Descubriendo a Mr. Parker #1: “SPIDERFAN, o La Inesperada Virtud de la Preadolescencia”

Fui un crío raro. No de los que rezan padrenuestros o acuden al psicopedagogo porque tienen un amigo imaginario pirómano. Era raro, o así se me consideraba, porque prefería leer a hacer casi cualquier otra cosa. Desde atlas sobre animales hasta Mortadelo, desde monográficos de la Muy Interesante hasta La Guerra de los Mundos. Sin prejuicios, siempre encontraba algo que me resultara interesante en casi cualquier lectura. Aunque tampoco era tan raro. Me encantaban las series de dibujos animados, como a cualquier pequeñajo. Las que adaptaban cómics de superhéroes además gozaban de una especial popularidad, sobre todo gracias a los universos animados que sacaron adelante Avi Arad y Bruce Timm para Marvel y DC respectivamente.

Gracias a este auge, conocí a Spider-Man

ANIMATEDSPIDEY

“¿Es Avi Arad? Oye, soy yo, Peter. ¿Para cuándo la sexta temporada?”

Peter Parker, en la serie animada de los 90, me resultaba un buen tipo. Atribulado, ensimismado, llegaba tarde a los sitios, reaccionaba humanamente ante su día a día, y siempre intentaba hacer lo correcto, a pesar de fallar más de una vez. Uno se creía de verdad a Peter Parker. Cuando se transformaba en Spider-Man, la gente le odiaba y temía, como a los supervillanos que encarcelaba. Era científico, y hacía algún cachivache de vez en cuando, cosa que molaba. Sus poderes además le permitían ser muy vistoso en cuanto entraba en acción, y el universo de científicos locos (quien se queje de Oscorp en las últimas pelis arácnidas, debería recordar cierto recombinador neogénico que estuvo hasta en la sopa en aquella serie), matones superpoderosos, corruptos en torres de marfil y justicieros que le sacaban ventaja en muchos aspectos, todo ello resultaba fascinante. Era difícil que por un flanco u otro el personaje no te llamara la atención si tenías siete años. 

Tiempo después, a principios de 2000, leí mi primer cómic de Spider-Man. Curiosamente, el compañero de colegio que me lo prestó fue, pocos años después, alguien a quien debía evitar en los pasillos del instituto. En fin, la vida da muchas vueltas, que se lo digan a Peter Parker. Y  eh, en aquella portada su nombre estaba bien alto. Peter Parker: Spider-Man se titulaba el tebeo de marras. Era un tomo, con un #21 en la portada. En ella aparecían Norman Osborn y Peter Parker dándose de tortas en un ascensor, con ropa de civil ambos. Intrigaba, y más a quien ya los conocía.

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Peter Parker: Spiderman #21, Forum, 1999

Llegué a casa ese viernes tras las clases y lo devoré junto a un bocata de jamón, aún sin entender muchas de las cosas que se mostraban en el cómic. Pero me di cuenta de algo. Entonces no lo habría expresado de esta forma, pero se podría decir que vi que este personaje era algo más. Que el Peter que mostraban estos cómics había llevado una vida más turbulenta y ajetreada que el de los dibujos animados, que en las viñetas había una profundidad emocional superior, y que en esta versión (asumí bien rápido que el Spidey de los dibus no era “el original“) todo tenía un punto tan dramático como cercano. Eso sí, él, sus secundarios y su cosmos eran mayormente reconocibles.

El tomo comenzaba con tres historias autocontenidas. Primero, Sensational Spider-Man #31, era un relato sobre Rhino y la sensación de aislamiento provocada por su traje, escrito por Todd DeZago y dibujado por el tristemente fallecido Mike Wieringo; guardo una simpatía especial hacia esta historia, dado que mostraba algo que me encanta de Spidey: intenta ayudar a sus enemigos. Después llegaba el Amazing Spider-Man #438, en el que Spider-Man formaba equipo con Daredevil contra una villana ilusionista en la línea de Mysterio, por Tom DeFalco y Scott Kolins. Lo más bizarro de todo fue que ésta me aburrió, aun habiendo dinosaurios en ella. A continuación, la cosa se complicaba, aunque aún me enteraba del percal: la siguiente historia, Peter Parker: Spider-Man #95, que además correspondía a la portada del tomo, era harina de otro costal. Mostraba sucesos al parecer relevantes, con Norman Osborn metido hasta las cejas en la vida de Mr. Parker. Escrito por Howard Mackie en uno de sus momentos de lucidez, aquí fue donde descubrí a John Romita Jr, uno de los dibujantes más icónicos que han pasado por las páginas del lanzarredes, a la vez que uno de mis predilectos. Años después, el villano Nitro, que aparece en este cómic, acabó causando un evento superventas llamado Civil War. Lo dicho, la vida da muchas vueltas.

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El chavalín que empezara a leer Spider-Man a raíz de la serie de animación lo tenía muy chungo para engancharse a la etapa en curso en aquellos años.

Tras estos capítulos, vino el primer “¿…pero qué co*o?” de mi recorrido como lector arácnido. Tardé poco, ¿eh? El capítulo en cuestión era el The Spectacular Spider-Man #261 y contenía la tercera y última parte de ‘Goblin’s Gate‘, saga que, según deduje, provenía de episodios anteriores y parecía transcurrir un tiempo antes o después de los sucesos que hasta ahora había relatado el tomo. “¿Por qué hacen esto? ¿No sería mejor incluir los tres episodios seguidos?” Lo dicho, confuso para cualquier novato, poco práctico a la hora de ordenar la colección, pero… caray, deseaba saber más. Escrito por Roger Stern y Dan Greenberg, en este episodio daba sus últimos coletazos la trama del Duende de Stern, retomada por el autor unos meses antes, tras dejarla colgada y en manos de otros escritores… en los 80. Sí, hay tramas de Spider-Man que se han ido macerando durante literalmente décadas, pasando de autor a autor. Fascinante, aparatoso, cansino, absorbente… que decida cada cual. A mi joven sesera lo que le chocó era que en el tomo viniera ese cómic que parecía haber sido colocado al azar, pero no. Por suerte, algo de intuición y los sobreexpositivos diálogos de los personajes me permitieron disfrutar de algo que no llegaba a entender del todo.

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A la izquierda, última página del tercer episodio incluído en el tomo. A la derecha, primera página del cuarto episodio. Todo muy apto para lectores primerizos, sin duda.

Sin embargo, lo que más recuerdo del tomo es el cómic con el que lo cerraron: Amazing Spider-Man #439. Un episodio autoconclusivo firmado por Tom DeFalcoRafael Kayanan y Luke Ross que trataba sobre cómo veían (¿verán?) los arqueólogos del siglo 30 [insertar gag sobre Futurama] al bueno de Spidey, en contraste con su presente de aquellos momentos. Tal vez fue su sencillez, su manera de ofrecer otro punto de vista sobre el personaje (qué inocencia la de los arqueólogos…), el ver a Spidey renunciando a un rato con la persona que ama por tratar de ayudar a una panda de desagradecidos… caray. Leído actualmente me resulta imposible no verle encanto. Este episodio y el de Rhino podían leerse de forma independiente a los sucesos que venían narrándose en anteriores entregas, y seguramente ahí radica el motivo de que calaran más hondo en mi cabeza aún vacía de telarañas. Pese a estar llenos de negatividad en su contexto y ambientación, aquellos episodios transmitían esperanza, heroicidad. No eran la enésima vuelta de tuerca a la enemistad entre el retornado Norman Osborn y Peter Parker, no pertenecían a una trama que llevara tres años desarrollándose. Cualquier lector podía conocer al personaje gracias a esos episodios, comprender su contexto por aquellos momentos, y pasar la última página satisfecho.

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Dan Slott aprueba esto.

Vamos, que el tomo me moló. No terminé de entender algún detalle, pero el estreno en cines del bombazo que fue el primer Spider-Man de Sam Raimi, la reedición de casi todos los cómics de Spidey previos a los 80, y el comienzo de las etapas de Brian M. Bendis y J. M. Straczynski en Ultimate Spider-Man y Amazing Spider-Man respectivamente me empujaron de lleno hacia lo que ha sido una edad de oro para el personaje desde entonces, pese a altibajos momentáneos y polémicas varias relacionadas con divorcios satánicos y pulpos rencorosos. Con el tiempo, leí prácticamente todo lo publicado sobre Spidey en su vertiente clásica. El mismo Peter que empezó en los años 60 con quince años de la mano de Stan Lee y Steve Ditko, ahora rondaba la treintena y era escrito en equipo por gente como Mark Waid, Dan Slott y Joe Kelly. Había visto crecer a Spider-Man, tenía acceso a mogollón de material, a la mayoría del desarrollo canónico del personaje… salvo una cosa. Mis conocimientos arácnidos tenían un hueco tremendo entre Matanza Máxima y los primeros episodios de la etapa de J. M. Straczynski. Un hueco durante el que pasaron mil cosas, pero pareció que no pasara ninguna. Un hueco llamado… ¡Los Noveeenta!

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Spiderman Volumen 2, Nuevo Spiderman, Peter Parker Spiderman, Spiderman volumen 3… Se intuye cierta fobia a la numeración cronológica de las etapas.

Durante esta época, Forum puso un #1 en portada, renumerando la cabecera arácnida cada vez que la trama de la misma permitía a nuevos lectores subirse al carro. Cada una de estas sub-etapas en las que se dividió la década iba marcada por diversos sucesos, a cada cual más rocambolesco.

  • Spiderman, Vol. 2 constó de 18 tomos, en los que destacaron la reaparición del Chacal junto a varios clones de Peter Parker; el embarazo de Mary Jane, la revelación de que uno de los clones, Ben Reilly (la Araña Escarlata original), era el verdadero Peter Parker, mientras que el Peter que llevaba apareciendo casi 20 años en las spider-series quedaba como un impostor; y la muerte de tía May.

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    “Maldita sea Peter, ¡eres un *uto gilip***as! ¡Acabas convirtiendo todo en una parodia tío! ¿¡Qué era esa m**rda de Gwen Stacy!?”

  • Nuevo Spiderman reunió en sus 12 tomos la etapa que trató a Ben Reilly “recuperando” el manto de Spiderman, y permitiendo al “falso” Peter Parker conservar su vida como gesto fraternal, desembocando todo esto en un arco argumental en el que se revelaba que Ben Reilly sí que era un clon, que Peter Parker era genuino y real, y que detrás de todo este embrollo estaba la mano de Norman Osborn, que volvió de su (desde ese momento) aparente muerte, llevándose a Ben Reilly y el bebé de Mary Jane y Peter por delante.
  • Peter Parker: Spiderman, que constó de 23 entregas y narró cómo Peter Parker recuperaba su vida (la cabecera pasó a incluir su nombre en el título para evidenciar su regreso tras el mal recibimiento de Ben Reilly), se enfrentaba a un Norman Osborn que resultaba estar detrás de casi cualquier suceso sucedido en las series arácnidas, y descubría finalmente que la muerte de su tía May también había sido un engaño de Norman Osborn, que *sigh* la había tenido secuestrada desde entonces. Curiosamente, esto último pasó justo en los dos tomos posteriores a mi querido Peter Parker: Spiderman #21.
  • Spiderman, Vol. 3. La irrelevancia, el sopor. Howard Mackie, que llevaba escribiendo a Spidey desde los tiempos del Vol. 2, parasitaba los guiones arácnidos aún en 1999 con “ayuda” de un John Byrne en bajísima forma. Guiones acartonados y giros argumentales desesperados que no acababan en nada, finalizaron en 2001 con MJ y Peter distanciándose durante un tiempo, dejando pista libre al siguiente equipo creativo.

Tras la marcha de Mackie/Byrne, llegaron Paul Jenkins y J. M. Straczynski a devolverle la dignidad perdida a Spidey, de la mejor manera posible: contando buenas historias. El caso: ¿qué me parece ahora, con el conocimiento y juicio adecuados, esa etapa noventera tan clónica y caótica con la que me bauticé? Respuesta corta: un truño. Respuesta larga: irregular, con atisbos de buen hacer tapados bajo giros argumentales cobardes (¿o eran giros argumentales cobardes tapados con buen hacer ocasional?), improvisación e imposiciones editoriales, y una especie de fijación por llevar a Spidey a un punto de no retorno muy descorazonador. Y la impersonalidad de esta era fue marca de la casa: buenos escritores como J. M. DeMatteis o Tom De Falco se rodearon de guionistas entre irregulares y penosos como Terry Kavanagh o Todd DeZago en hasta cinco cabeceras a la vez. Por no hablar de que el único dibujante que aguantó, casi de principio a fin, fue John Romita Jr., a ratos acompañado por gente de la talla de Mark Bagley o el tándem Sal Buscema/Bill Sienkiewicz. Caray, ni cuando dejaron solos a Byrne, Romita Jr. y Mackie.

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Si para los lectores fue difícil, imaginad para el protagonista…

Lo peor del asunto es que fue una etapa memorable. Memorable porque pasaron mil cosas, aunque en perspectiva fue como si no pasara nada. Porque la improvisación de los autores ante las demandas de editores y lectores pasó por “imprevisibilidad”, y porque Spider-Man, Peter Parker, aguantó el chaparrón hasta el final, pese a que ciertos escritores trataran de hacer flaquear su determinación ante robos de identidad, persecución mediática, manipulación mental y demás barrabasadas. Hubo buenos dibujantes, hubo más de un gran momento, hubo sorpresas hasta para quienes ya sabíamos cómo acababa la cosa, y hubo incluso alguna lágrima. Que me aspen si más de un episodio protagonizado por Ben Reilly no me parece cojonudo. Hay que cogerla con pinzas, pero es imposible no entender que alguien le tenga cariño a esta década arácnida. En mi caso, no fue la que me atrapó, pero sí la que me mostró que Spidey era más que una serie molona de Antena 3.BeYShIT

Y todo esto ha sido mi primera entrega de Descubriendo a Mr. Parker. ¿Cuál fue vuestra primera experiencia con Spider-Man? ¿Y vuestro primer cómic del personaje? ¿Os gustó desde el principio?

Y aprovechando la despedida, os daré una pista sobre la temática de la próxima entrega. Es la razón por la que, cuando Peter y Mary Jane recuerdan esta época, la recuerdan como pareja pero no como el matrimonio que eran, y la razón por la que dejé de comentar en varios sitios de Internet relacionados con el personaje.

Que me lleve el diablo si no sabéis a qué me refiero

¡Nos vemos en la Zona!

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12 Respuestas

  1. xavisase dice:

    Genialérrimo artículo,directo a mi corazón de spider-fan

    Pues mi experiencia como lector de Spider-Man ya la sabes,pero como la entrada va de eso pues la vuelvo a contar xD. Como a ti,lo que me descubrió al personaje fue la serie de los 90(y mi primer episodio fue el primer episodio,el del Lagarto). Luego la primera peli de Raimi,y el bendito coleccionable rojo oportunamente sacado. El niño que coleccionaba Spider-Man,el Juggernaut,Doc Ock,la Gata Negra,el Duende y mucho más me engacharon de por vida a Spider-Man.

    La caracterización de Felicia y el regreso de las Secret Wars con el traje negro me ayudaron a diferenciar entre el Spider-Man de la serie y”el de verdad”.Eso sí,no tenía ni idea de la época en la que se habían publicado esos tebeos,para mi era como si acabasen de salir.

    En la primera tienda de tebeos a la que me llevaron,compré los tomos de Spider-Man de Lee y Dikto de Forum,me encantaron y los releí hasta el infiníto. Respecto a la línea Ultimate,cuando empecé a leerlo de crio,como salian MJ, Harry y Norman relacionado con la picadura creí que habían decidido sacar tebeos parecidos a la peli xD. No pasé de los seis o siete números y no fue hasta que empecé a leer”en serio” que descubrí lo genial que era.

    La primera vez que leí al Spider-Man contemporáneo fue con el número 1 de Forum,con JMS,Jenkins y Tangled Web. De nuevo duré solo hasta que terminó la pelea con Morlun,pero no fue porqué no me gustase(que lo hizo y mucho)sino porqué lo de las tres cabeceras a la vez se me hacia confuso de leer.Pero me ayudó a entender definitivamente que había un gran hueco entre el coleccionable rojo y aquello.

    Entre otros tebeos random,casualmente leí “El Duende Vive”después de terminar el coleccionable rojo y me entusiasmó leer el misterio al completo,y en un tebeo random(ahora mismo no recuerdo la colección ni nada)leí todos los detalles sobre la resurrección de Norman Osborn(“Claro,como era el malo de Spider-Man 1 pues lo tenían que resucitar”pensé xD)

    Y sobre como acabé de vuelta al redil,pues ya lo dejo para la siguiente entrega,que si no se hace muy largo ésto xD

  2. Yo recuerdo mi primer acercamiento que era también con la serie (En paralelo con la de los X-Men, que me molaba más, pero era mas irregular en la trama y emisión) y al acbar la deje aparcado a Spiderman durante largos años hasta que despues de pillarme toda la coleccion de la patrulla X de Forum (O era planeta?) que empieza con la segunda Genesis hasta pasada la matanza mutante me dió por cambiar de aires y como tenía que pasar las noches cuidando de mi abuelo me pille un numero del tomo rojo de spiderman que sacaron con la peli … y canela fina fina, oiga, primer numero que leo y se enfrenta al Juggernautt ¡¡Y lo vence!!, ya poco a poco me fue picando el gusanillo ya que sabia o del fiasco de la saga del clon, pero no cuando sería, y fui comprando con miedo hasta que me enganché totalmente, pero no tanto a las aventuras de spiderman como heroe, si no al culebrón de la vida de Parker y los problemas que le ocasionaba ser Spidey (Vamos no me jodas, sólo le faltaba ser mutante que n ocontrola su poder para que le pasaran todas las desgracias posibles del universo marvel).

    Eso unido a que en esos tomos (Rojos y azul) se incluía grandes sagas y al acabar empalme con el que se vende actualmente que enganchaba con la saga del otro y la civil war … pues ya solo puedo pensar en pelirrojas con ojos verdes, que sean modelos o telépatas de nivel omega ya me es un poco más igual xD

  3. doctorindy dice:

    Fantástico artículo, colega. Mi historia es similar a la tuya salvo en un hecho fundamental: tardé MUCHO más tiempo en empezar a leer en serio a Spidey. La serie me molaba mil, pero tampoco la seguí tan de cerca como para querer saber más del personaje (yo es que era del Club Disney de Telecinco). Luego llegó Raimi con su peli y ME REVENTÓ LA CABEZA. Ahora sí que tenía interés en saber más, sí. Pero no sabía por dónde empezar, así que durante años estuve leyendo tebeos sueltos que pillaba por ahí (el primero fue ese “¡RENACE LA LEYENDA!”). Y ese no es plan. Como spiderfan, me duele haber estado tanto tiempo completamente perdido.
    Afortunadamente, un día me compraron ‘El día de Octopus’, un tomo de bolsillo de ‘Ultimate Spiderman’. Y flipé. De pronto, me pareció descubrir al verdadero Spidey. Un adolescente listo, bocazas, irónico, heroico a más no poder, molón dentro de su mala suerte y con una preciosa novia formal. Era mi ídolo, básicamente. Un tiempo después salió un coleccionable de este Spidey Ultimate y flipé más todavía. ESTE era mi Spiderman, no necesitaba más. Y las cintas de Raimi me gustaban cada vez menos, ya que no se correspondían con la imagen que yo tenía de Peter y su mundo. Tras el coleccionable, me subí a la numeración bimensual de la serie y eso me permitió ponerme en sintonía con el plan editorial de Panini, algo importantísimo una vez MI Peter murió. El vacío que dejó era insoportable. Así que necesitaba volver con el Spidey clásico, el que apenas conocía de verdad. ‘Spider-Island’ fue el momento elegido. Y hasta hoy. Entre tanto, descubrí la genial y breve serie ‘El Espectacular Spiderman’ y llegó ‘The Amazing Spider-Man’, con la que creí ver a Dios. Por fin, una peli de MI Peter. Pero conforme desconectaba de la versión Ultimate y conocía más y más al clásico gracias a algún tomo suelto y a la serie de Slott, empecé a sentir un nuevo afecto por las dos primeras de Raimi al tiempo que veía más objetivamente la versión de Webb, como bien sabes.
    El caso es que hoy en día me estoy poniendo al día con el Spiderman ochentero, y tengo en la recámara toda la etapa de Stan Lee, así que mi futuro como spiderfan pinta muy bien. Eso sí, no creo que llegue a llenar nunca el agujero que tengo con la etapa de los 90 y primeros 2000.
    También lamento no haber visto casi nada del romance del universo clásico entre Peter y MJ.

    • Juanan Brundle dice:

      El caso, es que gracias a Raimi, a los autores posteriores a 2002 y a las reediciones de Forum y Panini, vivimos una era dorada con el personaje.
      ¿Tú recuerdas cuando regalaban a cachos el Chapter One (nefasto retelling de la continuidad clásica) en el Marca? xDDD
      Y tío, me encanta ver a gente que se enganchó al Spidey clásico gracias a Slott. En cuanto al romance Peter/MJ, ya te dije dónde podías encontrarlo en sus distintas fases en el universo clásico. Creo que el próximo post te gustará.

  4. Pues… varias cosas. Yo también descubrí al personaje con la serie de animación de los 90 en Antena 3, y en su versión “de baratillo” en La 2, con Hombre de Hielo y Estrella de Fuego, todo doblado en latino. Curiosamente, de aquélla sólo recuerdo un capítulo con abejas o avispas gigantes y un malvado, rollo la Brundlemosca, que las controlaba, si no recuerdo mal. Nidea.

    El caso es que editar esta entrada me hizo recordar que de pequeño, en algún momento de my life, me compraron un cómic de Spider-Man, de la época noventera. Y era finito, sería una grapa, pero no recuerdo ni de qué colección, ni de qué título. Únicamente me acuerdo de que era un cómic más oscuro que lo que tenía visto del personaje, con malosos que no conocía pero que no llevaban ningún traje de villano ni eran reconocibles, y conspiraban y conspiraban… pero la historia estaba empezada en alguna grapa anterior y probablemente terminaba en alguna grapa posterior. Fue un chasco tal que nunca les pedí que me volvieran a comprar un cómic del personaje.

    Y así hasta que Panini sacó el coleccionable Marvel Héroes hace unos años, cuando aún eran sagas en tomos de 10 euros, y leí el primer tomo de la saga totémica. A día de hoy no he leído el siguiente tomo, pero la historia, aunque una vuelta de tuerca interesante, no me provocó unas ganas tremendas de continuar (al contrario que con la Patrulla-X, que también empecé a leerla con este coleccionable en la Saga de Fénix Oscura, mientras yo pensaba que el equipo era un coñazo tremendo y repetitivo… equivocado, sí).

    Y en realidad me puse a leer Spider-Man en serio poco antes de la saga del Fin del Mundo, el principio del fin para Peter Parker y la última estaca de Ock antes del traslado mental. El cómic era el Spidey y Johnny Storm en el espacio, con una Antorcha Humana recién resucitada, cantando y haciendo el chorra. Slott me convenció de que aquello podía ser divertido sin más, y así fue un poco, progresivamente, hasta que me convenció con la dirección que tomó después de la saga en cuestión. Y así hasta hoy, disfrutando de Spider-Verse.

    En 2014 ya cayó el Spidey de Lee/Ditko y empecé el de Lee/Romita. Sin presiones xD

    P.S. Al que no le coincida esta cronología con la idea que pueden tener de lo que he leído, que sepan que empecé a leer cómic USA con Fear Itself (seh…).

  5. Fernando (@ArkhamKaveli) dice:

    ¡gran artículo! ¡si señor! Yo conocí al personaje con la serie noventera (una genialidad, sin duda) pero sea por lo que sea el personaje no me llegó a atrapar, no concebía un superhéroe en plan pardillo (¡ay mi estereotipos comiqueros de mi juventud!). Ya cuando me convertí en lector habitual de comics no hace mucho me lancé sin pensármelo (ni leí críticas ni miré por internet ni nada) por el coleccionable de Ultimate Spider-Man de Bendis y no me arrepiento.

    Aparte piqué en su serie regular con los tomitos que contenían Spider-Island y el que incluía el #700 (había que tenerlo).

    Definitivamente he aprendido de mis errores y ahora le respeto como se merece ¡larga vida al arácnido!

  6. CarlosPlaybook dice:

    Menudo artículo Juanan, se nota cuando uno escribe desde el corazón, enhorabuena. Y ahora, la tralla…
    Como soy el más viejales, con diferencia, con mucha diferencia, de los de aquí noo os aburriré explicando como descubrí a Spidey en los tomos vértice y más tarde, con los cómics de Brugera, saltando sin ton ni son de la etapa de los 60 a la de finales de los 70, del balnco y negro al color, de los recortes en las páginas a loos diálogos mecanografiados…
    A cambio diré que me enganché mucho con la etapa de Stern y Romita y posteriormente con todo el Marvel team up, hay uno con los 4F dibujado por Miller que de enano me fascinaba, con Karma poseyendo a los héroes para que lucharan contra Spidey. Luego dejé la serie pues se mezclaban demasiados números muy malos y muy mal editados y me volví a enganchar mucho más tarde con la llegada de McFarlane (quien me extraña nadie haya mencionado). Después de McFarlane dejé Spidey y dejé los cómics, pero esa es otra historia…
    No se si habeis entendido algo de lo que os he dicho, jovenzuelos, pero si que sé que nuestro amistoso vecino nos atrapó (en) con sus redes en algún momento de nuestras vidas porque todos nos sentimos identificados con él. Y ese es la mejor definición y el mejor cumplido para un personaje.
    Enhorabuena de nuevo Juanan

    • Juanan Brundle dice:

      Gracias Carlos. La etapa de McFarlane junto a Michelinie en Amazing la verdad es que la disfruté mucho, y fue también de las primeras que leí, con la llegada del segundo coleccionable recopilatorio. Aunque a decir verdad, me resultaba (y resulta) mucho más interesante lo que contaban Gerry Conway y Peter David en las series “menores”, ya que se apoyaban en guiones con continuos giros con respecto a los personajes, en lugar de depender de que hubiera algún bichote feo para que el dibujante de turno se luciera.
      Y bufff, tengo suerte de que me subí al carro cuando se empezó a reeditar todo el material clásico de Spidey en formatos decentes. Vértice… tengo un tomo de Daredevil y otro de Doc Extraño por ahí, más como curiosidades que otra cosa. Tela eh xD

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