DEVS. La realidad era esto

Título original: DEVS
Fecha 1ªemisón: 5 de marzo 2020
CadenaHBO
Director: Alex Garland
Reparto: Sonoya Mizuno, Nick Offerman, Alison Pill, Jin-ha Oh, Zach Grenier, Stephen Henderson, Cailee Spaeny
Temporadas: 1
Episodios: 8
Género: Ciencia ficción/ Thriller
Valoración: Paradme el cerebro, que me va a estallar

Se acabó. Ya no puedo seguir negándolo. Mi tiempo ha pasado. Estoy acabado. Listo. Muerto.

Está claro que las nuevas generaciones me han dejado atrás. Han pasado a mi lado acelerando y me han cubierto del polvo que levantan las ruedas de su vehículo cultural. En el proceso, ni siquiera me han tirado una lata de cerveza a la cabeza mientras me insultan. Porque no saben quién soy y, lógicamente, les importa una puta mierda saberlo. Ya no sirvo para esto. Soy un viejo gritándole a la luna. Estoy finiquitado. Fiambre. Cadáver.

Actualizando…

En un mundo en el que las reseñas más populares son aquellas cuyo vocabulario oscila entre el macaco y la anémona, yo no tengo lugar. Cuando ves que los nuevos referentes parecen escribir golpeando el teclado con un martillo mientras se dedican a repetir una y otra vez el mismo esquema, palabra por palabra, la sospecha se convierte en certeza. La gente no sabe escribir y a los lectores se la suda aun nivel digno de sauna finlandesa. Sólo les preocupa la imagen, la foto poniendo morritos en las redes sociales y que hables de la bazofia que a ellos les mola. Todo lo demás es accesorio. Necesitan números que les ahorren la lectura y reventadores de argumentos cuyo nivel de gramática se perdió en el parvulario. Una subraza de agitador cultural que creen que reseñar es resumir. La estupidez es la nueva plaga, un virus mental que compite en virulencia con el coronavirus y, a la larga, es una enfermedad mucho más letal para nuestra sociedad de imbéciles adictos a las cuentas de Instagram de personas enseñando carne y escribiendo versos salidos del infierno más profundo de Coelho.

Para los que consideremos que la reseña es visceral y que debe centrarse en sensaciones, nuestro mundo ha terminado. Nuestra labor es fútil. Absurda. Un ejercicio de hedonismo que se puede comprimir en un “debes leerlo porque a mí me ha entusiasmado” y que nos dedicamos adornar con artículos de 1.000 palabras de un superfluo aplastante. Artículos que caen derrotados ante otro tipo de textos en los que lo que importa es la impostura. Y el Funko. Y el encuadre. Somos una raza a extinguir.

¡Que vienen los influlerders!

Dicho esto, todo lo que tengo que decir sobre DEVS es que debéis verla. Tenéis que hacerlo. Alex Garland es el nuevo profeta de la ciencia ficción, y esta serie lo demuestra con un argumento fascinante, una estética con denominación de origen y un desarrollo milimétrico que abre puertas a múltiples interpretaciones y es, como toda buena obra de este género, gasolina para la mente. El universo de Garland guarda una coherencia de solidez indestructible, una uniformidad de concepto y de imagen que lo identifica casi al instante cuando empiezas a ver sus obras. En DEVS ha alcanzado una perfección formal que dota a sus personajes tan hieráticos como profundos de una tridimensionalidad aterradora, un trabajo de autor de calidad en un mundo de comida procesada sin identidad.

DEVS habla de destino, de determinismo y de libre albedrío. De universos paralelos y de informática. También habla de amor, de mentiras y de la pérdida, de ese dolor desgarrador que te mata por dentro cuando la tragedia te golpea como un mazo cuando menos te lo esperas. Y todo ello con talento y un dominio de los tiempos y de la estética que rozan la obra maestra con las yemas de los dedos. Todo ello en una miniserie contenida que se abre, se despliega y se cierra en 8 capítulos, demostrando que no se necesitan eternidades para contar bien las cosas.

Ascensor directo a la Dimensión Desconocida.

Y ya estaría. Esto es todo lo que puedo decir de DEVS. Podría hablar mucho más. Escribir mucho más. Ponerme metafísico y cuántico y multidimensional, pero creo que todo lo que debéis hacer es verla, degustarla y juzgarla por vosotros mismos. A mí me ha encantado. Me ha parecido una de las series del año. Me confirma a Garland como uno de los autores a seguir, algo que ya sabía después de haber consumido sus anteriores trabajos. Todo lo demás es paja, relleno, florituras vacías que usamos para rellenar espacio. Trucos de salón. Ya sabéis. Me lo habéis leído en cientos de reseñas. Humo y putos espejos.

Ahora el mundo ya puede seguir sin mí. Creo que lo hará de todas formas. La ignorancia seguirá siendo atrevida. Podremos continuar achacando las malas críticas a rencillas personales. Todo el mundo podrá decidir que sabe escribir antes de aceptar una sola corrección. Y no importará nada. El tiempo de la letra pasará. Y todo seguirá igual. El mundo va tan deprisa que, para cuando salga esta reseña, DEVS será historia antigua y este texto será una gota más en un mar en el que todo el mundo abre un blog y malgasta el idioma en textos que no se preocupa ni en releer para corregir lo más básico. Y ni siquiera importará.

Mira ese blog, lleno de faltas…

Es así. Mi tiempo ha pasado. Se acabó. De entre los múltiples futuros posibles viviremos sólo un presente que mañana será pasado irrecuperable. Y eso será todo. Y no le importará a nadie. Por mucho que gritemos desesperados por llamar la atención. Se habrá acabado Y ya estará. Escribiremos una reseña diciendo que todo ha finalizado y el mundo continuará girando sin descanso hasta que el final definitivo de a luz un incierto comienzo.
Y todo volverá a empezar. Imparable. De nuevo.

¡Nos vemos en la Zona!

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