DOCTOR EXTRAÑO: EL JURAMENTO, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín

 

Título original:
Doctor Strange: The Oath TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista
: Brian K. Vaughan

Artista: Marcos Martín
Entintador: Álvaro López
Colorista: Javier Rodríguez
Contenido:
Doctor Strange: The Oath #1-5 (Dic. 2006 Abr. 2007)

Public. USA: Jun. 2013 (Reedición)
Public. España: Nov. 2011 (Panini)
Valoración: 7/10

 

¡Alguien ha disparado al Doctor Extraño! ¡Y Wong se muere de un cáncer!
Ambos acontecimientos están directamente relacionados y todo apunta a una visita del buen doctor a un antiguo dios gato, Otkid el Omnipotente, que se saldó con la derrota de éste y la obtención de un preciado tesoro: la fórmula para curar toda enfermedad. Hablamos de…

DOCTOR EXTRAÑO: EL JURAMENTO
de Brian K. Vaughan y Marcos Martín

“No es un remedio para una extraña enfermedad… ¡es la cura contra el cáncer!”

La dupla formada por Vaughan y Martín, que a día de hoy nos deleitan con The Private Eye en su plataforma digital Panel Syndicate (donde también se aloja el ¡Universo! de Albert Monteys), se conoció artísticamente en esta miniserie de 2006 en la que se nos planteaba un dilema clave: ¿merece la pena erradicar la enfermedad de este mundo, a pesar de los problemas de sobrepoblación que causarían? Y sobre todo, ¿merece la pena hacerlo si, en última instancia, supondría perder a la persona más importante de tu vida?

Esta premisa, partiendo de la situación con la que introducía la reseña, tiene muchos acercamientos y respuestas posibles, pero la de Brian K. Vaughan es una que, por suerte o por desgracia, banaliza el asunto en favor del entretenimiento. Y menciono la posibilidad de un “por suerte” en tanto que esto es un cómic de superhéroes protagonizado por un colorido sosias de Vincent Price que se autodenomina “Hechicero Supremo”. Nadie busca en estas páginas un drama existencial y, por ello, resulta como poco cuestionable la propia elección del tema para una miniserie sin mayores pretensiones. Pero analicemos la obra como tal, y no lo que pudo haber sido.

“Cuando tratas con encantamientos, uno debe tomar el ocasional salto de fe.”

El Juramento es uno de los primeros trabajos en Marvel de un Marcos Martín que había comenzado a madurar su talento en DC Comics, ligado principalmente a Chuck Dixon (Batgirl: Year One) y Bob Harras (Breach ). Es por esto que el dibujante que encontramos en estas páginas domina con creces la narrativa, si bien no llega aún a los niveles de espectacularidad que pudo alcanzar después en The Amazing Spider-Man o Daredevil.

En este sentido, le ocurre lo mismo a un Javier Rodríguez que ya acompañó a Martín en sus mentados trabajos en DC, pero que aquí todavía maneja una paleta de colores que, aun resultando apropiada, bebe aún en exceso de cierto degradado digital que chirría en según qué páginas, al contrario que su impecable labor en, de nuevo, el Daredevil de Mark Waid.

“Debe permitirse que la humanidad haga sus propios descubrimientos a su ritmo natural.”

Con esto quiero decir que, añadido al dudoso enfoque del tema por parte de Vaughan, estamos ante una obra a medio cocer, una miniserie que podría haber dado mucho más de sí y que incluso resultando satisfactoria en su desarrollo y conclusión, no deja ningún poso y puede caer fácilmente en el olvido. Y por si fuera poco, como parece ser costumbre en toda aventura individual del Doctor Extraño, se nos vuelve a narrar el origen de sus poderes, como ya habíamos visto en el Triunfo y Tormento de Stern y Mignola, o más recientemente, en el (espectacular) annual de los Nuevos Vengadores de Hickman (por Frank Barbieri).

De todos modos, resulta innegable el buen hacer de sus creadores a la hora de construir una intriga, un dilema y un relato lleno de acción, magia y color que nos lleva a través de extrañas dimensiones, viajes al interior de la mente y preguntas imposibles de responder. Es decir, que como ya había mencionado, El Juramento funciona plenamente como entretenimiento ligero, con algo más de fondo que lo habitual, y un bien complementado elenco formado por tres personajes que tendrán sus momentos de lucimiento personal.

“¿Pero qué c…? ¿Soy la única aquí que no hace magia?”

Dejando a un lado el protagonismo absoluto de Extraño, cuyos diálogos están cargados de chistes relacionados con su profesión y juegos de palabras varios, tan cheesy como él mismo, tenemos al siempre servicial pero no por ello monótono Wong, que cobra mayor importancia debido a su problema de salud, y a la que es para mí un gran descubrimiento: la Enfermera Nocturna, otro concepto bizarro de los años 70 que hasta tuvo serie propia y fue revisitada como secundaria en múltiples ocasiones. Aquí da la necesaria réplica al ego del doctor, cargada de sarcasmo y personalidad (aunque su destino sea más o menos predecible desde un principio).

Y es que, una vez más, Vaughan se muestra como el excelente dialoguista que ha demostrado ser, divirtiéndose con un personaje tan ridículamente pomposo en su hablar como es Extraño y dejándose llevar por sus maneras. De la misma forma, en la recta final de la miniserie se van soltando los responsables del apartado gráfico y dan lo mejor de sí, tanto a nivel narrativo como expresivo, cerrando la miniserie en un punto álgido (si bien, como ya hemos dicho, aceptando sus limitaciones). Mención especial a la pelea bajo la lluvia.

“Lo mejor que un doctor puede hacer es cuidar de quienes ponen su vida en sus manos.”

En resumen, y como veníamos diciendo, con El Juramento no estamos ni mucho menos ante la historia definitiva del Doctor Extraño (que, a día de hoy, seguimos esperando), pero sí ante un competente entretenimiento autoconsciente que no aspira a más, y a mi modo de ver, alcanza sus humildes objetivos: hacer pasar un buen rato a los lectores, aficionados al personaje o no. ¿Pasaréis consulta con el doctor?

Si alguien necesitara alguna otra razón para querer echarle un vistazo, tendría desde la curiosidad por ver cómo se compenetraba inicialmente el equipo de The Private Eye, hasta conocer cómo eran los (siempre profesionales) lápices de Marcos Martín a su llegada a Marvel, así como los colores de Javier Rodríguez, que actualmente está ascendiendo en la editorial a pasos agigantados, ya reconvertido en dibujante por derecho propio tanto en
Axis: Hobgoblin como en Spider-Woman. Para todo lo demás…

¡Nos vemos en la Zona!

También te podría gustar...

4 Respuestas

  1. brudlemosca dice:

    Un puntico más le daba yo, pero muy de acuerdo con la reseña en general: Tengo pendiente releerla (la leí originalmente en un Marvel Heroes que me prestaron), que encontré la edición en formato Marvel Graphic Novel de Panini y está en la estantería esperando. Recuerdo que me lo leí del tirón, vamos, que me encantó. Quizá, como bien dices, peca de aspirar a poco, pero según se mire eso puede ser un acierto.
    Y me encantan, ME ENCANTAN las páginas de Marcos Martín.

    • A estas alturas, compraría cualquier cosa de Marcos Martín y Javier Rodríguez. Hasta el Breach de (Actor Secundario) Bob Harras, que nos lo trajo ECC y le tengo el ojo echado.

      En cuanto a mi problema con las pocas aspiraciones del enfoque es, precisamente, que el tema escogido se prestaba a más. Pero eso, entretrenida es un rato.

  2. Slicktuch13 dice:

    Me parece que no era necesario que acabara de la manera que acaba (no voy a hacer spoilers jaja) pero creo que es necesario darle mucho mas importancia al mundo de lo sobrenatural como ya se hizo en titulos como la serie del Doctor Voodo que me parecio una obra de arte.

    Estoy de acuerdo en que la historia no dice mucho y tiene contrariedades o cosas que hacen dudar del verdadero potencial de Extraño pero teniendo el cuenta la escasez de material individual de este celebre heroe me doy en cierto punto por satisfecho.

Deja un comentario, zhéroe