DON TALARICO, de Jan

 

 

 

Título Original:
Don Talarico HC
Sello: Amaníaco Ediciones
Artista: Jan
Publicación España: Diciembre 2012
Valoración: ¡Voto a Bríos!

 

 

Todos tenemos un pasado. Parece tan obvio que a veces se nos olvida que todo tiene un origen, un punto inicial, un germen que hace que personas, ideas, naciones o absolutamente cualquier cosa sea lo que es a día de hoy. El inexorable paso del tiempo y el devenir de acontecimientos nos transforman en lo que somos. Es cierto que hay que tomar constantemente decisiones y que, de cierta manera, somos los que elegimos un camino, de manera individual a la corta y con un carácter global a la larga. Existen los parias para que hayan héroes, olvidamos a los que iniciaron nuestros caminos para saborear nosotros la gloria y seguimos haciendo girar esta rueda. Las historias se cambiarán, los recuerdos se alterarán, pero siempre sabremos que hubo un principio, aunque se trate de una singularidad. Y de eso vengo a hablaros hoy: de orígenes. De decisiones, cambios, devenires y opciones que nos traen a esta realidad. Hoy toca hablar de…

DON TALARICO
de Jan

Es tan cierto que Jan es uno de los autores más importantes del panorama nacional como que el gluón es el bosón encargado de portar la interacción molecular fuerte. A la altura de esos autores que creó la primera cantera de seguidores del noveno arte en nuestro país, monstruos de la TBO, de Bruguera o La Valenciana (entre otros), Juán López es el padre de muchos de los que nos consideramos amantes del cómic en todas sus vertientes. Pero antes de su gran personaje Superlópez, que sería el que le daría mayor popularidad, hubo una obra que no tuvo la misma suerte que sus hermanas: Don Viriato, historieta que se publicaba en la desaparecida revista Din Dan. La cosa fue evolucionando y terminó convirtiéndose en Don Talarico (publicado en la revista Strong), una sátira de la Reconquista que tanta importancia se le daba durante la dictadura de Francisco Franco, que también hacia honor a estas series clásicas publicadas en la década de los 60 en España, como sería El Guerrero del Antifaz.

El problema es que los originales se perdieron y estuvo más de 40 años sin publicarse debido a ello, hasta que la editorial Amaníaco recopiló y rescató las viñetas de este entrañable personaje en un tomo que cuenta con varias historietas conclusivas. Lo que me parece un auténtico esfuerzo de investigación arqueológica ha sido lograr hacerse con las páginas del que sería el segundo tomo, Don Talarico: El Castillo Encantado, ya que no llegó a publicarse tras el cierre de la editorial Argos y ni siquiera el autor tenía los borradores, solamente algunos bocetos y tuvo que redibujar páginas enteras, siendo cualitativamente una obra mayor y, encima, de una historia única. Es cierto que la cosa gana si los lees en orden, pero se pueden leer de manera independiente, lo cual es un punto siempre a favor. Otro punto a destacar es el coloreado, que se ha actualizado y mejorado, notándose la diferencia de aquellas viñetas publicadas originalmente en las revistas y que tienen ese tipo de coloreado tan característico de la época, pero que chocan un poco con el formato que se utiliza actualmente.

Viñeta publicada originalmente en la revista.

Ahora que he mencionado lo de «investigación arqueólogica», es algo que me gusta mucho hacer en cuanto a la cuestión comiquera: leer obras iniciales de autores consagrados o que fueron las primeras en desarrollar cierta idea. En este caso no es el primer trabajo del autor catalán, pero sí se nota en su arte cierta evolución que recuerda al paso que vimos en las primeras viñetas de Superlópez y más tarde en la serie que, a día de hoy, todavía sigue en activo. También se vislumbra ese humor socarrón que no busca la carcajada del lector, sino más una sonrisa cómplice, haciendo que sea un tipo de diversión más asequible y trabajado. Además, uno de los grandes fuertes de Jan es ese toque canallesco, casi socarrado, con el que cuenta las anécdotas de sus personajes, mostrándonos a una versión venida a menos de Cid, mucho más humana y con una mala baba característica del cómic español clásico. Tiene la curiosidad de que sus personajes hablan en una especie de castellano antiguo y moderno, una algarabía extraña y curiosa. Eso sí, no descubre nada, pues a partir de ahí vimos a un Jan mucho más rodado que hizo absolutamente lo que quiso con sus historietas futuras. Pero ya se vislumbran ciertos tics o manías que gustarán al fan del autor.

Personalmente, la importancia de autores como Ibáñez, Cera o Jan son esenciales en mis inicios comiqueros, pero fue el autor catalán el primero que llegó a mi vida. Le guardo un cariño especial junto a Jack Kirby o Hirohiko Araki, ya que hace ya 25 años llegó a mis manos el número 23 de la serie de Superlópez, titulado El castillo de arena. Todavía recuerdo el día en el que mi prima me lo regaló porque ya me gustaba leer y desde entonces no he parado de hacerlo. Fue mi germen en esto de leer y coleccionar cómics y es lo único que he hecho durante toda mi vida de manera ininterrumpida. No concibo mi vida sin leer ni un mundo en el que no se publique un cómic de Jan cada cierto tiempo. Ha sido y es una constante en mi vida que jamás cambiaría y que, en cierta manera, me ha convertido en lo que soy actualmente. Así que podéis comprender la ilusión que siento cuando leo un Pulgarcito, un Superioribus o a este genial Don Talarico. Sólo me queda darle las gracias por haberme enseñado tanto con sus historias, incluso cuando ya soy un señor calvo con problemas serios en la vida. Al César lo que es del César.

Pasado y presente de éste señor que escribe la reseña.

También debería darle las gracias a Amaníaco por haber conseguido recopilar estos dos cómics y traerlos en una edición tan genial. Es cierto que no llevo mucho tiempo comprándoles cosas, pero es una de esas editoriales que merece muchísimo la pena por el catálogo (tiene alguna que otra joya esencial) y por el trato. Si os habéis criado con los cómics de Jan como yo o es la primera vez que vais a leer algo de él, me parecen dos razones más que suficientes para hacerse con estos dos tomos. Y si no os lama la atención, no pasa nada, yo me los he disfrutado igualmente. Al final en esta vida todo se basa en tomar decisiones.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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