Destripando DC #7: THE RAY, de Jimmy Palmiotti, Justin Gray y Jamal Igle

 

 

Título original:
The Ray #1-4
Sello: DC Comics
Guionistas: Jimmy Palmiotti y Justin Gray
Artista: Jamal Igle
Entintador: Rich Perrotta

Colorista: Guy Major
Public. USA: Feb.–May. 2012
Public. España:
Valoración: 6/10

 

¡Potásicos saludos, zhéroes!

Con el reinicio de los New 52, DC Comics aprovechó para relanzar títulos o personajes clásicos de la editorial. Este es el caso de The Ray, aunque realmente su primera aparición no fue en el sello deceíta ni se trataba de nuestro protagonista actual. Siendo exactos, Lucien Gates es la cuarta encarnación del personaje tras Stan Silver, Ray Terrill y Lanford “Happy” Terrill. Este último sería el primer Ray de todos, apareciendo por primera vez en 1940 en Smash Comics (de la ya desaparecida editorial Quality, absorbida más tarde por DC) y el creador de la serie sería Lou Fine.

Digo quién fue el creador del personaje porque en las páginas interiores del cómic veremos que pone que el personaje fue creado por Jack C. Harris y  Joe Quesada. Hay que aclarar que estos dos últimos fueron creadores de una nueva versión en los noventa del personaje, con serie propia. Sin embargo me parece una pequeña falta de respeto el despreciar al creador original por el simple hecho de haber sido en Quality y no en DC dónde lo publicó por primera vez. Dejando la polémica aparte y sin más preámbulos, será mejor que os pongáis las gafas de sol porque llega…

THE RAY
de Palmiotti, Gray y Igle

El Gobierno de los USA decide probar un arma solar que se disparará por su cuenta lanzando un rayo a través de la superficie terrestre. Este rayo transforma todo aquello que toca, convirtiendo a árboles o lagartos en mostruos gigantes que atacan a la población hasta que el fotónico proyectil termina impactando sobre Lucien Gates, un socorrista coreano-americano que estaba en su caseta velando por la seguridad de los bañistas. El rayo deshace la caseta y otorga a Lucien el poder de la luz, convirtiendo su cuerpo en un ente brillante que puede moverse y pensar a la velocidad de la ídem. Además de esto, la podrá manipular, lanzar grandes ráfagas de energía y cambiar su apariencia a placer. Pero no todo será tan fácil, ya que el héroe deberá lidiar también con su día a día y, creedme, es de lo más enrevesado. Su mejor amigo es Darius, hijo de un famoso productor musical; su novia, Chanti, es india y Lucien deberá ganarse a sus padres, los cuales jamás aceptarán a un no-indio como pareja de su hija; y finalmente tenemos a los padres adoptivos del protagonista, que son dos hippies californianos de manual.

The Ray #4 (May. 2012)

Pero esto no será lo peor de todo. Como en un buen cómic de héroes, tiene que haber un villano y ese es Thaddeus Filmore. Conocido director de cine venido a menos, Filmore fue apartado de la sociedad y de su oficio por su predilección por el tema principal de la muerte. Especialista en grabar documentales sobre desastres naturales en los que busca el sufrimiento o muerte de sus víctimas, películas realistas en las que salen rituales caníbales o incluso produciendo películas snuff. Tras una vida de muerte y depravación, Thaddeus grabó una cinta en la que se veía cómo había sido asesinado y lanzado a un pozo por unos indígenas. Sin embargo, al poner la cinta en una proyección privada para coleccionistas de cine, éste brota (mágicamente) de la pantalla y mata a los cuatro espectadores gratuitamente. Lo asombroso no es que haya vuelto a la vida a través de la pantalla, sino que ahora parece tener unos poderes cuasi-divinos que harán realidad su sueño: que el mundo sea su película. Y el elegido como protagonista será The Ray, por lo que deberá luchar contra medusas espaciales, mantarrayas voladoras o incluso transformers policíacos para mantener a todo el mundo a salvo.

Resident Evil vs. Transformers, o Cómo The Ray no tiene mucho sentido.

No es la primera vez que el tándem Palmiotti/Gray se encarga de guionizar a The Ray. Habiendo ya guionizado a otro, se percibe su soltura al explicar la interacción del protagonista con sus poderes. Pero seamos sinceros, la historia tiene más sombras que luces. Cierto es que se deja leer con mucha facilidad y que la tarea de reintroducir a un personaje en el universo DC, con lo que ello conlleva (crear un nuevo entorno, nueva ciudad, amigos, familiares, etc…) es harto complicado.  Obviando alguna que otra ley física mandada al traste, los sobreentendidos se dan continuamente y el lector debe asumir ciertos aspectos… porque sí. Aunque la mayor pega de este relato es su final, con suspensión de la incredulidad, hippie-random ex-machina, a toda potencia. A favor del personaje diré que no me importaría reencontrarlo en el universo deceíta, incluso enrolado en alguno de los equipos, grandes o pequeños. Pero lo dicho, demasiadas pegas a una serie tan corta y simple.

El apartado gráfico es otro cantar, ya que contamos con el siempre cumplidor Jamal Ingle. Su dibujo es impecable en todo momento y el acabado de Rich Perrotta le viene genial. Además, en una serie en la que el color y la iluminación juegan un papel tan importante, Guy Major ha demostrado estar a un gran nivel cuando las circunstancias lo requieren. He leído en alguna que otra reseña americana que el traje del nuevo Ray no gustó, en favor del traje que creó Joe Quesada en su serie de los noventa. Y si bien es cierto que aquel diseño fue de mi agrado en su momento, el traje actual no tiene grandes pegas. Creo que el trabajo del equipo gráfico es bastante decente, quizás demasiado para una historia tan floja. Pero bueno, las opiniones son como… ya sabéis.

El diseño del traje es de un iluminado… (sí, vale, cierro la puerta por fuera)

Antes de acabar me gustaría retomar la omisión de Lou Fine como creador de la serie. Pese a que en los créditos le dan todos los honores a Harris y Quesada, en la primera página del primer número nuestro protagonista hace alusión al origen de “Happy” Terrill, el que fuera primer Ray. No sé si es un guiño de los guionistas por la injusticia cometida o pura casualidad, pero quería resaltarlo.

En conclusión, el cómic no está mal para pasar el rato, pero no le pidáis nada excepcional. Es más, podéis verlo como un cómic de serie B y quizás de esta forma hasta hasta lleguéis a disfrutarlo.

Y ya vale por hoy. Me voy al médico que tras tanto rayito de sol he terminado chamuscándome y uno no es Mutombo precisamente. Si queréis leer los anteriores títulos de esta sección, haced clic en Destripando DC. Y, cómo no…

¡Nos vemos en la Zona!

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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