargan de describirlos al detalle, pero las escenas del asesinato de Jun Lee son reales y explícitas), Lewis nos sumerge en un relato que no sólo está contado desde el marco de las redes sociales, sino que se sirve de ellas y de sus interfaces para crear el escenario donde desarrollarlo. A través de notificaciones de Facebook, vídeos de Youtube, paseos por Google Maps, búsquedas y resultados, nos cuenta la loquísima historia de alguien tan narcisista que es capaz de hacer cualquier cosa para lograr la fama y de gente más loca todavía, obsesionada con atrapar a un asesino de gatos, tan cegados por salvar a los mininos que no llegan a recapacitar sobre las consecuencias de ir haciendo bullying sin estar seguro de a quién estás acusando.

Porque la verdadera reflexión de A los gatos ni tocarlos es su moraleja final. Si la regla cero es ‘Don´t Fuck With Cats’, la uno es ‘Don’t Feed the Trolls’, de primero de internet, vaya… porque si Luka Magnotta no hubiera recibido la atención de todos estos justicieros gatunos (que existe hasta una asociación de bomberos amigos de los gatos que van a por ti si los maltratas, ojo), ¿hubiera llegado a protagonizar las noticias de la sección de sucesos? Pues probablemente no. Si no hubiera seguidores que lo hacen en su más estricto sentido borreguil y sólo quieren ser como ése del que todos hablan, no hubiera habido suicidios colaterales. Pero internet.

Antes preso que desconocido.

Si lo que quería Luka Magnotta era ser famoso a cualquier precio, todos y cada uno de los participantes en aquel grupo de Facebook son cómplices del asesinato de Jun Lee, por hacerle saber que sabían quién era y difundir cada paso que daba en su andadura asesina. Y yo que estoy escribiendo esta reseña, también. Y tú que me estás leyendo…

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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