DETECTIVE COMICS: RENACIMIENTO, Vol. 1, de James Tynion IV y VV. AA.


Título original
:

Batman: Detective Comics, Vol. 1: “Rise of the Batmen” TPB

Sello: DC Comics
Guionista: James Tynion IV
Artistas: Eddie Barrows, Álvaro Martínez
Entintadores: Eber Ferreira, Raul Fernández

Coloristas: Adriano Lucas, Brad Anderson
ContenidoBatman: Detective Comics #934-940 (Ago. – Nov. 2016)

Publicación USA: Febrero 2017
Public. España: Ene. – Mar. 2017 (ECC Ediciones)
Valoración: 8,5/10

DETECTIVE COMICS: REBIRTH, Vol. 1
de James Tynion IV, Eddie Barrows y Álvaro Martínez

A diferencia de Superman, Batman no nació en una cabecera creada expresamente para él. Fue en el número #27 de la revista pulp Detective Comics, con fecha de portada de mayo de 1939, donde el Señor de la Noche conoció a su primera generación de lectores. Y aquí estamos: en la segunda década del siglo XXI, con varios lavados de cara, saneamientos de continuidad y reboots a sus espaldas, el alter ego de Bruce Wayne sigue más vivo que nunca… Aunque no tanto la publicación Detective Comics. Tras años publicándose ininterrumpidamente, la serie había acogido a docenas de autores, había servido de apoyo a otras cabeceras como Batman o Legends of the Dark Knight de cara a crossovers y líneas argumentales que precisaban más de un cómic al mes para ser narradas, y había superado los 800 episodios… Hasta 2011.

Tras el evento Flashpoint, la continuidad del universo DC se vio trastocada, comprimida por así decirlo, y sus personajes se volvieron más jóvenes, perdieron parte de su bagaje de cara a atraer nuevos lectores… Y sus colecciones se renumeraron, sin excepción, en una maniobra comercial llamada New 52. Y ahí empezaron de verdad los problemas. La nueva Detective Comics le fue encasquetada a Tony Daniel como autor completo, quien estaba más interesado en las imágenes oscuras y sangrientas y en seguir la línea de su jefazo, Jim Lee, que en atrapar al lector con tramas que fueran a algún lado. Luego llegaron John Layman y Jason Fabok, Francis Manapul y Steve Buccellato… Así durante cincuenta y dos episodios. Equipos creativos rotatorios que no sacaban punta de la serie, que languidecía mientras la cabecera Batman vivía buenos tiempos a nivel comercial de la mano de Scott Snyder y Greg Capullo.

Y entonces llegó Rebirth. Este relanzamiento, que a la vez está funcionando como subtrama conductora de todo el universo DC actual, ha significado una vuelta al clasicismo, a los elementos cuyo descarte empobreció a los personajes de la editorial, y a un enfoque menos centrado en el molonismo barato y más en dar vida a los iconos que pueblan las viñetas de este universo. Todas las cabeceras se renumeraronn de nuevo y estrenaron equipos creativos, luciendo lustrosos números #1 en portada para atraer tanto a nuevos lectores como a aquellos rezagados que quisieran reencontrarse con personajes e historias que habían dejado de lado. Excepto dos: Action Comics, y la que nos ocupa hoy, Detective Comics.

El guionista que se está encargando actualmente de Detective Comics no es alguien precisamente ajeno ni al medio comiquero ni a las aventuras de los justicieros de Gotham: James Tynion IV estuvo casi desde el principio de New 52 colaborando en diversos proyectos relacionados con la Bat-familia, desde Garra, spin-off de La Noche de los Búhos, hasta Batman Eterno, serie de formato semanal escrita y dibujada en comité por gran parte de la parcela gothamita de la editorial. Además, recientemente se encargó del crossover DC/IDW entre el Cruzado de la Capa y las Tortugas Ninja, consiguiendo por primera vez una ovación casi total por parte de los lectores en una obra mainstream (y la de nuestro podcast). Dicho todo esto, probablmente esta nueva etapa de Detective Comics sea su mejor obra dentro de la parcela de Gotham para DC.

La decisión editorial de convertir la serie en una cabecera grupal se antoja fantástica: hay muchos justicieros en Gotham, y la mayoría de ellos son jóvenes que, de una forma u otra, han vivido sus aventuras en paralelo a la figura de Batman. Sin embargo, alguien acecha. Alguien está vigilando a los justicieros de Ciudad Gótica, con un plan oculto detrás, y tras un incidente en el que el enmascarado Azrael sale mal parado, el Caballero Oscuro decide ponerse manos a la obra y organizar un equipo de luchadores contra el crimen que se entrenen y preparen para la amenaza que está por venir, tanto para la ciudad como para sus personas. Kate Kane, Tim Drake, Stephanie Brown, Cassandra Cain y Basil Karlo, también conocidos como Batwoman, Red Robin, Spoiler, Orphan y Cara de Barro, son las personas con las que Batman se pone en contacto a la hora de enfrentar esta nueva amenaza.

La clave de convertir una cabecera tan icónica como esta, que durante años ha albergado cientos de aventuras de Batman como protagonista, en una grupal, es tratar a la Bat-familia como lo que dice su propio nombre que es: una familia. Pero del tipo de las que uno escoge. Las personalidades de los protagonistas y las relaciones entre ellos son la clave de que este primer arco de la nueva-pero-no Detective Comics funcione tan bien de cara a enganchar al lector: Tim es un supergenio entrenado por Batman cuyas aspiraciones van más allá de dar puñetazos en las calles de la ciudad, y a su vez tiene una relación con Stephanie, quien quizá sea el personaje de actitud más humana del grupo, en contraposición con Cassandra, una máquina de matar mentalmente inestable que afortunadamente está del lado de los buenos pese a su truculento pasado, como lo es también el de Basil Karlo, villano ahora redimido (truco que usó Paul Dini hace unos años con Edward Nigma en esta misma cabecera) que combina todas las posibilidades que ofrece alguien hecho de barro viviente con el drama personal de ser una persona que en su día fue atractiva y ambiciosa atrapada en el cuerpo de un ser horrendo. Ante tan disfuncional grupo, solo alguien con formación militar puede sacarles punta y convertirlos en una unidad imbatible. Es ahí donde entra la líder de campo: Batwoman.

En 2006, Katherine Kane protagonizó durante doce episodios esta misma colección, en manos del escritor Greg Rucka. Reinvención LGBT de un concepto cutre de los años 60 que fue creado expresamente como interés romántico para Batman, esta justiciera con entrenamiento militar y parentesco con la familia Wayne protagoniza una de las escenas definitorias del nuevo enfoque de la serie: Batman no es todopoderoso, a veces necesita ayuda, y a veces tiene que recurrir a gente que hace determinadas cosas mejor que él. Tynion IV aprovecha la dinámica de choque de líderes entre Batman y Batwoman en pos de generar una desconfianza más que lógica entre ambos, ya que el Caballero Oscuro esta vez no le oculta sus secretos a ninguno de sus pupilos ni a ninguna justiciera adolescente: se los oculta a alguien que simplemente es su igual, y de quien, sencillamente, depende. Y ese es otro de los hallazgos de esta cabecera: mostrar a un Batman humano, capaz de pedir ayuda, de renunciar al orgullo, de permitirse dudar, y de sentir emociones de forma natural sin que esto resulte manipulador y sin recurrir al dichoso flashback de las perlas.

Si bien la dinámica y enfoque de los protagonistas es más que acertado, y el verdadero gancho de la serie, la amenaza a la que se enfrentan, al menos a nivel conceptual, es algo que sencillamente ya tardaba en llegar: la militarización del concepto de Batman. Jugando con temas como las ideologías radicales y las muertes de miles por la supervivencia de millones, el grupo se enfrenta a un grupo militar que aspira a ser una versión retorcida y artificial de lo que ellos son, de cara a maximizar la eficacia de las fuerzas de combate, fuerzas que al final dependen de las cabezas pensantes que hay detrás. Y encima también se puede interpretar como una lucha entre el enfoque a lo Bat-Call of Duty del que han pecado los responsables del murciélago en muchas de sus iteraciones a lo largo de la presente década. Quién sabe. El caso, es que la amenaza a batir, aún siendo secundaria dentro de lo que pretende realmente, funciona en lo importante: poner al grupo al límite. Y vaya que si lo hacen. Uno de los mejores y más logrados momentos dramáticos que he visto en un cómic de Batman recientemente está en este arco argumental, que a su vez continúa dando vueltas a cierto misterio que se está cocinando de fondo en muchas series ambientadas en el universo DC. Cosa que, por desgracia, resta impacto a dicho momento, pero en lo que concierne a la sensación que transmiten y reacciones que muestran los personajes, enhorabuena, señor Tynion. Gracias a usted he vuelto a Gotham.

Siempre que tengáis en cuenta que Detective Comics es lo que es, una cabecera destinada principalmente a vender como churros y mantener en danza a los personajes de la Bat-familia, y que peca de lo que suelen pecar muchos de los cómics de pijamas tanto de una casa como de la otra, estén bien realizados o no, este es un comienzo de una nueva etapa que se esfuerza en cumplir de cara a los personajes que lo protagonizan y los lectores que los seguían, siguen y con suerte seguirán, y no sólo a los ejecutivos y accionistas. Espero que quien lo lea, y más si también lleva tiempo sin acercarse a los cómics del Murciélago, lo disfrute tanto como un servidor.

¡Nos vemos en la Zona!

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1 respuesta

  1. Aldaron dice:

    Totalmente de acuerdo… de hecho de momento esta es la serie que más me está gustando de Rebirth, por encima de la de Batman de Tom King. Como dices, el momento dramático final está muy bien logrado.

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