DELTA 13, de Steve Niles y Nat Jones

 

Título original:
Delta 13 TPB
Sello: IDW Publishing
Guionista: Steve Niles
Artista: Nat Jones
Colorista: Nat Jones
Contenido: Delta 13 #1-4 (May. 2018 – Ago. 2018)
Publicación USA: Noviembre 2018
Publicación España:
Valoración: Este alien no es mi viejo alien gris, no es mi viejo alien gris… /10

 


Hace pocos días, tras un breve tuit donde anuncié mi próxima reseña tras mi periplo callejero junto a Luke Cage, mi compañero David me comentó por vía interna que el perpetrador de esta historia, Steve Niles, eran un guionista montonero y monotemático. En ningún caso un mal guionista, por supuesto, pero que distaba mucho de maestros del terror como Junji Ito o Stephen King y que esa diferencia de calidad le hacía repetitivo. Obviamente esto es como los culos y los gustos, que diría Clint Eastwood, y no deja de ser una opinión más de dos personas que leen, saben y opinan (en el caso de saber, mejor David, yo rara vez sé de algo) porque aunque sus historias no están mal, pienso igual que él y precisamente este Delta 13 es el ejemplo perfecto de “sí, está bien pero…”.

Una pequeña tripulación formada por cuatro miembros viaja a través de un cinturón de asteroides catalogando todo lo que encuentran mediante rastreadores robóticos. Lo que parece otra travesía rutinaria más se complica cuando sin esperarlo se encuentran peligrosamente cerca de un gigantesco asteroide salido de la nada, teniendo que entrar en uno de sus túneles para evitar colisionar con él. Todo sale bien hasta que tras un escaneo de seguridad se percatan de la presencia de señales térmicas de vida ¿qué puede sobrevivir dentro de una roca en mitad del cosmos? Poneos los trajes espaciales para viajar con…

DELTA 13
de Steve Niles y Nat Jones

Sí. La sinopsis es esperanzadora, tanto que incluso os imagináis una serie de televisión producida por Netflix. Quizá una de esas tipo Stranger Things donde la plataforma audiovisual pone toda la carne en el asador. O alguna serie de ciencia ficción cuidada al mínimo detalle como la actual Star Trek: Discovery. No. Y no. Si a priori los ingredientes son lo bastante jugosos para que saliera de aquí una lectura de esas que te hinchan el pecho pensando “acerté eligiendo esto, si es que soy un crack”, tengo que deciros que sí pero a medias. El guionista hace lo que mejor se le da pero, por h o por b, no consigue hacer que cuaje y se queda en la peligrosa línea del relato de terror disfrutable y el insuficiente cuento espacial.

Este nuevo cómic de Steve Niles, que bebe clara y descaradamente de la maravillosa Alien, resulta ser una historia de horror espacial de manual que peca de principio a fin del reiterado uso de clichés. Toda una operación argumental lineal muy sencilla y eso hace que, pese un cierto giro inesperado al final, la sensación de haberlo leído ya mil veces no nos abandone en ningún momento. Y admito que la historia en sí no aburre y hará hasta las delicias de más de un amante del género pero que rasca lo preciso para que podamos acabarla. Corta pero poco intensa y quizá ese comienzo genérico sea el lastre del que no consigue desprenderse.

¿Gato? ¿Nave espacial? ¿Ridley, eres tú?

Esa corta duración, sólo cuatro números, es su arma de doble filo ya que por un lado aligera la apagada historia pero que consigue que el autor no tenga tiempo (o quizá sea intencionado, quien sabe) de desarrollar más elementos que considero importantes para darle vidilla y profundidad a todo lo que rodea tanto a sus protagonistas como a su desarrollo. En determinados momentos parece que falta información que no se cuenta o que, al menos, se podría dejar entrever para que el lector, mientras lee, vaya almacenando datos. Nada de eso. Lo poco que pasa en los dos primeros números parece una retahíla casi mecánica de situaciones manidas y sólo los cliffhangers funcionan del todo.

La segunda parte del relato acelera el ritmo y aunque siguen siendo esas situaciones sin sorpresa alguna, la acción se toma varios momentos clave que hacen aumentar el interés (algo fácil tras lo leído anteriormente) consiguiendo un final digno en el tiempo de descuento que incluso incluye moraleja de la cual aprender. Un número final que se agradece enormemente pero que quizá no llegue a compensar todo lo anterior. Aquí ya prima la subjetividad personal y los gustos de cada uno. Yo, muy salomónico, me quedaré en medio.

Como diría un japonés ‘si hay tentáculos tiene molar’.

Si bien es cierto que cumple y que su trazo está perfectamente ajustado en el género de terror, el dibujo de Nat Jones, asiduo colaborador del guionista de New Jersey, puede llegar a ser insuficiente dependiendo del peso del guión y en esta obra le cuesta llegar al aprobado para que el mencionado dibujo llegue a ser justo eso, suficiente. Su trazo desdibujado, casi incompleto luciría mejor con una historia más contundente, absorbente a nivel del lector. No consigue lo que Ben Templesmith, dibujante con el que comparte muchas similitudes, hace en cada obra, que es dotar de personalidad ese trazo tan peculiar. Si Templesmith potencia el dibujo y se adecua más al nivel de la obra que le toque, a Jones le cuesta llegar o, al menos, no depender del guionista. Aún así, sabe marcar los momentos de más tensión que, por desgracia, aquí son más bien pocos.

Eso sí, al César lo que es del César, y si en algo es remarcable el dibujo y está al nivel de Templesmith (sí, estoy pesadito pero para mí es un referente) es en el acertado uso del color. El empleo reiterado de tonos fríos y apagados ayudan a asentar al lector en la historia y en los momentos tensos sabe ajustarse con viñetas visualmente impactantes y aunque en la mayoría de expresiones peque de repetitivo o estático, esos momentos álgidos, sobre todo en el tramo final, acaban por (casi) compensar todo lo demás. Y me pongo intensito con la frase final en cada reseña pero me gusta dejarlo claro, no hablo en ningún momento de mal dibujo. Ojo.

¡Camarero, otra de tentáculos por aquí!

Esta nueva colaboración entre Steve Niles y Nat Jones es una historia más de horror espacial que pretende ser un Alien que, aunque remonta en el tramo final, no deja de ser una Prometheus del montón de la que podéis prescindir si tenéis algo mejor que hacer y que tiene a su favor su corta duración. Si os gustó Criminal Macabre, Lot 13, 30 Días de Oscuridad o incluso Remains, esto os sabrá a poco.

¡Nos vemos en la Zona!

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